Capítulo 14

1304 Palabras
CUESTIONAMIENTO -¡Dios!. -¿Cuánto más tengo que pasar? -¿Con qué finalidad me suceden estas cosas a mí? Es inevitable no hacerse la pregunta en voz alta, toda esta situación me sobre pasa, siento que este día no va a terminar nunca, ya quiero llegar a mi departamento para lanzarme en la cama y olvidarme del mundo, olvidar todo lo sucedido… Tras caminar varias calles más por fin estoy cerca de mi casa, la felicidad, el alivio, la paz inundan todo mi cuerpo; Me voy acercando a la avenida que está a una cuadra antes de mi destino, ralentizó mis pasos para descansar un poco, ya que estoy cerca, siento que las piernas me fallaran en cualquier momento, nunca había tenido que caminar tanto en toda mi vida. Me quedo parada en la esquina esperando que el semáforo cambie dándome el paso de cruzar la calle, es el ultimo cruce para llegar a mi casa, todo está desierto e inevitablemente un leve recuerdo escapa de mi subconsciente para cruzar a mí consiente; sin embargo, por alguna extraña razón no logro atraparlo, se me escapa como agua entre los dedos, siento como los bellos de mis brazos se erizan aun estando cubiertos con la sudadera. El semáforo logra distraerme de mis desváreos al fin cambia después de lo que parecen siglos, me dispongo a cruzar la pequeña calle, cuando siento un dolor agudo me taladra la cabeza impidiéndome continuar mi paso; de que trata esto, me duele mucho. Retrocedo los pocos pasos que había dado para apoyarme en la cera de peatones donde antes esperaba el cambio del semáforo, suelto mi mochila y la maleta para sostener mi cabeza con ambas manos, siento que me explotara la cabeza en cualquier momento. -¿Qué es esto?... Mis ojos se llenan de lágrimas inevitablemente a causa del dolor tan agudo, siento martillazos y lo que parecen ser alfileres en toda la cabeza, no cesan, el dolor me está matando, al paso de cada segundo siento que el dolor aumenta… -Mantén la calma, Anne… Por favor, respira. Dice la bendita y oportuna vocecita que sigo sin saber de donde carrizo sale; sin embargo, no es momento de averiguarlo, el dolor no me permite ni articular una palabra, intento mantener mi respiración controlada, más el dolor no me lo permite; Es como si el dolor controlara mi sistema en estos momentos, siento mi cuerpo tensarse bajo mi ropa, siento la ansiedad haciendo acto de presencia, seguida por su amigo, el pánico, se acercan sonrientes, arrogantes y seguros de lo que planean, acabar con el poco razonamiento que me queda. -¡Dios!, en este momento no… -¡Por favor!... Pido en mi interior, pero es en vano me siento peor… Más lágrimas descienden de mis ojos por mis mejillas, como si mi vida dependiera de ellas, mi respiración se está volviendo errática, difícil de controlar, haciendo que el dolor solo aumente al punto de hacerme perder el sentido. -Anne, tranquila… -Te enviaré ayuda, solo resiste. Escuchó lo que me dice la voz en mi cabeza demasiado lejos, como si estuviera del otro lado de la calle y hablara en susurros, el dolor no disminuye, por el contrario, se vuelve más intenso; No soy consiente de cuando tiempo tengo aquí he perdido la noción aunque aún estoy consiente siento que el dolor ha dormido parte de mi cerebro, debo llevar mucho tiempo aquí para que la voz dijera eso… Debo admitir que estoy aterrada, en mi vida había sentido tanto miedo, mis manos sudan aún con el frio de la noche, estoy temblando peor que una hoja de árbol, desconozco si es por el frio que hace, por el dolor que atormenta mi cabeza o por el miedo que siento. El dolor sigue aumentando de una manera impresionante, dándole una bienvenida digna al pánico qué sé regocija presentándome escenarios poco alentadores para mí, siento la mirada borrosa a raíz de las lágrimas, no logro distinguir bien lo que sucede a mi alrededor, lo que me pone aún más nerviosa, no quiero quedarme aquí tirada en medio de la calle a estas horas de la noche, como puedo limpio las lágrimas de mis ojos, el maldito dolor aún continúa torturándome, sin muchas fuerzas o ganas regulo un poco mi respiración; En un intento desesperado por ponerme de pie, ya que mi cuerpo se ve amenazado por esporádicos escalofríos, mis piernas fallan logrando que me tumbe nuevamente en la acera peatonal, logrando que mi muñeca se doble al impactar con la acera de concreto, el dolor es automático, creo que la fracture. -Lo que me faltaba... -¿Qué más podría sucederme? Siento mi muñeca latir tanto o incluso más que mi cabeza, las lágrimas que había logrado retener regresan con más fuerza que antes, siento que mi cuerpo colapsara en menos de nada, el insoportable dolor de cabeza me hace ver distorsionado, las luces de los postes que alumbran la oscura calle se mueven ante mi visión... Desde que tengo memoria he sabido que mi resistencia al dolor era bastante elevada; sin embargo, jamás pensé que podría experimentar un dolor que sobrepasara dicho nivel. -¿En qué momento mi vida se redujo a esto?. -Cuando se descarrilo todo para que terminara en medio de una avenida tirada en el suelo de una acera como si fuera indigente; como si no valiera nada para el mundo. Las imágenes que reproduce mi mente logran que mi ansiedad se intensifique mucho más provocando que las lágrimas no se detengan en ningún momento, ni siquiera puedo llamar a alguien que venga por mí, estoy completamente sola, sé que Albert y Katherine no quieren saber nada de mí luego de lo que sucedió hace unas horas, en este momento me arrepiento de haber escuchado a la fulana voz, solo me destruyo mi ya miserable vida... Al menos no tendría que estar en medio de la calle aguantando frío con un dolor que me mata lentamente, no puedo creer que no volveré a ver a mis padres, puede que no hayan sido los mejores, pero son todo lo que conozco... ********* Aun en la misma posición sentada en la acera peatonal siento como he perdido la noción del tiempo, cada vez siento más frío y desesperación, realmente mi cuerpo no está respondiendo a las señales que emite mi mente muy a pesar del dolor que la atormenta, sé que es gracias al pánico que siento en estos momentos que me mantiene presa de la situación. Mis episodios de pánico nunca habían sido tan fuertes como hoy, comprendo que la situación no ayuda en absoluto; Inconscientemente, no he hecho otro esfuerzo por levantarme, primero porque mi muñeca duele horrores, la cabeza me sigue retumbando como si de un concierto de tambores se tratara, he empezado a sentirme muy débil, sin fuerzas, pero muy a pesar de eso, tengo una leve esperanza en esa voz, la misma que me llevo a ese cuarto, la misma que hace no sé cuanto dijo que me mandaría ayuda. Quizás suene descabellado, incluso irracional, el hecho de querer siquiera darle el beneficio de la duda a una voz que desconozco y que al parecer me persigue a cualquier lado; Por muy irónico que resulte, es lo único que tengo, no hay nadie aquí, solo yo, el dolor de mi cabeza, el dolor de mi muñeca, y esa voz; no son mis padres, ni más nadie… Al final no tengo a más nadie… Solo me tengo a mí, por mucho que me cueste aceptarlo la sensación de confianza y de esperanza que me transmite la voz en estos momentos sobre pasa los niveles de sensatez. Con ese pensamiento mis ojos se cierran llevando a la oscuridad absoluta, sumergiéndome en un abismo del cual no sé si saldré…
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