Desperté. no sé cuanto tiempo después. Lo miré, estaba completamente dormido. Seguiría durmiendo pero unos sonidos que provenían del pasillo no me lo permitieron y se acercaron cada vez más hasta que noté que alguien trataba de abrir la puerta. Eso pareció no despertar a Rafael, ya que no movió ni un músculo. Yo seguía con mi cabeza apoyada sobre su pecho y sus brazos rodeando mi cuerpo. La persona que se encontraba del otro lado de la puerta, al ver que esta no abría, comenzó a dar brutos empujones, intentando tirarla abajo. Eso me hizo reaccionar. En cualquier momento la puerta se abriría dejando al descubierto esa imagen extraña de nosotros, que, obviamente, daría lugar a malos entendidos y a futuros probemas. Quise al menos alejarme de Rafael, pero eso hizo que el me pegara más ha

