Capítulo 34.

1397 Palabras

Cassandra observó con atención el empedrado del pequeño camino que llevaba a la entrada de la cabaña que sus hermanos habían rentado en Mazamitla. Con algo de dificultad llevo su maleta hacia el interior y recorrió con la mirada el interior del lugar con recelo. Al final optó por relajar los nervios y se encogió de hombros suspirando un poco más tranquila, en realidad no deseaba comenzar con su mal humor desde temprano así que se encaminó a la cocina y se preparó un café. Le gustó mucho el detalle que tuvo el administrador del lugar por haberles dejado aquel tipo de amenidades. Fue entonces que luego de un rato en soledad llamaron a la puerta y al abrirla ahí estaba, de pie en el umbral su hermano Camilo. - Me tardé porque se me averió una llanta. Lo bueno que traía la de repuesto, p

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