CAPÍTULO 16

1062 Palabras
CAPÍTULO 16 MINJIM . . Pocos segundos, pero es un delicado y tierno beso. Escucho pasos y me separo de inmediato. La miro con algo de miedo porque, vamos, es Xiomara, espero como mínimo sentir su puño en mi estómago liberando el enjambre de mariposas que están revoloteando. Es chistoso cómo me hace sentir una mezcla de sensaciones inesperadas. Noto su cara de desconcierto, pero no digo nada, no me atrevo. Muero de vergüenza y miedo, así que me paro rápido, extendiendo mi mano para ayudarla a pararse y corro hacia la llegada como si no hubiera pasado nada, solo me falta decir... ¡Yo no fui! En el camino me voy riendo de mí mismo, parezco un adolescente cobarde huyendo luego de robar un beso. Continuo corriendo, observando de vez en cuando de reojo como ella sigue mis pasos y, por fin, llego a la meta. Terminamos ganando nosotros y para mi asombro, cuando festejamos entre los cinco y nos abrasamos, Xiomara no me esquiva. Tampoco es que quiera decir que va a quedar ahí, conociéndola, cuando estemos a solas me lo va a reclamar. Creo que debí aguantarme, tal vez de ahora en más ya no sea lo mismo. . . Almorzamos y es muy graciosa la cara de nuestros padres, ellos son los únicos que no conocían el buen comer de Xio. Mamá, en forma de broma, dice "recuérdame no invitarla a cenar en casa", a lo que todos reímos; ella ya había comido con nosotros ayer, solo que no le prestaron atención. Aparentemente el cambio de aire y las horas de juegos en el agua ha despertado el apetito en los bebés, porque tampoco paran de comer. La vuelta es un martirio, todos duermen menos los conductores y las madres. Yo me divierto bastante porque mis acompañantes son chistosos y decido grabarlos. Mou va con la cabeza tirada hacia atrás, con la boca abierta y sus brazos cruzados en el pecho, parece muerto. Daek va todo despatarrado, con las piernas encima de Minho. Y Xio… Bueno, ella va babeando y roncando, ¡estoy jugado! Si no me golpea por lo del beso, seguro el vídeo le bastará. Tienen suerte de que nuestra popularidad no me permita escracharlos en las redes. Llegamos a la casa de mis padres y estaciono, ahora viene la peor parte.... Despertar a las bellas durmientes. Los llamo una vez y nada, dos veces y nada, una tercera vez y ya me molesta, así que se me ocurre una maldad. Salgo del auto dirigiéndome al baúl, tomo mi casco de bicicleta y me lo coloco, regreso a mi siento, tomo el volante y toco el claxon gritando como desquiciado. En segundos los tres saltan gritando desde sus lugares y estallo en risas, ganándome un golpe de Mou y Daek en la cabeza. ¡Ja! Para eso me puse el casco, pero Xio me la da en el estómago y vaya que duele. Mis golpeadores salen enojados del auto y ahí quedo yo doblado, recargado sobre el volante y muerto de risa, pero con dolor. Los demás llegan y todos ayudamos a bajar las cosas, además de los niños que están todos dormidos. Una vez que estamos todos en la casa, nos comenzamos aprontar, ya en unas horas debemos ir al aeropuerto; mañana hay que trabajar. Cada uno espera su turno para ducharse y vestirse, es rápido, la casa cuenta con cinco baños. Las chicas son las últimas, ya que primero se encargan de los lindos bebés. Esto es un caos de pañales y prendas pequeñas, mamá se encarga, junto con la madre de Suk, de preparar los biberones para dárselos una vez que ellos estén listos. Ya todos prontos, nos encontramos en la sala, bajando cada quien con su valija para acomodarlas en los autos. Mi hermano ha llegado hace unos minutos, así que también puedo compartir un poco con él y presentarle a las chicas, también a los niños. Además, contar con su presencia es bueno ya que nos podría llevar a alguno de nosotros. Cuando llega la hora, nos acomodamos de la misma manera que antes solo que Jihyun maneja, esta vez, mi auto. Mi madre manejará de regreso el otro vehículo. En cuanto entramos en el aeropuerto nos despedimos de los padres de Suk, los míos y mi hermano. Yo quedo de último, obvio le doy un fuerte abrazo a los hombres de mi familia y ahora voy con mamá, que parece ansiosa. —Ma, cuídate, prometo que volveremos pronto. Este fin de semana fue espectacular y de verdad extrañaba estar en casa. —Me quiero despedir rápido ya que veo a mamá rara, muy sonriente y esta bella dama suele ser boca suelta, espero que no sea lo que estoy pensando—. ¡Mamá! ¿Qué sucede? ¿Por qué estás tan sonriente? —¡No es nada, hijo! Es que... Es que la señora Park me hizo un chiste. —Ríe aún en nuestro abrazo. —Madre, ¿qué tramas? ¡Te conozco! Se que hay algo raro detrás de esa carita de santa. Mi madre suele ser bastante atrevida y no le cuesta nada hacer comentarios que te dejen evidenciado cuando no es nada malo y la divierte. Con mi hermano hemos aprendido a lo largo de nuestras vidas a callarnos y no contar mucho lo que nos pasa, sabiendo que luego nos hará pasar vergüenza. Para mis adentros rezo porque no haya sido ella quien vio que le robé un beso a Xiomara. —¡Ay, hijo mío! Ve, no es nada... —Bien, cuida de estos dos, ¿sí? Te estaré llamando cuando lleguemos. —Me separo del abrazo y ella me da un beso en la nariz como siempre—. Adiós, mami, ¡te amo! —Yo igual amor, cuídate. Cuida a tus amigos y esa hermosa chica, por favor, envíale un abrazo y un beso a Namhyun. —Me guiña mientras sonríe radiante. —Sí, eso haré. —Entrecierro mis ojos, algo huele mal aquí, solo espero no me haya visto, a mi madre nunca se le escapa nada. Comenzamos a caminar hacia la puerta de abordaje y obvio volteamos a saludar nuevamente. —HIJO... —Me llama mamá—. ¡LINDO BESO! —Mierda, mierda, sí me vio—. TE ESPERO PARA LA PRÓXIMA, ¡¡¡CON NOVIA!!!!
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