Eros D'Angelo. Sonrió enormemente al despertarme y tenerla en mis brazos, en la madrugada el doctor decidió dejarla ir, dijo que lo mejor para ella era estar en la casa tratándola no allá, ella necesita paz y sentirse en casa, claro él doctor vendrá cada dos días para chequearla, no obstante me advirtió que no debo alejarme de ella, mi presencia es lo que mejor le hace bien. Con cuidado de no despertarla me levanto de la cama. —No te vayas .—Me volteo terminando de colocarme la camisa. —Voy a buscar el desayuno ya vuelvo .—Me acerco dejando un beso en su frente, mi mate cierra sus ojos ronroneando. Me aparto caminando hacia el baño, me lavo la cara y cepillo los dientes, al salir nuevamente al cuarto mi Janelle se encuentra acurrucada abrazando mi almohada. Por la diosa tengo la mate

