La suite estaba con una luz cálida, el golpe de algo resonó entre los jadeos, pero no eran lo que se pudiera pensar desde afuera si alguien oía. La mujer mordió la oreja del hombre con una sensación traviesa y sin un atisbo de vergüenza, pero en su mente nublada por el alcohol, sus acciones significaban otra cosa.
—Si no te quedas quieta, te comeré.
Agatha se enderezo y aparto, miro al hombre agarrando su rostro con ambas manos, paso saliva cuando deslizo la vista hasta sus labios y continuo hasta la manzana de adán.
—¿por qué también eres tan feroz? Ya no quiero, bájame, elegiré a otro chico, uno más lindo.
El hombre como poseído por algo, la lanzo sobre la cama y la aprisiono con ambas piernas, ella intento levantarse, pero la enorme mano del tipo la retuvo contra la cama. Nuevamente esa sonrisa que expresa enojo y deseo, se dibujó en su rostro.
—Mira a quien le estás hablando pequeña— termino de quitar los últimos tres botones que no había abrochado, dejando su torso expuesto— ¿no estabas catalogando las líneas del cuerpo de esos tipos? ¿no soy tan lindo como ellos?
El sujeto doblo su cuello y atrajo la mano para que tocara su cinturón de adonis, él rechino los dientes cuando entraron ambas pieles en contacto, Agatha retrajo su mano.
La mujer afirmando sus codos contra la cama, trato de aclarar la vista. Entrecerró los ojos y vio el cuerpo del hombre. No lo reconoció, pero sonrió, ese tipo se parecía tanto al objetivo de su afecto, cada parte que veía era más similar al que le robaba el aliento desde hace cuatro años.
—Bonito, muy bonito —dijo con esa sonrisa absurda e inocente. El sujeto no resistió, apretó la mandíbula con fuerza, sin darle espacio para nada más, se movió hacia adelante y aprisiono su cuerpo contra la cama. Aquella falda fue demasiado conveniente.
La enorme mano del hombre toco su rodilla y se comenzó a mover hacía arriba. El elástico de la ropa interior de Agatha aprisiono sus dedos contra la piel, tan suave y cálida, el hombre trago saliva, agacho la cabeza y sacudió los malos pensamientos que tuvo por un instante, ella estaba ebria, pero él no.
—¿tanto te afecto lo que dijo Trevor? —pregunto con un poco de tristeza, algo discordante para ese rostro siempre frío.
—¿Trevor? ¿también conoces a ese estúpido? Él… pensé que éramos amigos…
—¿amigos? Pensé que era la persona que te gusta. —El hombre casi sentado en los muslos de ella, acaricio su cuello, mordió su labio inferior pensando en bajar un poco más por el camino del escote o subir más aquella falda.
—La persona que me gusta… ¡la persona que me gusta es aún más idiota! Familia de bastardos—dijo con rabia, intento patalear, pero el hombre apretó sus piernas y la aprisiono con más fuerza.
“Solo hay dos hombres en la familia” pensó él.
—¿de su familia? ¿quién es? Dilo con esa bonita boca en voz alta. —apretó sus mejillas. La boca de la mujer, pequeña, se apretó y movió su cabeza dando una negativa. —dilo y haré lo que quieras.
—¿lo qué yo quiera? —estiro sus manos y se colgó de su cuello, acaricio con la mano libre la mejilla del tipo y este cerro los ojos disfrutando aquella caricia. —Te estoy pagando, porque deberías hacerme un favor, no te lo diré… llama a otro de esos chicos, eres demasiado molesto.
—Te gusta tentar los nervios de los hombres, quise ser considerado contigo pero parece que aún no entiendes a quien perteneces— Bajo la cabeza y nuevamente le sello los labios con un beso. Esta vez fue más intenso, la boca de la mujer quiso recuperar algo de aire, pero él no se lo permitió, luego de un largo forcejeo, le soltó de aquel beso, ella sonrojada por la falta de oxigeno y la intimidad. Bajo su mano desde la piel descubierta del abdomen, era demasiado obvio que había solo dos finales para esta situación. En algún momento de su borrachera pensó que esto era más similar a un sueño o una alucinación de borracha.
¿Cómo un hombre se podía parecer tanto a otro? Mordió el interior de su boca, con una mirada caliente, llego al bulto duro formado en el cierre del pantalón. Tiro la pequeña pieza del tirador y lo deslizo. Él jadeo cuando los dedos de ella apretaron suavemente el bulto y luego lo acariciaron.
Inquieta continúo acariciando sobre la tela de algodón humedecida en cierta parte, masajeo hasta que él ya no resistió. Se movió de manera rápida y giro el cuerpo de la mujer, agarro las manos por la espalda, y subió su falda hasta la cadera, la pequeña prenda de ropa interior que la cubría, se bajo con un movimiento casi doloroso. Ella gimió de sorpresa, desinhibida por completo, mordió la sabana y ladeo la cabeza. —Se más suave…
Murmuro algo más, pero él no escucho. Nuevamente la beso, con el peso de su cuerpo inmovilizo a la chica y su mano derecha fue directo entre sus piernas. Acaricio suavemente la intimidad húmeda y caliente de la mujer, apretando la mandíbula por la ansiedad, inserto dos de sus dedos en la entrada mojada de Agatha, los movió rápidamente haciendo que soltara largos gemidos de placer.
Quería penetrarla, rápidamente quería fundirse en el cuerpo de esa mujer y hacerla gritar de placer. Que grite su nombre mientras la embiste con fuerza. Levanto su cadera, con la misma mano mojada de los fluidos de ella, agarro su m*****o y lo jalo un par de veces, se pegó a ella con ese escozor abismal que tenía en el abdomen bajo, su m*****o se deslizó contra ella mojándolo en la entrada de Agatha. Continúo besándola, ella cerraba los ojos y el veía complacido como disfrutaba de la situación.
Mientras ella embelesada con aquel beso, olvido todo sobre las sensaciones corporales, él se alineo en su entrada y de un solo empujón embistió hasta lo más profundo. Agatha ahogo un grito, el movimiento del hombre le causo un ardor completamente desconocido, calor y emoción.
En ese momento no podría describirlo con claridad, simplemente gimió con fuerza cuando por fin el soltó su boca. El hombre repitió el movimiento varias veces y a momentos, parecía hacerlo más profundo y con más fuerza. Se deslizaba con dificultad cuando las paredes lo apretaban, pero esto solo aumentaba su placer, se enderezo y termino de quitarle la ropa, jalando su vestido y tirándolo a una parte desconocida del cuarto.
Tiro sus brazos, y como un animal que se esta apareando, pego la espalda de ella a su pecho y mordió la parte baja de su nuca, mientras con ambas manos la abrazo por el frente. La posición tan intima hizo que la penetración se sintiera más profunda y por breves lapsos, Agatha pudo recobrar la lucidez, sin embargo, las olas de placer que le produjo cada embestida, la forma en que acariciaba su vientre y la parte del frente entre sus piernas a la vez que deslizaba su pene dentro de ella, la hacían perderse.
—Di mi nombre, ¿sabes bien quien te está follando ahora, cierto?
Agatha se mordió el labio, dejo caer la cabeza hacia el frente, negándose a decir lo que podía ser un enorme error, ella no sabía el nombre de ese tipo, pero si quería decir el nombre de alguien, incluso borracha quisiera que esta persona fuera su primera vez, incluso borracha sabe bien quien es la persona que quiere.
—no … no … se ¡Ah! ¡No se tu nombre! — dijo una vez fuerte y casi claro, el agarro su cuello y la llevo nuevamente cerca de su rostro, mordió el lóbulo de su oreja y dijo con voz gruesa.
—Killian, di killian, el nombre de la persona que te esta follando ahora.