Dejar el pasado atrás

583 Palabras
Luego de eso, se fueron. Las chicas también, un rato más tarde. Esa noche me costó mucho poder dormir, daba vueltas en la cama y mi cabeza no paraba de pensar. Creí que explotaría. En la mañana, una llamada interrumpió mi sueño. Emily: ¿Hola? - ¡Amiga! Emily: ¿Delfina? Delfina: Si. Emily: ¿Qué hacés llamando a esta hora? ¿Pasó algo? Delfina: ¿Hacías algo? ¿Te interrumpí? Emily: Lo que suele hacer la gente normal un sábado a esta hora, dormir. Delfina: Lo que solés hacer vos a esta hora. La gente normal ya terminó de almorzar. Emily: ¿Eh? Delfina: Son las tres de la tarde morsa. Emily: ¿Vos sos mi amiga o mi mamá? Delfina: (ríe) ¿Venís hoy? Emily: ¿A dónde? Delfina: Qué colgada estás eh. Emily: ¿De qué hablás? Delfina: Habíamos quedado que hoy hacíamos noche de pelis acá en casa. Vienen las chicas también. Emily: Si, me acuerdo. Delfina: ¿Pero venís? Emily: Obvio. Luego, la conversación tomó cualquier rumbo, como siempre pasaba con ella. Empezábamos hablando de algo y terminábamos en un tema completamente diferente. Amaba a Delfina. Era la amiga a la cual sería capáz de contarle cualquier cosa, hasta lo más íntimo y personal. Podía escucharme por horas, sin aburrirse, dar consejos de qué hacer, cómo actuar o simplemente un fuerte abrazo cuando eso era lo que más necesitaba.  Horas más tarde, me encontraba mirando las fotos que tenía con Victor. Había tantas. Me quedé varios minutos observando una en especial. Estábamos el y yo, él abrazándome por detrás, con su cabeza apoyada en mi hombro y yo sonriendo como nunca. Era la última foto que nos habíamos tomado antes de que el......arruinara todo, que iba tan bien, hasta que comencé a notar un comportamiento raro de su parte. Comenzó a ser más "frío", distante. Ya no se emocionaba mucho al verme y evitaba torpemente mis invitaciones. Al comienzo no le dí importancia a eso, pero cuando menos quería aceptar que algo le pasaba, más sorpresas me llevaba. Un día, Manuela, una compañera de la facultad me dijo que la noche anterior lo había visto con otra. "Imposible", pensé. Él era el mejor amigo de Fabián (el hermano mayor de Delfina). Ella me había contado que el miércoles, ese mismo día, su casa iba a ser un descontrol total porque Fabián tenía planeado invitar a más de 20 personas, mientras sus padres no estaban. Obviamente, Victor iría. Lo que quería decir que era completamente ilógico que lo que Manuela contaba fuera verdad. Pero mi cabeza no dejaba de pensar en la pequeña posibilidad de que eso si hubiera pasado. Esa noche llamé a Delfina y le pregunté si Victor había estado en su casa el día anterior. Obtuve un "No" como respuesta. Si esto hubiera ocurrido uno o dos meses atrás, no desconfiaría en absoluto, pero el comportamiento extraño de Victor en los últimos días acompañado de este nuevo rumor daban mucho que pensar. A la mañana siguiente fuí a su departamento y lo primero que hice fue preguntar dónde había estado ese día. Los nervios lo invadieron y así lo confesó. Así salí llorando en esa tormenta y así terminé siendo atropellada por Rafael. Luego de recordar todo eso observé la foto que aún tenía en mis manos otra vez, pero esta vez con odio, y rencor. La tomé, junto con todas las otras que estaban desparramadas en mi cama, las metí en una bolsa y las tiré. Necesitaba hacerlo y así lograr olvidar todo, dejando el pasado atrás. Mi celular vibró con un nuevo mensaje para mí. Miré la pantalla: número desconocido. Leí. "Necesito que hablemos, creo que te debo una explicación. Soy Rafael."
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR