Todo su cuerpo dolía. Parece que algo la había aplastado, sus partes intimas aún palpitaban y ardían, sus piernas no tenían fuerza y había una masa caliente que la agarraba por la cintura, todo ahí le daba calor. Miro el techo de la habitación y aunque esa noche dormiría en el hotel, sabía que esa no era su habitación.
Se movió con toda la cautela posible, al menos la que le permitió todo el dolor en el cuerpo, se deslizo y termino casi de rodillas, pero silenciosamente, en el piso. Miro al sujeto, su cuerpo ocupaba tanto espacio que era sorprendente que ella entrara en ese rinconcito de la cama, sin embargo, era como una escultura, una alucinación, un tipo salido de un sueño.
Sus ojos se fijaron en algo, el torso denudo con el rostro hasta el otro lado, tenía un tatuaje, un enorme tatuaje que iba desde la mitad del vientre hasta perderse bajo las sábanas. Lo reconoció de inmediato cuando lo vio. Su cuerpo se entumeció y pensó en todas las veces que durante la noche le hicieron el amor, sí, porque su participación fue bastante pobre, se dejo manejar como una muñeca por aquel tipo. Ahora su cuerpo entero temblaba y no era por el dolor.
Ella había pensado incluso con la mente nublada por el alcohol, que ambos hombres se parecían demasiado, debió seguir sus instintos y no hacerle caso al placer.
Killian Fraga. Se puede decir que es el hombre de sus sueños, así como el de las pesadillas de varios, ahora vio solo dos opciones en esa situación. Quedarse y pasar la peor vergüenza de su vida, irse y desaparecer como estaba planeado. Su abuelo siempre dice, soldado que huye sirve para otra guerra, ella es el soldado y quiere vivir otras batallas, sin enfrentar esta horrible circunstancia.
Al menos tiene algo bueno que rescatar, su primera vez si fue con su primer amor.
Es una buena manera de cerrar un ciclo, ya no necesitan verse nuevamente.
Se vistió con cuidado, sin ducharse, vio el desastre en la cama, incluso las pequeñas manchas de sangre. “Este maldito no tuvo ni un poco de cuidado” Pensó. Recordando la noche anterior se reprocho mentalmente, rodo los ojos pues ella también tiene algunas imágenes de lo locas que se pusieron las cosas, no solo en la cama si no también en la ducha y contra las paredes, miro un rincón y su vergüenza aumento. Sacudió la cabeza, tomo su cartera a la entrada del cuarto y saco varios dólares. Una nota adhesiva y un lápiz.
“Estuvo regular, buen día.”
Dejo el dinero sobre la nota y se marchó. Eran apenas las 8, tenía tiempo suficiente para ir a su cuarto por la maleta y luego ir a tomar su vuelo para nunca tener nada que ver nuevamente con la familia Fraga.
Agatha vio la hora en su teléfono, cuando estaba por llegar al aeropuerto llamo a su amiga, luci ya la esperaba en el lugar con Mateo. Ambos le hicieron señas y mientras mateo bajaba las maletas del taxi, luci arrastro a Agatha a una distancia donde él no pudiera oírlas hablar.
—Te fuiste con ese salvaje anoche, espero no te hiciera nada…—El rostro rojo por la vergüenza y todos los escenarios mentales que pasaron por la cabeza de Agatha la delataron completamente. Luciana la sacudió y dijo en voz alta.
—¡Ahhhhh estas loca, realmente loca! —Suspiro, Agatha aun no decía nada —Al menos ya no te veras con ellos otra vez, te diste un gustito, sácalo de tú sistema.
Agatha asintió, Mateo llego hasta donde ellas estaban y pregunto que pasaba, definitivamente era mala idea hablar de eso con mateo ya que él hacía varios negocios con Killian. Ambas negaron y el chico sonrió, pensando en la forma extraña que actuaban, pero no le dio importancia.
30 minutos el vuelo de Agatha despego, a ambos les pidió encarecidamente que no le dijeran nada a nadie, menos a la familia Fraga. Mateo con dudas y sin entender solo asintió, no le interesaba nada de la familia Fraga y sus negocios solo eran algo pasajero, cerrarían el ultimo ciclo de inversiones y se marcharía con su novia fuera del país en solo seis meses, que podía pasar.
A la misma hora que el vuelo despegaba, Killian llevo una de sus manos a la frente, tanteo con la otra el costado de la cama. Abrió los ojos y se enderezo, doblo las rodillas con la sabana solo cubriendo sus partes íntimas, la cama estaba fría, miro en todas direcciones no encontrando rastro alguno de la mujer, ni una sola pieza de ropa, ni un solo rastro de ella más que el aroma de su cuerpo sobre la piel. Miro las manchas de sangre en la sabana con la que estaba cubierto, dejo caer la cabeza sobre su hombro y sonrió complacido, por lo menos una cosa era obvia, ella no había llegado demasiado lejos con ninguno de los bastardos que la perseguían y de los cuales tenía que encargarse continuamente. Busco su teléfono con la intención de llamarla, al costado del aparato estaban los billetes y la nota.
—Estuvo regular, buen día.
Obviamente fue una forma de insultarlo pues que experiencia aparte de él podía tener la mujer, eso ya lo había confirmado, y por la forma en que se deshizo en sus brazos, sabía bien cuanto disfruto, así como él. Esa noche Killian había confirmado que no podía ser nadie más que ella, desde el momento que puso sus ojos en esa chica, sabía bien que tarde o temprano seria suya, había sido paciente y aunque en esos años durmió con una que otra mujer, nada fue tan satisfactorio como tenerla entre sus brazos. Era como si, estuvieran hechos el uno para el otro.
Aunque a simple vista no sea notorio, Killian es un hombre bastante fiel a sus sentimientos, si esta en una relación difícilmente seria infiel a menos que fuera con Agatha, ella puede manejarlo como quiera si lo quiere. Es una especie de romántico, algo que se ve pocas veces.
Recordó que la chica tenía reservada una habitación y simplemente llamo a recepción.
—Necesito el numero de habitación de Agatha Migth.
—Si, señor fraga—La recepcionista tardo un minuto y hablo nuevamente. —La señorita Agatha Might se alojó con nosotros anoche, pero se retiró cerca de las nueve de la mañana. ¿necesita algo más?
Killian sin responder colgó, fue a darse una rápida ducha no sin antes llamar a su asistente, quien le traería ropa limpia y lo llevaría de regreso a su casa. Cuando el asistente llego, killian secaba su cabello con la vista fija en la cama.
La noche anterior cuando vio a Agatha llorar al salir del box privado de Trevor, había puesto en su lugar a todo el grupito de gente que se había estado burlando de la chica por lo que seguramente, lo esperaban en casa para dar fin a ese tema, ahora que lo pensaba.
“acaso es tan malo ser responsable y no perder el tiempo como tú, sin metas ni ambiciones como todo tu grupo de amigos que solo esperan heredar un negocio familiar y ver si les resulta bien o mal, desde el lunes trabajaras en el grupo.” fue lo que le dijo a Trevor mientras este asustado bajaba la cabeza. Killian tiene buena relación con su familia, pero desde la muerte de su padre le toco hacerse cargo de todo y las responsabilidades eran muchas. Con 28 años ya tenía la responsabilidad de mantener el orden en todos lados.
—Ojalá no le digan nada a ella, no quiero terminar peleando con más personas en un día tan bueno.
Su asistente no entendió. Eran algo así como dos hombres adultos que trabajaban hace muchos años juntos, pero también compartían mucha confianza.
—¿paso algo bueno jefe? —Killian sonrió, una sonrisa que incluso a un hombre lo hace dudar sobre su sexualidad. Barrio su cabello hacía atrás y con el mentón señalo la cama. Desastrosa con las marcas de lo que había pasado.
—¿sabes quién durmió ahí anoche? Agatha.
Rene vio la expresión de su jefe, desde la muerte de su padre, junto al padre de rene hace 8 años. Killian no tuvo por así decir, el derecho a enamorarse. Hasta Agatha, la chica era como un farol encendido en la vida de Killian. Cada instante que podía compartir con ella, el tipo le sacaba el mayor provecho. Esa susodicha prometida, era más bien adorno al cual podía saca provecho dándole apoyo económico a la familia de ella mientras el obtenía placer carnal. Una transacción.
Pero a ojos de rene, su jefe siempre fue paciente, manteniendo en secreto los encuentros con mujeres ante Agatha y manteniendo una relación cordial con todas las mujeres. Agatha era diferente, ellos no necesitaban nada el uno del otro y lo que se podían entregar era simplemente porque se atraían. La chica era perfecta para su jefe, podía manejarlo, controlarlo sin sobrepasar los limites de lo bueno y lo malo. Ella era educada, perspicaz e inteligente.
—eso esta muy bien, supongo que la señorita Agatha ahora podrá controlarte, eso facilita mi trabajo.
Rene sonrió, Killian bajo la cabeza y también se rio de lo que dijo su asistente. —Ella puede hacer conmigo lo que quiera. ¿sabes que dijo anoche?
Rene quiso decir que su jefe parecía un niño con su primer amor recién descubierto. —¿Qué te dijo?
Pregunto, vio al hombre colgar la toalla en su cuello mientras agarraba una camisa limpia.
—Que nunca fue Trevor a quien quería, sino a mí.
Esta revelación no sorprendió a Rene, él ya lo sospechaba hace años, cuando la niña apenas llego a vivir ahí, se había imaginado que desde hace tiempo ella se sentía atraída por Killian.