Los planes estaban tomando forma, los directivos parecían muy emocionados con la nueva propuesta y para ser honesta yo también lo estaba y no solo por Evan si no también por ser útil a esos niños, todo estaba casi terminado, pero en mi ilusión olvidé un pequeño detalle, no lo había consultado antes con él y estaba por descubrir que no debí inmiscuirme en este asunto.
Evan y Madison llegaron muy sonrientes al departamento cuando entraron y nos vieron en la sala, a ella se le borró la sonrisa en cuanto notó de qué se trataba y él me dirigió una mirada de furia, la situación se estaba tornando muy incómoda así que en un intento de suavizar el ambiente intervine aún sabiendo que iba a pagar las consecuencias.
- Evan....los directivos del albergue vinieron a revisar lo del evento anual, era algo urgente- mencioné intentando justificarme.
- Hay algún problema con la organización?- intervinó Madison- tienen alguna duda con respecto a lo que se va a hacer?
- En realidad si.....- comentó el hombre- verá no creo que otra noche de casino sea lo mejor, hay algo de pérdidas y casi nunca obtenemos los fondos necesarios- esperaba que eso fuera suficiente para no tener que enfrentar la furia de Evan.
- Y la opción de la Señora Garret parece una buena idea, nos agradaría intentarlo, si no hay problema para usted- respondió la mujer, dirigiendo su mirada hacia Evan, Madison tomó de inmediato los planes que habíamos hecho y levantó su mirada hacia mí, quería matarme y si las miradas mataran lo habría logrado.
- Qué les propuso mi...... Davana?- preguntó Evan, fingiendo tranquilidad pero también quería asesinarme.
Los directivos explicaron rápidamente la propuesta que les había hecho sobre la tarde de carnaval, los juegos y actividades en la que no solo participaría los donadores si no también los niños del albergue, era una buena oportunidad para que convivir y esperaba con todo el corazón que así lo viera Evan.
- No creo que los donantes quieran participar en actividades tan burdas- comentó Madison de nuevo- las pérdidas serán mayores.
- Pero los niños también participarán y eso es bueno, si conocen la causa tal vez las donaciones sean mayores- respondió la mujer.
- Es algo improbable, la gente quiere pasar un buen rato- Madison sabía que mi idea era mejor pero no se iba a dejar ganar.
- Madison tiene razón- volteé mi vista de inmediato a Evan, esas palabras habían retumbado en mi corazón, él sonrió y afirmó varias veces durante la explicación y ahora emitía este comentario, no podía creerlo, Madison sonrió triunfante y me miró con arrogancia- es algo muy arriesgado y no hay tiempo para organizar esto de otra forma.
- Es una lastima......de verdad queríamos intentarlo- respondió el hombre.
- Cómo usted diga pero.....bueno supongo que ya tomó una decisión- intervinó la mujer un tanto decepcionada.
- Es la mejor opción, créanlo- repuso Madison muy orgullosa.
- De eso no estamos seguros- comentó el hombre borrandole la sonrisa- Señora fue un gusto y gracias por la cena- comentó despidiéndose de mí.
- Gracias por todo- mencionó la mujer- es usted toda una dama, espero que pueda acompañar a su esposo en el discurso de apertura y que nos haga el honor de visitarnos, a los niños les dará mucho gusto.
- Claro que sí, para mi será el honor- ambos se despidieron de mi con un abrazo, desde luego Madison se ofreció a acompañarlos y seguir esforzándose por congraciarse con ellos, mejor dicho con Evan.
Él se quedó de pie en la sala observando como levantaba los planes que con tanta ilusión había hecho, no decía una sola palabra pero podía sentir su mirada, terminé de levantar todo y con mucha rabia y tristeza los arrojé al bote de basura y me dispuse a ir a mi recámara.
- Davana- escuché su voz y me detuve al pie de la escalera, no lo miré en ningún momento- no vuelvas a interferir en estos asuntos, por favor, no te corresponde- cerré los ojos por el dolor que sentía, estaba a punto de llorar.
- En vez de hablarle así, deberías agradecerle- se escuchó la voz molesta de Nani- ella solo quiso ayudar, qué hay de malo con eso?
- Nani- intervine ahogando mi llanto- tiene razón, me tomé una atribución que no me corresponde, no tengo excusa.
- Pero no es razón para hablarte así, tú solo querías ayudar, un gracias es lo menos que te mereces.
- No importa Nani- seguí mi camino, Evan ya me había humillado suficiente, por hoy había llegado a mi límite de burlas que aguantaba.
Ellos se quedaron abajo y escuché lo último que Nani tenía que decirle antes de entrar a mi cuarto.
- Nunca pensé que fueras esa clase de hombre, eres igual que tu hermano.....un patán- Nani subió hasta mi recámara para intentar consolarme.
Solo me quedé llorando entre sus brazos, había entendido que sin importar lo mucho que me esforzará Evan iba a verme con odio y solo sería una molestia para él, me sentí frustrada cómo era posible que nada funcionará, quería al dulce Evan de regreso no a este hombre al que no le importaba o apreciara lo que yo hiciera, sé que había jugado con él antes pero en esta ocasión era en serio.
Me quedé ahí en brazos de Nani hasta que el llanto me venció, desperté solo para darme cuenta que ya había amanecido, yo seguía con la misma ropa del día anterior y ya era bastante tarde, la primer clase era con Evan y no estaba dispuesta a escuchar sus comentarios frente al grupo, me preparé en tiempo récord y bajé a tomar un vaso de jugo para ir directo a la universidad, para mi fortuna llegué a 3 minutos de iniciar la clase.
Estaba por entrar al salón y por las prisas casi caigo de bruces, y todo esto parecía un deja vu, Evan estaba afuera del salón con el coordinador de área y yo a centímetros del piso cuando alguien detuvo mi caída, cargándome por la cintura, sin duda era alguien fuerte de otro modo ambos hubiéramos caído
Ya de pie y segura en el piso me dí cuenta de que quien me ayudó, era el mismo chico que me rescató hace un par de días en la discusión con Aiden.
- Gracias- dije a penas estuve de pie.
- Será una costumbre que nos encontremos así?- preguntó sonriente.
- Espero que no....- me quedé dudando ya que me percate que nunca le había preguntado su nombre
- Cailean- respondió con una sonrisa, al parecer notó mi predicamento.
- Mucho gusto Cailean, soy Davana- le extendí la mano para saludarlo pero él me dió un par de besos en las mejillas, instintivamente volteé en dirección a donde Evan estaba pero en ningún momento reaccionó.
- El placer es mío bella Davana- era muy directo, pero solo sonreí, no quería molestar a Evan y que creyera que todo era un plan para provocarlo aunque francamente empecé a creer que no le importaba.
- Gracias de nuevo pero tengo clase, si me disculpas- era momento de irme así que solo me despedí y me dirigí al salón.
Evan no tardó en entrar y en cuanto lo hizo me dirigió una mirada mortal, parecía más molesto conmigo de lo habitual, su mandíbula estaba muy apretada y la vena en su frente era muy evidente, eso sin mencionar el tono rojo en su rostro, y eso solo indicaba problemas, tendría que estar muy atenta a su clase si no quería ser humillada de nuevo.
Todo transcurría con normalidad, yo estaba muy atenta debido a que de vez en cuando me miraba con enojo, esperando la mínima distracción para atacarme y ya que no tuvo oportunidad, no le quedo más opción que ser directo.
- Esa es la básicamente su funcionalidad, ahora cómo podríamos calcularlo?- me dirigió una última mirada- Hudson?- ya sabía que no tardaría en preguntar.
- Con el coeficiente de Poisson- conteste de inmediato, él me miró fijamente, tal vez no esperaba que estuviera poniendo atención pero no iba a cometer el mismo error dos veces.
- Y cómo lo define?, eso ya lo vieron en su clase de matemáticas así que podrá responder.
- El coeficiente de Poisson, es un parámetro característico de cada material que indica la relación entre las deformaciones longitudinales que sufre el material en sentido perpendicular a la fuerza aplicada y las deformaciones longitudinales en dirección de la fuerza aplicada sobre el mismo- Evan levantó una ceja pero no dejaba de verme.
- Es correcto......
Suspire aliviada, al fin me dejaría tranquila a pesar de que aún estaba molesto continúo su clase sin ningún otro intento de burla, seguía enojado y me lo hacía saber con sus miradas, creo que tendré problemas en casa aunque no sabia muy bien qué hice ahora lo descubriría más tarde.
La clase estaba por terminar pero el aviso final, no podía faltar.
- El día de mañana estaré dando a conocer la elección de candidatos para las pasantías, les entregaremos la fecha y horario en que deberán presentarse, recuerden los seleccionados no deberán faltar a la cita de asignación o perderán su lugar....... gracias a todos, hemos terminado.
Recogí mis cosas y abandoné el salón, podía sentir su mirada sobre mí pero no me detuve y me fuí directo a la cafetería a esperar la siguiente clase.
- Puedo tomar asiento?- una voz familiar preguntó detrás de mi, volteé y efectivamente se trataba de Cailean.
- Si, adelante- le respondí amablemente, me caería bien la compañia de alguien que no me odiara.
- Gracias- dijó y tomó asiento- me hubiera sentido muy ridículo si me rechazabas.
- Haz sido mi salvador, no podría rechazarte.
- Qué bueno que te ayude....- me sonrió de una forma muy coqueta- y dime qué estudias?
- Arquitectura y tú?
- Derecho
- No eres de aquí, cierto?- pregunté.
- Qué me delató? mi imponente atractivo a caso?
- Jajaja....si y tu acento, de dónde eres?
- De Escocia....estoy aquí en intercambio de mi último año.
La conversación continúo con las habituales trivialidades para dos personas que se acaban de conocer, su compañía me hacía sentir tranquila y me dejaba olvidarme de mis problemas.
- Te puedo hacer una pregunta?- le cuestioné.
- No te daré mi virginidad.....nos acabamos de conocer, qué pensarías de mí?
- No creo que sea algo que te preocupe perder- me miró fingiendo incredulidad.
- Tira a matar bella Davana.
- Verás....- por alguna extraña razón me sentí en confianza para preguntarle sobre mi situación con Evan, una visión externa y masculina podría ser útil, tal vez estaba enfrentando todo de forma errónea.
Cailean me miró algo desilusionado pero escuchó atento sin juzgarme y cuando finalmente terminé suspiro profundo.
- Se directa, a veces el camino más fácil es la verdad, háblale de corazón, expresa lo arrepentida que estás y lo que sientes por él, prepará una cena especial y habla.
- Crees que funcione?
- Tal vez no....- lo miré con molestia- pero...pero....la honestidad siempre es un buen inicio.
- Tienes razón- suspire aliviada, ser directa no era lo mejor pero ser sincera si.
- Y si no funciona, te puedo consolar...... búscame- dijó guiñandome el ojo, yo solo le sonreí no quería ilusionarlo.
Era hora de que él fuera a su siguiente clase, nos despedimos como creo sería una costumbre entre nosotros con un par de besos en las mejillas y fue hasta que se levantó y se fue que me dí cuenta que Evan estaba sentado a dos mesas de nosotros, su semblante no había cambiado mucho y su mirada hacia mí tampoco.
Me puse algo incómoda pero sabía que esa sería la única forma en que él podría verme de ahora en adelante, terminé mi trabajo en la tablet, había empezado con el boceto para el próximo proyecto para la clase de Evan pues sabía que con todo lo ocurrido cualquier error por mínimo que fuera lo usaría en mi contra, y aproveché mi tiempo libre para adelantar.
Finalmente había logrado un diseño del que estaba satisfecha, además era hora de ir a mi última clase me levanté y recogí mis cosas cuando sentí un fuerte mareo, me tuve que sostener de la mesa para no caer al piso, no había desayunado más que el jugo de la mañana pero no me había preocupado por comer otra cosa.
Necesitaba comer algo si no quería desmayarme en el camino a casa y tener otro accidente, compré una barra de cereal no había tiempo de nada más y me fuí despacio, me seguía sintiendo mal, Megan notó mi situación y se acercó a ayudarme puesto que a mi esposo no le interesaba, me tomó del brazo y me acompaño hasta el aula, no dijimos nada en el trayecto pero ella seguía siendo mi amiga, me sentí algo mal por la forma en que la estuve tratando.
- Qué ha pasado contigo Dav?- me preguntó.
- No lo creerías- respondí sabiendo que la historia le resultaría inverosímil.
- Demuestralo.
- Un capuchino latte?
- Un fin de chicas en tu casa?
- No será posible..... aunque tal vez pueda arreglarlo, te aviso, de acuerdo?- un fin de semana lejos del departamento de Evan podría ayudarme a darme ánimos.
- Vale, tenemos un plan Dav....- la tomé del brazo y antes de ingresar le dí un abrazo, eso fue suficiente, nos sonreímos y con eso nuestra reconciliación.
Extrañamente este día resultó mejor de lo que había esperado y me fuí a casa con el anhelo de encontrar la ocasión de hablar con Evan, sabía que esa era mi última oportunidad, si decía que no, eso sería todo pero deseaba con el alma tener una mínima esperanza de que no hubiera acabado.
Al entrar me dí cuenta que Evan ya estaba en la sala, seguía claramente molesto así que decidí pasar de largo.
- Deja de perder el tiempo y cuídate- me increpó mi irresponsabilidad por un mareo.
- Esta bien- subí otro escalón.
- Ya estas bastante grande para esperar que otros te cuiden....madura.
- Tienes razón.
- No es la forma de tener la atención de nadie menos de un hombre.
- Lo tendré en cuenta.
Ya no esperé mas y subí a mi recámara, de verdad no comprendía la actitud de Evan, me sentía frustrada de saber que ningún esfuerzo estuviera dando frutos y que lo único que obtenía era más maltratos.
Empecé a dudar sobre si hablar con él pudiera cambiar en algo su actitud hacia mí o solo lograría aumentar su molestia y a decir verdad consideré simplemente dejar las cosas así hasta que llegara el día de mi divorcio pero mi corazón se negaba a desistir, me pedía a gritos una última oportunidad.
Tomé una pequeña siesta antes de bajar a buscar algo de comer, Evan ya se había ido y muy a mi pesar empezaba a sentir alivio con su ausencia, llegué hasta la cocina y Nani estaba preparando una deliciosa comida pero yo tenía otros planes, un último intento.
Pedí comida oriental muy necesaria para llevar a cabo mí plan, tenía poco más de 3 horas para prepararme y que todo quedará listo para la cena y en cuanto llegó mi pedido puse manos a la obra, me costó algunas heridas y muchas frustraciones a tal punto de llorar de desesperación y querer desistir, pero seguí hasta el final.
Tomé una idea al ver un drama coreano, se veía tan linda la comida colocada de forma tan meticulosa en diversas formas que pensé sería una gran idea intentarlo con Evan, esta noche finalmente le diría lo que sentía, era momento de dejar las insinuaciones e ir por todo.
Coloqué en su plato la comida, había logrado que el temaki luciera como pequeños pandas con cobija, el nigiri eran pequeños pececitos, hojas de lechuga con camarones sonrientes, rollo primavera en forma de carita de perro, onigiri con caritas sonrientes, fideos con huevo en forma de corazones pequeñitos y arroz con cara de osito al centro, además de un mochi cerdito rosa.
Sé que no era una excelente combinación pero fue lo que logré y estaba feliz con el resultado, coloqué su comida frente a su silla y fuí a la cocina por mi comida, estaba por salir, pero......
- Qué es esto?- preguntó Madison con burla.
- Mi cena, creo.
- Vaya parece que Martha creé que tienes 5 años.
- A lo mejor es mi lunch escolar- respondió Evan con mofa.
- Serás la envidia de tus compañeritos.
- Claro porque yo si soy buen niño, por eso me dieron ositos.
- Quiero ositos también- fingió hacer un berrinche.
- No puedes, a mi me consienten por comer mis verduras y dormir temprano.
- Te voy a robar tu lunch.
- Te acuso con la maestra....y nunca tendrás ositos y corazones- ambos soltaron una carcajada- debería aclararle que esto es muy ridículo.
- Le romperas el corazón a Martha- respondió Madison.
- Tal vez solo nos equivocamos y esto es para la niña de la casa, creo que es más estilo Davana.
- Probablemente.
Se estaban burlando de mi comida, me había tomado todo el día y unas cuantas heridas y a ellos les parecía muy gracioso lo que veían, me dolió demasiado su actitud y mis lágrimas no tardaron en aparecer en mis ojos, Nani estaba a lado mío con mi plato, ellos habian llegado antes de que terminaramos de poner la mesa, y su actitud la molesto, quiso salir a reprenderlos pero la detuve no era necesario hacer un escándalo, solo iba a provocar más burlas así que únicamente me abrazó intentando consolarme.
Tomé el plato que Nani tenía en sus manos y lo arrojé al fregadero, no podía seguir aquí y no había otro modo que cruzar más que por el comedor, no tenía opción, me trague mis lágrimas y salí de la cocina en compañía de Nani, Evan y Madison estaban manoseando el plato como si se tratara de botana, tomé su mano en un intento de darme fuerza, cuando ambos levantaron la mirada, de pronto el semblante de Evan cambió al notar mi estado, su sonrisa desapareció y quitó las manos del plato rápidamente.
- Linda cena Señora Martha-repuso Madison muy sarcástica.
- Gracias, algo diferente pero al parecer para ustedes es basura- Madison también borró su sonrisa, Evan cerró los ojos y negó con la cabeza.
- Con permiso- dije y me dirigí a la salida.
- Disfruten lo que queda de su cena o botenlo a la basura si es muy infantil para ustedes- dijó Nani y salió conmigo, dejándolos disfrutar lo que con tanto esfuerzo había hecho.
Entré a mi recámara pero ya no quería llorar, sentí que había sido suficiente, aguanté mucho esperando una respuesta de Evan, una que nunca iba a llegar, si me porté mal pero todos tenemos derecho a arrepentirnos, merecía una segunda oportunidad pero no pensaba rogar más por ella, Nani me observó mientras me cambiaba de ropa no comprendía como no estaba envuelta en llanto.
- Davy, llorar no es malo.
- Ya lloré suficiente Nani, si me disculpas.... quiero dormir.
- Esta bien mi niña, descansa- me dió un beso y un cálido abrazo y se fue.
Estaba por irme a dormir cuando escuche que tocaban a mi puerta, ya tenía las luces apagadas cuando Evan subió a mi recámara, toco un par de veces pero no deseaba verlo yo solo quería descansar y que me dejaran sola.
- Davana, estas despierta?.....Davana.....Davana, podemos hablar?....... Davana?..... Davana?.....esta bien.... descansa, fue un lindo detalle...gracias.
Fue todo lo que dijó ante mi silencio, y se fue, suspire profundo, me repetí que era todo, hasta aquí había llegado e intenté dormir en mi nueva realidad.