SILENCIO QUE DUELE

316 Palabras

La casa ya no era la misma. No porque hubiese cambiado de paredes o de decoración. Era Elena quien había cambiado. Despertó antes que ellos. Se duchó, se arregló el cabello, se puso uno de sus vestidos favoritos. Nada ajustado. Nada insinuante. Solo elegante y libre. Cuando bajó a la cocina, Marco ya estaba ahí, revolviendo café como si buscara en él el perdón. Dante se acercaba con pasos lentos, como quien teme que un solo ruido lo eche todo a perder. —Buenos días, Elena —dijo Dante, forzando una sonrisa. —¿Dormiste bien? —preguntó Marco. Ella no respondió. Tomó una manzana. Sirvió café para ella sola. —¿Vas a salir hoy? —intentó Marco. —Sí —fue todo lo que dijo. Dante quiso acercarse, pero ella lo detuvo con una simple mirada. Ya no había gritos. No había reclamos. Solo

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR