CAPÍTULO 32 XIOMARA . . Cuando se está ocupado, pasan los días sin que uno se dé cuenta, sencillamente no sé en qué momento transcurrieron estos dos meses. Una vez más, me agarra el caer el atardecer en un casi final de doble turno. En la mañana trabajé en todo lo referido a la administración: firmas, documentos y todo lo que se puede esperar que haga la directora de un hospital. No me puedo quejar, ahora el dinero no me falta, no tengo que privarme de algo tan simple como la comida y mucho menos pasar la vergüenza que he pasado aquel día que Jim se apareció en mi departamento con todo lo necesario para surtirme la despensa por un mes según él. Yo, siendo una persona que muchas veces fue carente de un plato de comida, vi productos como para 60 días. En mis cuentas hay suficiente

