Ariel estudió la figura delgada y verde que sostenía suavemente en la mano. Ahora que estaba más cerca pudo distinguir que se trataba de una hembra. Su rostro estaba dominado por unos ojos grandes y marrones, la nariz consistía en dos pequeñas rendijas y la pequeña boca estaba llena de dientes pequeños y afilados. Sus brazos y piernas eran muy largos respecto a su cuerpo y tenía tres dedos en cada mano. Iba vestida con una colorida túnica hecha de fibras vegetales; el patrón de la prenda era tan pequeño que a Ariel le costaba ver los detalles, pero supo que debían ser arrebatadores. La pequeña criatura la estudió al mismo tiempo que lo hacía ella. Ariel volvió a sonreír. ―Eres tan bonita ―susurró con suavidad―. Es un placer conocerte. Me llamo Ariel. Tia inclinó la cabeza a un lado y es

