bc

Mientras bailamos

book_age18+
292
SEGUIR
2.9K
LEER
familia
segunda oportunidad
independiente
decisivo
valiente
doctor
estrella de pop
drama
genio
ciudad
like
intro-logo
Descripción

Libro 2 de la saga LUCKY7

Xiomara es Argentina, la vida la ha empujado por diferentes lugares y situaciones hasta llegar a Corea, más precisamente a las puertas de SKILAND ENTRETAINMENT en busca de trabajo. A pesar de contar con un currículum excelente y una profesión , ella logra ingresar como auxiliar de limpieza.

Minjim, está tan metido en su propia miseria, enojado con la vida por todo lo que está sucediendo en la suya, que encuentra en Xio su propio saco de box emosional.

chap-preview
Vista previa gratis
CAPÍTULO 1
XIOMARA . . —¿En serio? ¿De verdad no me va a dar la oportunidad de trabajo solo por no ser coreana? —Lo siento, señorita, su currículum es... —balbucea buscando más excusas. —¿Mi currículum? —Me levanto furiosa de la silla para retirarme—. Gracias por su estúpido tiempo, me queda claro que me está discriminando. Mi currículum es muy bueno, tanto, que este trabajo no llega ni a mis talones. —Lo lamento, señorita, mmm… —Mira la hoja buscando mi nombre. —Xiomara, adiós amigo. Salgo del lugar llena de ira e impotencia. Necesito un maldito trabajo y lo único que recibo es una negativa por no ser coreana. ¿Qué creen? ¿Que por ser latina no sé hacer lo que otros? ¿Que no me puedo adaptar a las normas de este país? ¡¡Por favor!! ¡He cursado toda mi vida! Aunque nada de lo que estudié voy a poder poner en práctica aquí, por lo que veo. Soy paramédico, bueno, no solo eso, esa es la profesión más importante porque también tengo un montón de títulos adjudicados. Estudié coreano, inglés, portugués, francés, entre otros. También hice un curso de colorimetría capilar, amo teñir mi cabello y experimentar colores; depilación con cera, uñas esculpidas. Por último, pero no menos importante, la danza. Amo bailar, es mi pasión, lo que sea, lo bailo. Sigo deambulando un par de calles más, topándome con un Starbucks y al instante mi estómago ruge. Sé que no debo malgastar el poco dinero que me queda, sin embargo, recuerdo que salí sin desayunar muy temprano en la mañana y tampoco me sería de ayuda terminar desmayada. Ingreso al local. —¡Buen día! ¿Me podría dar un frappuccino con extra de leche, por favor? Necesito energías para seguir, no me voy a rendir, ya voy a encontrar dónde trabajar. Y ahora que lo recuerdo, llevo 4 días a ramen, una sola vez al día porque es lo más económico. La chica asiente y se mueve con agilidad preparando la bebida, agrega hielo luego de tomar un vaso, coloca café, leche, un tipo de jalea que no distingo para endulzar, y por último la crema batida en forma de rulo creando la maravilla que voy a tomar. —Aquí tiene, señorita, serían 6087 wons. —Sírvete y gracias, ¡que tengas un bonito día! —Le entrego el dinero, pero antes de salir, escucho su delicada voz. —Señorita, disculpe, ohm. ¿Le podría hacer una pregunta? —Hace una pequeña reverencia y yo asiento—. Usted… Se nota que no es de aquí, ¿es latina? —Se atreve a preguntar con una timidez enorme. —Sí, lo soy, y no sabes los problemas que me está trayendo serlo. —Sigo la conversación, es una chica agradable—. ¿Sooni es tu nombre? —Asiente mostrando una linda sonrisa y su gafete—. ¡Un gusto, Sooni! Mi nombre es Xiomara. —Imito su reverencia—. ¿Sabrías decirme dónde podría ir a pedir trabajo sin que me discriminen por no ser de aquí? Capaz que es mucho pedir, pero en serio me urge ser contratada en algún establecimiento que me brinde el sueldo mínimo para poder vivir. —El gusto es mío, ohmmm... De hecho, a un par de calles de aquí…. La bella coreana frente a mí, habla con amabilidad mientras reparo la vista en la bebida que tengo en las manos, está helada lo sé, está humeante gracias al frío y huele delicioso. Le doy un sorbo y me deleita su sabor. Al segundo sorbo, y prestando mucha atención a las palabras de la chica, me doy cuenta de cuánta hambre tenía. Seúl es la capital de las estrellas, ella me cuenta que por aquí cerca hay una gran empresa de entretenimiento y, al parecer, escuchó que están solicitando personal. —Tal vez no conoces bien, sé que ahí les dan la oportunidad a muchas personas, y que están necesitando una cheonso bojo*. —Pues… algo es algo. —Suelto un suspiro bastante desanimado, años de estudio para terminar como empecé. En fin, solo es por un tiempo, ¡anímate, Xio! —¡Espero que tengas mucha suerte, y no olvides regresar! —Espera, te voy a dejar mi número —Menciono un tanto apenada ya que no conozco a nadie aquí, sería bueno intentar hacer amistades—, me gustaría conocerte. —Oh, ¡qué bueno! Yo no me animaba a pedírtelo. —Reímos—. ¿Te digo algo? Amo tu cabello, tus rulos son hermosos y el color me encanta. —Mi cabello es súper rebelde y el color cuando quieras te lo hago, sirve de excusa para conocernos más. Bueno, te dejo. ¡Deséame mucha suerte! —¡Fighting...! Claro, cuando quieras. Obviamente te pagaría por tu servicio. Giro mi cuerpo con brusquedad, propio de la emoción que me genera el saber que podría obtener la oportunidad de trabajo. Entiendo que hay países que no cambian sus costumbres, pero que en pleno 2023 exista la xenofobia a este nivel me da mucha rabia. No logro llegar a la puerta porque alguien se me atraviesa en el camino haciendo que el contenido de mi vaso vaya a dar a la tela de la camisa que cubre su torso. El hombre inmediatamente lleva las manos a dicha prenda y se auto abanica con la misma tela para que deje de untarse en su piel, pero no tiene éxito, el líquido ya está esparcido por toda su ropa. No logro reparar en sus facciones, ni articular palabras que contengan algún tipo de disculpa. Tampoco llego a dar los primeros auxilios como mi mente divaga por escasos segundos. Un grito al fondo del salón toma toda mi atención y vuelvo la vista hacia donde proviene. Capto el sollozo de la niña que está de pie y, al alzarme de puntitas, logro divisar a la anciana de rodillas en el suelo con la mano en el pecho. Me acerco con rapidez y veo cómo sus labios se tornan de un azul pálido al igual que sus uñas, y sus ojos se abren más de lo permitido. Se está asfixiando. Mi cerebro trabaja a toda velocidad dando las órdenes correctas a mis brazos y manos para brindarle ayuda. Miro a la niña que llora desesperada, no me va a responder correctamente gracias a los nervios que carga y es muy pequeña para comprender que el susto debe dejarse de lado en estos casos. Cuando alguien deja de respirar, pero aún está consciente, lo peor es que el acompañante muestre signos de desesperación. Mi mirada va directo a la mesa donde supongo que estaban sentadas y comprendo que se está ahogando con la comida ya que hay un plato con media galleta y un trozo tirado a su lado. Decido realizar la maniobra de Heimlich, es lo correcto en estos casos. Jamás se debe intentar meter los dedos en la boca por dos motivos: 1, podrías empujar más el objeto que está bloqueando el acceso del aire y 2, por el simple hecho de que te podrías llevar una mordida muy fea. La anciana es delgada, por lo cual no se me dificulta poder levantarla del piso. Me encuclillo frente a ella, la tomo de las manos colocando mis pies contra los suyos, y la impulso hacia mí, logrando quedar las dos erguidas. Los ojos le lagrimean e intenta manotearme, está asustada y no es para menos. No hay tiempo de hablar, me coloco detrás y mi mano izquierda va directo a su pecho sujetándola, la derecha da cinco golpes en su espalda para luego unirse ambas en el abdomen de la señora. La maniobra consiste en presionar al menos cinco veces la zona que está por encima del ombligo con ambos puños ejerciendo la fuerza necesaria y de manera ascendente para que expulse lo que le está cortando el suministro de oxígeno. Termino y vuelvo a repetir la acción una vez más, en la cuarta compresión sale volando el trozo de comida que casi le arrebata la vida. La anciana tose y toma una gran bocanada de aire llevando ambas manos a su garganta, es doloroso lo sé, sientes que el pecho te quema. Alguien dice claro y fuerte que ha llamado a una ambulancia y yo reacciono de inmediato, me tengo que ir. Me dirijo a la salida escuchando los aplausos de la gente que observaba mientras se daba todo el proceso para salvar la vida. Salgo del local y camino con discreción hacia donde la chica me indicó minutos antes, la satisfacción del suceso reciente se aloja en mi pecho haciéndome sentir orgullosa de mis logros. Hacía tiempo que no realizaba este tipo de acción. _________ Cheonso bojo*: auxiliar de limpieza.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Bajo acuerdo

read
48.5K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
26.0K
bc

Tras Mi Divorcio

read
574.7K
bc

Mil Caminos

read
108.7K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
56.0K
bc

Después del divorcio, me gané la lotería de Navidad

read
1.4K
bc

La esposa secreta del CEO

read
27.7K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook