XIOMARA
.
.
Pasó una semana entera desde aquel día en el que pasé de ser de empleada de mantenimiento para convertirme en niñera, básicamente.
Daek, Suk y Choi, se la pasan jugando y haciendo bromas. Mun ríe a cada segundo con las ocurrencias de los nombrados, Nam y Mou son un poco más serios, pero de vez en cuando se acoplan. Y Minjim, bueno, Minjim sigue dando pelea, aunque conmigo no va a poder, tengo mucha paciencia.
La semana me alcanzó para enterarme de varios datos necesarios. Suk está casado con una mujer muy bonita llamada Erika y tienen una bebé adorable de 1 año y 7 meses, llamada Akali. Mun tiene pareja, se llama Debby, y Choi también, su nombre es Suemmy. Las conocí a las tres hace un par de días porque vinieron a dejar a los trillizos con su padre para que los lleve a su control médico. No puedo explicar lo que son esas tres bellezas, son hermosos. Un par de niñas y un niño.
Me llama la atención que todos ellos, a excepción de Daek y Mou, tengan pareja y más que todas sean latinas; no tenía idea de que tuvieran hijos.
—Xiomara, ¿podrías ir con el jefe? Quiere hablarte.
—Claro Hye, ya vuelvo.
.
.
—Jefe, ¿me mandó a llamar? ¿En qué le puedo ayudar? —hablo cerrando la puerta de su despacho.
—Sí, estuve averiguando sobre el tema de tu revalidación del título —Lo miro atentamente—, y bueno las cosas son así... Debes estar viviendo aquí por más de 6 meses, presentar testigos que lo acrediten para que te den permiso para rendir los exámenes. Mm…—Ojea en las anotaciones—, son dos exámenes los que debes rendir, uno en la universidad de medicina y otro de manejo del idioma.
—Bien, hay 2 problemas, hace unos 4 meses y medio que vivo aquí, y solo pude hospedarme en una especie de hotel donde es todo súper chiquito, ya que se me hizo imposible poder alquilar un departamento. La medicina es mi pasión, solo debo ponerme a estudiar un poco basándome en las normas de salud de aquí, y por el idioma no me preocupo mucho, por suerte mi coreano es excelente, o bueno eso creo. El otro problema es que no conozco a nadie más que a ustedes.
—Bueno, yo voy a hacer lo siguiente. —Hace una pausa y piensa—. Espera, déjame hacer una llamada, mientras tanto ve por un café para mí y trae lo que gustes para ti.
Aprovecho la oportunidad y decido ir a Starbucks por los cafés a pedido de mi jefe. De paso voy a saludar a Sooni, también contarle que conseguí el trabajo y aprovecho para agradecerle porque, en definitiva, si ella no me hubiera dicho, no me enteraba. No me he podido comunicar con ella por falta de tiempo. Ingreso al local, pido un café para el Ceo y un frappuccino para mí, ella los elabora mientras que hablamos un rato. Esa chica me cae bien, espero que no me equivoque con ella.
.
.
En este momento estoy de vuelta con mi jefe, todavía no termina con su llamada por lo cual no entro, prefiero esperar para darle su merecida privacidad. Escucho, sin querer, cosas como: “Deberías verla, se nota que está solita en el mundo”, “¿Puedes creer que hace todo ese tiempo que está en Corea y no conoce a nadie?”, “No sé, juro que me toca el corazón esta chica”.
Me apena demasiado, aparentemente siempre estás dando lástima, Xiomara.
—Permiso, aquí está su café. —Se lo entrego y él me dice que tome asiento—. Bueno, estuve pensando en el trayecto y no sé me ocurre nada para poder conseguir testigos, así que no sé cómo lo voy a solucionar. Supongo que lo más acertado será esperar seis meses más, pues ahora sí tengo testigos, un trabajo y vivienda estable.
—¡Nada de eso! Veras, hablé con mi abogado sobre la idea que se me ocurrió y me dio el ok. Haremos lo siguiente, he pensado que yo puedo servir de testigo y decir que desde que llegaste aquí estuviste viviendo conmigo, no sé, decir que mi pareja era íntima amiga de tu madre ya que ambas son de Argentina. Y gracias a esa amistad, tu padre y yo tenemos la misma relación. —En ese instante agacho mi mirada, ese tema aún duele. Mi padre—. ¿Dije algo malo?
—No, no, disculpe, es que hablar de mi familia es bastante difícil para mí, pero no se preocupe. ¿No entrará en problemas si hacemos lo que usted dice? No quiero que, por ayudarme, usted termine perjudicado.
—No, nada de eso, no te preocupes. Lo único es que debo saber un poco más de ti, tu historia, tu familia, ya sabes, como si nos conociéramos tanto como para acogerte en mi casa. —Vuelvo a encogerme en mi silla, todo eso es justo de lo que no quiero hablar—. Creo que no es buen tema, ¿verdad?
—No. —Insisto en bajar mi mirada—. Verá, mi historia no es de lo más bonita, pero bueno, si es por mi bien y el de mi carrera que tanto amo, está bien.
—Bien, no quiero hacerte hablar de ello porque parece que te hace daño, pero en serio es necesario. No lo vamos a dialogar ahora, más bien te invito a cenar y ahí me cuentas, ¿te parece?
—Sí, no hay problema, usted parece una excelente persona, de verdad le voy a estar eternamente agradecida por intentar ayudarme.
.
.
Me despido hasta más tarde del señor JiHu y voy con los chicos. Aún faltan 3 horas de mi jornada laboral y al salir, quedamos con el jefe de ir a cenar para hablar de todos esos detalles de mi vida que me lastima recordar.
Me dirijo a la sala de baile y la misma está vacía, supongo que los chicos están en sus estudios o reunidos en uno, así que los busco.
Paso por el de Mou y con él está Nam haciendo música, así que solo sigo de largo, paso por el de Daek y creo que está haciendo un video o un live con sus fans, también lo dejo tranquilo. Mun y Choi están juntos, y luego voy en busca de JungSuk y Minjim, debo revisar si este último ha comido.
Los busco por todos lados, pero no fue hasta que llegué a una especie de jardín interior que los hallé, están conversando.
—En serio Minjim, ya debes parar con esto, sabes que me lastima ver a uno de mis hermanos mal, nos lastima a todos, estás demasiado delgado, no es necesario que lo sigas haciendo, ya pasamos por esto y no terminó bien.
—Lo sé, Suk, créeme que lo sé, ¡ya no sé qué hacer para sacar esto de mi cabeza! Estoy cansado, por más que intento hacer lo que sea, siempre está la crítica dura esperándome. Y la necesito, en verdad necesito que mi hermana regrese, ya no soporto verla así.
—Todos necesitamos y deseamos que Vi regrese. Sobre todo, Nam, cada vez está más distante y reservado. Lo peor es que no les presta la suficiente atención a sus hijos, y con respecto a lo otro, vamos hyung, tú sabes que vienen de personas que solo están para dañar. Esas críticas y comentarios dañinos no vienen de tus fans, no son de nuestras Lockys; ellas te aman tal y como eres, te lo demuestran a diario.
—Lo intento, pero siempre deseo la perfección, y el hecho de ganar peso no es lo mejor del mundo para mí. Ni hablar de las metidas de pata en los tonos, no sé por qué últimamente estoy desafinando tanto en vivo.
—¿Y crees que esto es perfección? ¡Desafinas porque no te concentras! Todos lo estamos haciendo, ya no es lo mismo, creo que todos estamos con la cabeza en el trabajo, pero el corazón se queda en casa, expectante de Victoria. Creo que la psicóloga tiene razón, debemos comenzar a…
—Jamás…
Me siento mal de estar escuchando la charla de ellos dos, pero es necesario para saber más del tema que lo tiene de esta manera. No puedo creer que siendo tan perfecto no se tenga la suficiente confianza como para arrasar con lo que venga. Hablando de la pareja de Namhyun, es algo en lo que los entiendo, no es fácil soltar.
—Chicos, ¿puedo pasar?
—¿Estabas escuchando nuestra conversación?
— Minjim, tranquilo, solo hace su trabajo.
— ¡¡CONTESTA!! —Me grita ignorando las palabras de su compañero—. ¿Estás de oyente donde nadie te llamó?
—¿Por qué siempre dices eso? ¿Por qué asumes que no me importa? ¿O por qué no debería importarme? Crees que soy una persona que no tiene sentimientos y que viendo que un compañero de trabajo la está pasando mal.... —No me deja terminar.
—¿Por qué no te metes en tus asuntos? Mejor cómprate una vida. No me interesa si tienes sentimientos o no, no me interesa si te importa, no soy tu compañero, soy tu jefe. ¡Piérdete!
—¡Minjim, por Dios! ¿Por qué te comportas con ella de esa manera, es que no entiendes que ella está haciendo su trabajo? No tienes porqué tratarla así. —Antes de que pueda disculparse conmigo por lo que Minjim ha dicho, doy media vuelta y me retiro—. ¿Ves lo que haces?
— No me interesa, no sé por qué…
— Estás actuando de la misma manera que esa gente que tanto te hace daño con sus críticas. Ahí te ves, Minjim, adiós…
.
.
.
.
MINJIM
.
.
Ok, ahora me siento mal. No soy así, pero es que de verdad todo me tiene estresado. Siendo sincero, ella no tiene nada que ver, no sé por qué la trato de esa manera cuando solo está haciendo su trabajo. Más bien debería estar contento de que, además de mis hermanos que se preocupan demasiado por mí, ella también lo haga. Pero no, tengo que cagar, más aún, la situación.
Dirijo mis pasos a algún lugar donde pueda tomar una manzana y luego buscar a Xiomara. Debo disculparme por mis palabras, pero también le dejaré en claro que no debe entrometerse tanto.
Paso por una de las salas de baile y algo llama mi atención, se supone que a esta hora no hay nadie ensayando. Abro apenas unos centímetros la puerta encontrándome con que es Xiomara, está sentada en medio de la sala frente al espejo llorando. Por unos minutos me quedo ahí viendo la escena, intentando descifrar si será buen momento para entrar y disculparme, ¿estará así por mi comportamiento?
—¿Por qué, ah? ¿Por qué la vida es así? ¿Por qué debo siempre ser castigada? Por qué no puedo simplemente estar feliz por mis logros, compartirlos, poder... ¿A quién? ¿A quién se los voy a compartir si no tengo a nadie? ¿Por qué te fuiste? Ellos me dieron la espalda, nunca me quisieron en sus vidas.
Continúo parado en la puerta sin que ella se dé cuenta de mi presencia.
¿Por quién lloras, mujer? ¿Por qué presiento que estás muy sola?
No me atrevo a preguntar todo eso.
Narrador
De la nada la música comienza a sonar y Xiomara se impulsa, con un par de pasos de danza contemporánea, para levantarse. Son movimientos de un baile duro, lleno de dolor, lleno de sentimientos oscuros sin una gota de felicidad.
Allí estuvo por veinte minutos tras algunos tropiezos, de los cuales se levantaba con más furia. Se despojaba de todo eso que la atormentaba de la mejor manera que podía, bailar. Mientras del otro lado de la puerta se encontraba Minjim totalmente asombrado y feliz de ver cómo una persona bailaba de esa manera tan hermosa, pero a la vez angustiado por observar tanto sufrimiento.
Todavía estando detrás de la puerta, no sale de su asombro con esa mujer y con cierto brillo en los ojos, en voz alta piensa:
—Además de limpiar y ser asistente…¿BAILAS?