CAPÍTULO 9

2891 Palabras
XIOMARA . . Es una pena para mí y una suerte para ellas que haya aparecido el jefe de recursos humanos salvándoles el culo. De no ser así, no les hubiera quedado cabello pegado a sus huecas cabecitas y luego gastarían un par de millones en pelucas. Soltando en un suspiro la rabia contenida, me escapo para continuar con mi camino. Ya estando en la puerta de la sala de ensayos, ingreso. Me siento en el suelo a un costado, contra la pared, a observar las coreografías y son excelentes, extremas, me encantan. Los observo durante varios minutos y, a lo lejos, noto que a Mun no le sale un paso, el cual yo aún sentada, con mis pies, lo imito sin darme cuenta de que estoy siendo observada también por parte de Choi. —Xio, ¿podrás darme una mano con Mun y ese paso que al parecer te sale incluso estando sentada? —Me gano una mirada de parte de Mun que, la verdad, muero de risa. —Claro, Cho, no hay problema. Ven Mun, no quiero molestar al resto. —Me dispongo a hacer que Mun imite mis pasos y le sale bien, pero a mí me faltaba algo y es la parte en la que mueven los brazos como parte del paso, y también lo aprendí—. ¡Bien, Mun! —Levanto ambos brazos y chocamos las palmas—. Ahora la parte de arriba. —Le enseño los pasos y le sale perfecto con el repaso en grupo. —¡Bien hecho a los dos! Gracias, nena, ahora ya sé a dónde mandar a Nam y a Mun para no estresarme —dice, provocando las risas de todos. —Ok, no hay problema, amo bailar. Ya regreso, debo ir con el jefe, me pidió que fuera a esta hora. —Iba a salir, pero me acordé de algo—. ¡¡Ah!! Pajarito, no seas tan bocón la próxima, ya me llevé un rezongo. —Y salgo de la sala antes de que me contestara. . . . . NAMHYUN . . ¡¡Mierda!! Maldito Bang, ¿tenía que decirlo todo? ¿Cómo es que se le ocurre dejarme en evidencia? —¿Alguien sabe de qué hablaba Xiomara? —pregunta Mou mirando al resto. —Sí, yo. Es que ya sabes, la pelea de estos dos sonó por todos lados y fui llamado a confesar, ya saben cómo se pone el jefe. Lo que más lamento de ser el líder es que siempre me pregunta a mí y quedo como soplón. —Entonces en poco tiempo me va a tocar a mí el sermón. —Dios, la que me espera—. ¿Lo sabe todo o solo una parte? —Ya quisieras, lo sabe todo. Nada se le escapa, además de que esto es como el gran hermano, estamos llenos de cámaras, hasta los de edición se están queriendo matar con tanto recorte que tienen que hacerle a las grabaciones. —Bueno, ¿quién los manda a no apagar las cámaras cuando pasa algo que no deben grabar? Ahora que trabajen el doble por chismosos —dice JS riendo como el resto. —Ay... Yo quisiera estar presente cuando te agarre JiHu —habla carcajeando Mun—. Por lo que sé, esa chica le ha tocado su lado paternal, así que estás frito. —Apenas puede hablar mientras palmea su pierna y aplaude, alternando. —¡Ya! Sigamos, nos quedan 20 minutos y nos vamos. Ya quiero dormir, no doy más. —Interviene Mou. Yo muero porque acabe de una vez nuestra jornada laboral, necesito volver a casa para ver cómo está Victoria. —Mmmh… Hyungs, ¿creen que cuando nos vayamos, puedan salir de forma discreta? Quiero hablar con Xiomara, necesito disculparme y no quiero que nadie esté presente. Prometo que no me voy a pasar de la raya, no voy a discutir, solo le quiero pedir disculpas por mi comportamiento de estos días. —Me parece perfecto, enano... ¡Chócalas! —Le muestra el puño JS para que Minjim lo choque, pero solo recibe una mirada de... —¿En serio? ¿De verdad vas a burlarte de mí estatura para toda la vida? —Emm, sí. No vas a crecer, así que… —Hace un ademán con los brazos en los costados dirigiendo las palmas hacia arriba. —Como sea. Por favor, ¿podrían hacer eso por mí? —Claro, ¿pero te esperamos, o luego nos alcanzas en casa? Porque debo cocinar y no quiero que se nos haga muy tarde. —No, tranquilo, Mun, vayan ustedes luego los alcanzo, no hay problema. Ahora hagamos la última coreografía, y listo. . . . . XIOMARA . . Vuelvo a la oficina de JiHu y me encuentro con la sorpresa de que ordenó la compra una macbook, una Tablet Apple y un celular, especialmente para mí. Todo es violeta, lo cual amo, es mi color favorito y aún no sé cómo lo supo. Después de una riña por parte de JiHu por no querer aceptar que se lo pague con mi sueldo una vez que lo cobre, tuve que aceptar que era mi regalo de cumpleaños adelantado. Es tal mi alegría que salto como una niña chiquita, hacía mucho que quería ese tipo de cosas y nunca me los pude comprar, y más aún cuando se le ocurrió decir que era regalo de cumpleaños, hace casi 6 años que no recibo uno. En fin, es tanta mi alegría que rodeo el escritorio gigante, lo abrazo y le doy un beso en su mejilla. Literalmente estoy actuando como una niña en navidad. Agradezco más de mil veces y, con mi regalo en mano, me dirijo a la sala de ensayos nuevamente. Al llegar, los chicos están tomando sus cosas para irse, así que solo quedaba despedirnos y retirarnos. Es raro ver que Minjim no toma sus pertenencias, cada uno de ellos se despide de mí y sale. —Bueno… Yo también me retiro, ¿te vas a quedar a ensayar? —pregunto de espaldas a Minjim—. Recuerda no sobre exigirte sin alimentarte adecuadamente y beber mucha agua. —No, de hecho, me quede porque necesito decirte algo. —Me doy vuelta y él está parado ahí, frente de mí. —Minjim, por favor, no quiero pelear, de verdad dejemos todo esto... Soy interrumpida, pero no con palabras como sería de esperar. Él me abraza y me apega a su pecho y, con una de sus manos, en mi cabeza. Yo quedo fría, incómoda, no entiendo nada. —Discúlpame, no debí comportarme de esa manera, sé que no es excusa el mal momento que estoy pasando, sé que no tienes culpa de nada, ni siquiera me digné a conocerte por estar de estúpido... ¡Perdón! —Al instante correspondo a su abrazo. Me siento tan... cálida entre sus brazos, que cierro mis ojos mientras su mano se desliza por mis rulos y hasta deja un pequeño y tímido beso en mi cabeza—. No mereces mi trato hostil, y me siento muy mal por eso. ¡¡Discúlpame!! De verdad, no va a volver a pasar. —Está bien, no sigas disculpándote, no hay problema mientras no lo vuelvas hacer, ¿sí? ¿Comerás sin quejas? —Me separo unos centímetros y levanto una mano con mi palma abierta. —¡Comeré! —Une su mano con la mía. —¿Amigos? —Levanto mi otra mano de la misma manera y él la toma. —¡Amigos! —Concluye con nuestros veinte dedos entrelazados. —Bien, vámonos, quiero ir a descansar, mañana tenemos un día bien largo. —Ok, pero… ¿Quieres ir a comer con nosotros? Luego te acompaño, vivimos en el predio que está al lado del edificio donde resides. ¡Por favor! —Está bien, vamos. Tomamos nuestras pertenencias y él insiste en llevar la gran bolsa con mi regalo, yo lo dejo porque la verdad es que sí está pesada. Salimos de la sala de ensayos y caminamos por los pasillos, sonrientes, conversando de cosas rándom. Él le envía un mensaje a Mun para que coloque un plato de más, guarda su celular y pone su mano libre por encima de mis hombros, dirigiéndome al elevador. No sé si es que se les hace cómodo por mi estatura, solo sé que a mí no me molesta para nada. Llegamos al elevador y cuando las puertas se abren, ¡bum! El jefe nos mira sorprendido. —¿Y ustedes? ¿Qué hacen? —JiHu, nos quedamos unos minutos más para conversar y arreglar lo ocurrido, no piense mal, por favor…—De inmediato intento liberarme de Minjim. —Mo me refería a eso, me alegra que hayan arreglado sus cosas, espero no vuelva a ocurrir nada igual. ¡Tú! Te salvas, porque veo que recapacitaste Jim. —Sí, mis disculpas. —Pide, con reverencia y todo—. ¡Estamos bien! —¿Consejo? No la vuelvas hacer enojar o te va a doler. —Creí que era serio este señor, pero al final es peor que los Lucky. —¡¡No, no!! Eso no va a volver a suceder, y ninguno de nosotros la va a hacer enojar, al menos no de cerca. —Toca con su mano su quijada y mejilla—. Eso sí que fue doloroso. —Ríe nervioso y abre sus ojos moviéndolos para todos lados. —¡Oh, perdón! No quería hacerlo, perdón. —Cubro mi rostro con mucha vergüenza. —Bueno, llegamos, nos vemos mañana. Minjim, asegúrate de que llegue bien a casa. ¡Ah! Ya te enviaron al correo la agenda, Xiomara. Jim, hazme el favor de ayudarla a organizarse con todo eso. —Claro, ella va a ir a nuestra casa a cenar y ahí ya aprovechamos para hacer eso, descuide. —Bien, gracias. ¡Descansen chicos! —¡Hasta mañana! —digo y miro a Minjim—. No es necesario que me ayudes, gracias… —¡Y ahí está de nuevo ella! Camina que tengo hambre, ¡chica súper inteligente! Terminamos por pedirle a JiHu que nos acerque ya que los chicos se han llevado las camionetas y en las otras se ha ido el resto del staff. Me sorprende que Minjim trate de usted a este hombre que se nota tiene un inmenso cariño por todos ellos, tal vez sea algo a lo que están muy acostumbrados. Al único de ellos que he escuchado que tutea a JiHu es a Namhyun, el resto, a no ser por error, no lo hacen. Cuando llegamos, nos despedimos y bajamos, agradeciendo el aventón con la promesa de comportarnos de manera correcta e ingresamos al predio. Esto es enorme. Es como un barrio súper privado y cuidado en donde solo se puede ingresar si te lo permiten los guardias. El que nos abre, trae una pequeña llave en la mano y nos dice que ya vuelve con el transporte. Me quedo tildada observando la enormidad del lugar y no es descabellado ver que el de seguridad vuelve en un carrito de golf. El lugar cuenta con 8 casas. Ingresamos en la que se encuentra situada en el medio y, al entrar, nos reciben Daek y Cho bastante nerviosos. Ambos quedan paralizados al ver a Jim y este, pregunta de inmediato. —¿Qué sucede? —… Detrás de ellos aparece la pareja de Suk y él con su hijita en los brazos. —Es Victoria, ¿verdad? No espera a la respuesta, sale corriendo golpeándome en el camino y me deja de culo en el piso. Comprendo, me levanto y lo sigo. Me cuesta bastante seguirle el ritmo, no hay comparación entre las zancadas de él y el trote de mis piernas cortas, pero lo logro y antes de que se cierre la puerta por la que entra, coloco la punta de mi pie para no quedar afuera. —Hyung, ¿qué ocurre? —Se escucha agitado y con la voz agrietada. —Está teniendo una convulsión, creo. No pido permiso, solo ingreso y voy directo al carro de primeros auxilios para desinfectarme, luego miro el carro rojo y abro el segundo cajón que, si no me equivoco, la distribución es universal. —Nam, saca tu celular y calcula 0.05 multiplicado por… —Miro a los pies de la camilla de última generación donde está el indicador digital de la balanza— 51. —2.55. —Bien. Le estoy colocando 2.55 miligramos de Lorazepam, esto debería ser suficiente para detenerlo. Denme una mano para colocarla de costado. —Observo los monitores—. No puedo darme cuenta de si existe depresión respiratoria por el respirador, pero la bradicardia y la tensión alta están dentro de los parámetros, comienza a calmarse. Apago la alarmas y observo el monitoreo de la actividad cerebral. —¿Es la primera vez? —Nam asiente—. ¿Cuánto tiempo lleva en este estado? —pregunto mientras aumento el oxígeno al 100% —. Acaba de tener una crisis convulsiva generalizada, tónico clónica. —Ambos me miran confundidos—. Convulsión que afecta en partes iguales a ambos hemisferios del cerebro. Tónico, refiere a que todos sus musculo están rígidos y clónico, a los temblores y espasmos. —¿Va a estar bien? —No sé qué decir exactamente. Asiento haciendo referencia a la crisis convulsiva, pero en un panorama general, ella no tiene muchas probabilidades. Supongo que el médico de cabecera ya los tendrá informados. Y hablando de… ¡Mierda! —¿Qué ocurrió? El doctor ingresa a la habitación quedando bastante confundido. Me limito a otorgarle la información, omitiendo mis datos personales y al ver que se enfoca en revisar a la paciente, me aparto con la intención de escapar. —Xio, espera. —Soy detenida por Namhyun en la puerta—. Gracias. —Coloca una mano en mi hombro—. Tranquila hablaré con él, es amigo de la familia y se que comprenderá. Suspiro aliviada y lo abrazo, amo mi oficio, pero desde que llegué a Corea tengo ese miedo inevitable de ser denunciada y arrestada. Lo que estoy haciendo es ilegal, lo sé. —Iré por mis pertenencias y me retiraré. —No, espera a Jim, no te vayas. De alguna manera percibo un rastro de súplica en la mirada de Nam y decido quedarme un rato más. —Está bien, gracias por cubrirme con el médico de… —Detengo mis palabras para no ser tan evidente. —Mi pareja. No sabes cuánto te agradezco lo que hiciste por ella. Debo volver. Namhyun vuelve a la habitación y pocos segundos después sale Jim con los ojos llorosos. —Hey, tranquilo. —Sí, gracias por ayudarla. Mi hermana en ese estado… Ya no quiero verla así. Vamos. . . Volvemos a la casa donde ingresamos primero, en silencio. Supongo que él no tiene ganas de hablar y yo no sé bien qué decir. Creo que me gustaría tener una charla con el médico que lleva este caso, para saber todo al respecto. En cuanto ingresamos las preguntas no faltan, como tampoco los agradecimientos y abrazos por haber ayudado a la que es parte de su familia. Luego de todo eso me colocan en los brazos a un hermoso coreanito todo gordo, es adorable y me mata de ternura. —A este gordo tonto lo apodamos “patea vejigas” —dice Minjim, besando la mejilla del bebe en mis brazos. —¡Es hermoso! —Es uno de los miembros del trío de Nam. —Agrega la que recuerdo como Debby, creo que es la novia de Mun—. Su nombre es Soohyung, no patea vejigas. —Ella es Soohee —dice Jim nuevamente señalando a la pequeña en brazos de Suemmy— y mi princesita, Misuk. —Va a donde se encuentra una carriola enorme y toma a la bebita dormida, en brazos. —Oye, déjala está dormida. Luego no eres tú el que la cuida todo el día, solo le das mañas. —Se queja Erika, amamantando a tu bebé—. Y tú, pequeña glotona, este mes se termina la teta. Solo para entendidas… Habla en español dejando al resto fuera de la charla. Me cuenta que si no se la ha sacado antes es porque no quiere cortar con la producción de leche materna ya que ha estado aprovechando para amamantar a los trillizos también. Me parece el gesto de amor más grande hacia esos niños. Por un segundo el peque que sostengo estira sus bracitos en dirección al par de pechos, abriendo y cerrando su boquita. —Ven aquí pateador, hora de comer. Este niño me ve como un dispensador de comida, estoy segura. Me causa ternura ver la escena y, a la vez, tristeza. Estos bebitos carecen del amor de su propia madre. Akali intenta que dejen en paz a su madre, pero es sujetada por Suk de inmediato. . . El resto de la velada es bastante emotiva, sobre todo cuando Nam llega a la mesa y sus tres bebés le piden atención al mismo tiempo. Ahora es cuando veo toda la realidad de ellos, entiendo el mal genio con el que conocí a este padre tan triste. Entiendo a Minjim y entiendo al resto.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR