Las palabras de Nani respecto al amor me pusieron en una situación muy complicada, yo tenía que entender si realmente había vivido esas experiencias con Evan en algún momento, si todo lo que viví en ese tiempo en el que intente jugar con él fue producto de un sentimiento o de mi orgullo satisfecho, tenía que ser muy consciente de lo que realmente había ocurrido antes de cometer otro error, de verdad era mucho que procesar.
Sin embargo por hoy tal vez no iba a resolver nada, así que un intento de distraerme fuí a mis redes a tontear un rato, todo iba muy bien, había encontrado muchos videos para reír y eso me distrajo de todo y de alguna manera me estaba ayudando a entender mejor mis sentimientos, hasta que el teléfono comenzó a sonar, lo ignoré creyendo que Nani respondería pero al parecer estaba quedándose sorda porque no hizo ni siquiera el intento de responder así que no tuve más opción que contestar.
Era el portero preguntando por Madison, este no era su departamento y no tenía caso que llamará aquí pero por lo que me comentó era común poder localizarla aquí cuando no respondía en su casa, se me hizo algo raro por la hora pero también me confirmó que incluso llegó a dormir aquí, al parecer venían a entregarle un paquete de una tienda de trajes para caballero, estaba por colgar cuando una idea me surgió, era tal vez una buena oportunidad para conocer dónde vivía y lo más importante saber para quien era este traje así que amablemente me ofrecí a recogerlo.
Bajé hasta la recepción y el mensajero me entregó el traje, venía de una exclusiva tienda de ropa especializada en trajes hechos a la medida, mi mente se inundo con mil preguntas pero ahora la única respuesta que me preocupaba era qué hacía con él? hablarle a esa mujer y que ella lo recogiera era una posibilidad, pero para ser franca me incliné por la segunda opción, llevarlo hasta su departamento, eso en definitiva tenía una ventaja sabría con exactitud cómo vivía y el posible refugio de Evan, solo había un pequeño inconveniente, yo no sabía dónde vivía, y no tuve más opción que preguntarle al recepcionista.
Claro no cooperó mucho al principio, por las reglas de administración, así que tuve que esforzarme un poco más y no tuve otro remedio que decirle que era la esposa de Evan, cosa que lo sorprendió y lo convenció, aparentemente no se lo menciono a nadie pero no importaba, finalmente pude conseguir la dirección, Madison vivía a tres edificios del nuestro, no era la distancia que hubiera deseado pero por lo menos era suficiente.
Llegué hasta su departamento, esperaba con todo mi corazón que Evan no estuviera aquí, aún le temía a mi posible reacción, pero por ahora era momento de poner mi mejor cara y tocar.
- Hola...te trajeron esto pero al parecer no pudieron localizarte aquí y llamaron a MÍ casa - dije en cuanto Madison abrió la puerta remarcando el mi para que le quedará claro que no tenía necesidad de considerarla suya.
- Ya veo....muchas gracias, lo lamento estaba en el baño.
- Descuida.....es un lindo regalo- fingí ser amable a pesar de que no dejaba de maldecir lo bien que se veía incluso saliendo de la ducha.
- Te parece?......crees que le guste a Evan?- mi peor temor se hizo realidad, era para él.
- No lo sé...... Evan suele ser un poco quisquilloso.
- En realidad no lo es, claro cuando lo conoces.
- Supongo que tú lo conoces muy bien, no?- era difícil mantener la calma ante sus comentarios y no llevaba aquí ni 3 minutos.
- La verdad si.....soy la persona mas cercana a él.
- Excepto por mí, claro- al parecer olvidó con quién estaba hablando.
- Eso no es del todo cierto, solo eres su esposa de contrato.
- Pero soy su esposa.
- Por contrato- su sonrisa de triunfo era algo que me molestaba- por un año....o menos, no?
- Mucho tiempo, todo puede pasar.
- Lo vas a violar?- ya no era tan inocente.
- Que mal pensada.....- decidí no seguirle el juego- pero uno nunca sabe.
- Yo si sé.....y que me dices te gusta?- sacó el traje del estuche y me lo mostró muy orgullosa, pero el gusto no le iba a durar.
- A Evan no le gusta el tono oliva, prefiere los tonos azules y negros, además son de 4 botones cruzados, su estilo es más moderno- incluso me sorprendió lo mucho que sabía de él- y el patrón es como de.....cuadros escocés.... no es su estilo- en verdad era feo.
- Eso no es cierto, Evan es clásico.
- Clásico no antíguo- la mirada que me dirigió en ese momento ya no eran tan altiva, estaba molesta.
- Bueno, dejaremos que él decida.
- Es muy educado- con todos menos conmigo por supuesto- así que dudo que lo rechace pero si quieres arriesgarte......
- Él lo va a apreciar.
- Sin duda, es un hombre agradecido.
- Y con buen gusto......
- Eso no lo niego y por eso te digo no lo va a usar.
- Lo va a usar porque es un obsequio y además es mío..... él va a apreciar el regalo alguien tan especial para él como yo.....
- Aún es mi esposo, deberías cuidar lo que dices, no te conviene quedar como la amante o la roba maridos, la élite no lo toma muy bien y según sé, aún no eres muy bien recibida.
Creo que le recordé un viejo trauma por la forma en que me miró, su expresión de suficiencia y felicidad se transformo en odio e ira, no era la misma dulce mujer que había visto antes y en un impulso me tomó del brazo y me aventó fuera de su departamento, fuí directo a golpearme en la pared y fue un golpe significativo porque el hombro me dolía mucho.
Desde luego no pensaba hacer un escándalo de esto y regrese a casa lo más tranquila que pude, para mi suerte Nani no estaba por ningún lado y pude subir a mi recámara, me quite la ropa con mucho cuidado y entonces me dí cuenta del moretón que ya empezaba a salir.
Si fue un golpe bastante más significativo de lo que pensé, pero nada grave, en un par de días estaría mejor, ya me encontraba lista para ir a dormir e intentar descansar del peor fin de semana de mi vida cuando el celular comenzó a sonar, lo tomé solo para darme cuenta que era Evan y en cuanto contesté sus gritos se hicieron presentes.
Madison acababa de llamarlo y decirle todo lo que ocurrió, al menos la parte que le convenía, y ahora lo tenia de nuevo gritando por teléfono por como trate a esa mujercita, al parecer a ella se le olvidó decirle que me aventó de su departamento y me golpeé el hombro cuando caí, estába furioso como nunca antes y eso solo significaba que ella le importaba más de lo que admitia, era mejor dejar que descargará su ira, total ya estaba acostumbrada a sus reclamos, únicamente se detuvo cuando escuchó mis sollozos había estado intentando controlar mi llanto pero volver a oir lo mucho que mi presencia en su vida lo incomodaba me dolió, abriendo mi herida.
Evan guardó silencio mientras yo tenía mis sentimientos a flor de piel no entendía que lograba con mantenerme en la línea sabiendo como estaba.
- Tienes algo más que decir?- fingí que no me importaba en lo absoluto su actitud.
- No..... Davana....yo.....
- Perfecto....si me disculpas.....quiero dormir....adiós- fue todo lo que dije y colgué, no quería más de su dulce actitud.
El teléfono volvió a sonar un par de veces, supe que era Evan pero yo solo quería desahogarme y nada de lo que él dijera podía ser un alivio para mí.
Toda la noche, de nuevo, casi no pude dormir, solo daba vueltas en mi cama, seguía con esta extraña sensación de incomodidad, odiaba el efecto que las palabras de Evan y su actitud generaban en mi, simplemente no podía seguir así y fuí al único sitio que me brindaba algo de paz, su cuarto, no era probable que regresará esta noche ya era algo tarde eso sin mencionar nuestra última discusión.
Era extraño como este lugar me hacía tener tanta quietud y lograba que olvidara todos mis problemas, me permitió dormir y descansar, pero la alarma sonó y me sacó de mi profundo sueño, y tal como lo pensé él no regresó, fuera de eso debía ser un día normal ya que hoy si acudiría a la universidad así que debía prepararme.
Todo iba bien, claro a excepción de los nervios de tener que volver a verlo después de dos días sin noticias suyas pero la tranquilidad no suele durar mucho y siempre que una desgracia llega, llega acompañada de otras, justo antes de su clase me encontré con Aiden, no nos habíamos visto desde el día que lo corrí del departamento y por su expresión no se sentía feliz de verme, caminó directo hacia mí para tomarme del brazo y me llevó a toda prisa a la parte trasera de la biblioteca, dónde casi nadie pasaba, y desató su enojo.
- Qué intentabas hacer eh?, me estabas utilizando para provocarlo?
- De qué estas hablando?- lo sabía, claro que sabía a que se refería.
- No te hagas la tonta, que no te va, lo sabes muy bien me invitaste a cenar para provocar a Garret.....o me lo vas negar?
- Primero no me ofendas, y yo no.....
- Tú solo querías llamar la atención eres igual de patética que el resto, todas intentando llamar su atención pero lo tuyo si fue ridículo y desesperado, porque no le interesas lo suficiente para ponerlo celoso, para él eres muy insignificante, creíste que alguien como él tan inteligente y culto le prestaría atención a una pobre niña torpe como tú?-dijo tanto pero lo que realmente me molestó era que me llamará tonta y patética, por qué ahora todo mundo se creía con derecho a insultarme?, así que obviamente la discusión subió un poco de tono, no iba a permitir que la gente siguiera pensando que podría humillarme y en un momento solo me dejé llevar por mi enojó, creo que solo quería desquitarme con alguien, e intenté golpearlo pero detuvo mi mano- eres realmente patética.
Trate de tomarlo por el brazo pero se alejó bruscamente y tropecé al dar un paso hacia trás cayendo sobre mi costado derecho, justo dónde anoche me había golpeado el hombro, Aiden no se detuvo y se fue dejándome tirada, estaba intentando recomponerme y a lo lejos vi que al parecer Evan había presenciado toda la escena, pero ni siquiera el verme en ese estado lo conmovió siguió su caminó junto con el coordinador de área, quien no se percató de nada afortunadamente, solo me quedó levantarme e intentar fingir que todo en mi vida estaba bien, pero ya nada, absolutamente nada estaba en su lugar y justo ahora, yo me sentía no solo perdida, si no también sola y desamparada.
Y de pronto sentí unos brazos que me tomaban por la espalda ayudándome a levantar, gire rápidamente para toparme con un chico de dulce sonrisa, parecía alguien muy atento y amable.
- Estás bien?- tenía un acento un poco extraño.
- Si, muchas gracias, me he vuelto algo torpe estos días.
- Creo que fue culpa de ese patán, pero descuida yo soy un caballero.
- Me alegra haber encontrado a un caballero- este tipo parecía muy educado y amable.
- Y a mi poder ayudar a una chica tan linda- sin duda era encantador.
- Gracias por tu ayuda- yo seguía intentando reacomodar mi ropa.
- Tal vez deberías ir al médico, tu brazo esta algo paralizado.
- Ya pasará, soy muy fuerte, descuida- le sonreí para dejar el tema de lado
Se ofreció a acompañarme al salón de clases y hasta cargo mi bolso, era reconfortante encontrarse con alguien tan amable pero ya era momento de enfrentar a Evan, así que solo me despedí y entré a buscar un nuevo asiento puesto que Aiden y Megan se sentaron juntos y no parecían interesados en mi, pero para mi fortuna los oyentes habían disminuído con el paso del tiempo debido a la falta de atención de Evan y pude encontrar un sitio lo suficientemente alejado de todo.
Él llegó apenas me senté y parecía que no tenía un buen día, su rostro se notaba molesto, su ceño estaba fruncido y la mandíbula demasiado tensa, pero su profesionalismo no le permitía fallar y comenzó a dar su clase puntualmente, como siempre, esa era una de las cualidades que me gustaban de él, era muy responsable, siempre anteponiendo su deber, no pude dejar de mirarlo, estaba por completo pérdida en sus movimientos, su andar, sus expresiones, aprendí mucho de Evan y me seguía asombrando lo mucho que lo conocía.
Podía decir con facilidad cuando estaba nervioso ya que solia desabrochar el botón del saco y meter su mano en el bolsillo de su pantalón, justo como lo hacía en este momento; rascaba su mejilla izquierda cuando algo lo inquietaba; solia peinar su cabello hacia atrás cuando se ponía tímido; y caminaba en línea recta y contaba sus pasos cuando esperaba con impaciencia, estaba tan perdida observandolo que no sentí las miradas sobre mí, recapacite algo confundida al ver que todos los del salón veían en mi dirección, mejor dicho hacía mi, me enderece de inmediato y escuché que me llamaba.
- Hudson!- llamó mi nombre de nuevo con impaciencia.
- Lo lamento- había estado tan ensimismada que no escuché en que momento me habló- podría repetir la pregunta?
- No, si no es capaz de poner atención no debería venir a ocupar un lugar que no desea aprovechar- dijo tan serio y molesto que todo el salón comenzó a murmurar- si no le interesa mi clase solo váyase y deje de quitarle el tiempo a los demás, esto no es un kinder, le pido que no sea una molestia- aunque supe que con eso no se refería a la clase.
- Lo ...mgmh... siento- agaché la mirada, que me humillara en privado era una cosa pero hacerlo en público era demasiado para mí.
- Alguien más?- preguntó al resto del salón, yo aún podía sentir algunas miradas hacia mi, así que solo me mantuve con la vista baja.
No podía esperar a que la clase terminará y salir corriendo de aquí, para mi fortuna, eso no tardó demasiado tiempo y fue un alivio cuando todo acabó, algunos alumnos aún pasaron a mi lado cuchicheando sobre lo ocurrido, fuí prácticamente la última en salir, recoger mis cosas no fue fácil con el dolor que aún tenía por los golpes.
- Davana- levanté mi vista, no me percate que Evan seguía aquí.
- Si profesor?- pregunté con total indiferencia.
- Yo....- parecía dudar de sus palabras.
- Descuide, no volverá a ocurrir lo prometo, pondré más atención, sé lo importante que es su clase para la titulación- caminé hacia la puerta, ya estaba cansada de todo esto.
- Estas bien?, pareces algo herida.
- No es nada, solo me lastime- si dos partes de mi cuerpo con moretones por culpa de otros.
- Ya fuiste al médico?- preguntó indiferente.
- No creo necesitarlo.
- Como desees, solo espero que no lo pongas como pretexto para no entregar el proyecto, no hay excusas.
- Lo sé, descuide.
Seguí mi camino y obvio notó que no podía caminar muy bien, al parecer la caída en la discusión con Aiden fue más significativa de lo que creí, Evan se acercó de imprevisto y se colocó frente a mí.
- No deberías permitirselo, es tu novio pero no está bien que te maltrate- sus palabras solo podían significar que no me equivoqué y él vió el momento de mi caída y no le importó.
- Aiden ya no es mi novio y en realidad fue un accidente.
- Creo que fue más que eso, si te lastimaste también el hombro.
- El hombro me lo lastimó tu.....tu ....mujer.
- Qué?!- gritó molesto.
- No te lo dijó?, supongo que olvidó esa parte-Evan parecía desconcertado.
- No creo.....ella no.....- sabía perfectamente de quién hablaba y no lo negó, así que ellos estaban juntos.
- Ella no pudo hacerlo a propósito?, si seguramente yo la provoque y lo merecía, descuida ya lo sé.
Él salió furioso del aula dejándome ahí sola, no sabía a dónde iría pero su indiferencia si me lastimó y que él ya estuviera con alguien, me dolió más que los golpes y de nuevo la pregunta: qué me estaba pasando con Evan?, por qué su actitud era algo que me pesaba tanto?, por qué me molestó tanto la seguridad de Madison sobre una posible relación?, por qué no podía dejar de verlo?, por qué lo extrañaba?, por qué solo él podía darme calma?.
Nani sabía lo que era el amor, lo expresó tan bien que me hizo querer saber si yo lo había sentido alguna vez, y no era posible que mi peor temor estuviera tomando forma en Evan.
Me fuí directo a casa y el resto del día transcurrió en total normalidad, claro hasta que Nani noto los golpes cuando subió a llevarme la comida.
- Pero mi niña..... qué te paso?- parecía muy preocupada.
- Nada Nani, no te preocupes- dije dándole un abrazo, aunque era yo quien realmente lo necesitaba.
- Esto no es nada....dime qué ocurrió?- preguntó mientras me tomaba del brazo.
- Un par de accidentes, eso es todo.
- Evan se atrevió a tocarte?- inquirió muy seria.
- No por supuesto que no, él jamás lo haría....es un caballero- lo defendí tan rápido que solo me confirmaba mis sospechas pero el que alguien pudiera dudar de él no era algo que iba a permitir.
- Entonces..... vamos habla- desde luego Nani no se iría sin obtener respuesta así que no tuve más remedio que contarle lo ocurrido, se molesto demasiado con Madison y Aiden pero sobre todo con ella.
- Como verás solo fueron accidentes.
- Eso no son accidentes....esa mujer qué se cree?, no importa lo que hayas dicho, tenías razón y ella no debió tratarte así y que ni se le ocurra poner un pie aquí porque la corro......ay Davy....disculpame- me volvió a abrazar- yo no debí dejarte sola, si, has hecho mal las cosas pero soy la única familia que tienes y en mi debiste apoyarte, se suponía que yo debo cuidarte.
- No es tu culpa.....- volví a sentirme querida y acompañada, la actitud de Nani y de ese chico en la universidad me hicieron sentir confiada, como no lo había hecho en mucho tiempo, sabiendo que todavía existía gente a la que le importaba.
Nani no se despegó de mi en toda la tarde, era lindo volver a tener su compañía y amor, eso era justo lo que necesitaba para poder poner en orden mis sentimientos, todo parecía estarse aclarando frente a mí.
Claro que Evan no regresó de nuevo ese día y aunque yo ya estaba en mejores condiciones, me encerré en mi recámara solo para martirizarme con la mismas preguntas que me atormentaban desde hace días, me estaba cuestionando tanto al respecto que la cabeza me comenzó a doler, probablemente era mi incapacidad de aceptar lo obvio pero creo que en realidad era por que temía enfrentar la realidad de lo que había perdido a causa de años de humillaciones, burlas y juegos, pero sobre todo debido a mi orgullo.
Sabía que mi punto de quiebre fue el perder esos recuerdos, esos momentos que Evan y yo habíamos compartido, que él había atesorado por tantos años y que ya no significara nada, me enfrentó a mi verdad; Nani tenía razón y tal vez lo que sentía era amor, aunque no lo creí posible, nunca había convivido con él, habían pasado menos de 3 meses viviendo a su lado, pero cómo estar segura?
No me quedó más remedio que intentar dormir, no fuí a su recámara tenía que dejar de invadir su espacio además de que en cualquier momento podía descubrirme y ya no quería escuchar más reclamos de su parte, cada palabra que me decía me dolía más de lo que me permitía admitir y esa era otra razón para confirmarlo.
Ya no tenía duda al respecto pero aún no estaba lista para admitir lo obvio y aceptar lo que mi corazón había estado gritando desde hace tiempo.