Terminamos de desayunar, y yo sentía la incómoda necesidad de retirarme de allí. No porque Enzo me hiciese sentir de esa forma, pero sí porque pensaba en que seguramente tendría cosas que hacer en el transcurso de su día como para que yo estuviera allí rondando. Además, necesitaba una larga ducha para poder quitarme todo el aroma a alcohol que mi cuerpo emanaba sin parar. Aclaré mi garganta para llamar su atención,logrando que sus ojos verdes se clavaran en mi rostro en tan sólo unos milisegundos. Una vez que su mirada se mantuvo en mi con atención, hable. _Creo que debería irme. Creí que me asentiría en acuerdo conmigo, pero en vez de ello torció su cabeza hacia un lado mirándome extrañado. _¿Ya? ¿No quieres quedarte? _No quiero ser molestia aquí. Además, necesito una ducha casi

