¿Él? ¿Con mi número? ¿Cómo lo tenía? Yo nunca se lo pasé.
Decidí contestar.
Emily: Ok, hablemos. Pero ¿de qué?
Rafael: De todo Emily y no da por acá. ¿Nos podemos ver?
Emily: Emmm....bueno.
Rafael: ¿Podés ahora?
Emily: ¿Ahora?
Rafael: Si, ahora. ¿No podés?
Emily: Es que tengo que salir en una hora.
Rafael: Te llevo yo. Así en el camino hablamos. ¿Te parece?
Me detuve un momento para pensar. ¿Qué estaba haciendo? Él era un desconocido para mí y además, el novio de mi amiga. Pero en algún momento teníamos que hablar. Después del accidente no nos habíamos ni dirigido la palabra porque el se había ido del hospital y en el pequeño "reencuentro" que habíamos tenido ayer el fingió no conocerme.
Emily: Está bien.
Rafael: Voy en una hora entonces.
Emily: Dale, te espero.
Apenas termine de vestirme y prepararme recibí otro mensaje.
Rafael: Ya estoy abajo.
Tomé mi campera y bajé. Visualicé un Chevrolet Tracker n***o estacionado en la vereda, cuya puerta se abrió apenas se escuchó el ruido del portón del edificio donde yo vivía.Y ahi estaba él. Me acerqué tímidamente.
Rafael: Hola Emily.
Volvió a saludarme con un suave beso en la mejilla.
Rafael: Perdón, me re atrasé.
Emily: ¿5 minutos? No creo que te decapite por eso. (reí)
Rafael (abriéndome la puerta del copiloto): Espero que no.
Contestó con una sonrisa. Cuando terminé de acomodarme en el asiento cerró mi puerta y dió una vuelta por delante del auto hasta llegar a la puerta del conductor, abrirla y finalmente, sentarse.
Rafael: Bien. ¿A dónde vas?
Emily: Avenida Corrientes, altura...
Rafael: ¿749?
Emily: ¿Cómo sabes?
Rafael: Vivo llevando a Analía a la casa de Delfina.
Emily: Ah. ¿Y hoy por qué no la llevás? Ella también va.
Rafael: En realidad le dije que tenía problemas con el auto, para poder venir a hablar con vos.
Frenó en el semáforo y me miró.
Rafael: No te pedí perdon por lo que pasó. Nunca me pasan esas cosas, pero esa vez estaba distraído y vos de la nada apareciste en la calle y...
Emily: Está todo bien Rafael. No estoy enojada. Además, fue mi culpa, yo crucé mal.
El semáforo cambió a verde. Dejó de mirarme y aceleró.
Rafael: Ese día cuando abriste los ojos...los tenías hinchados. ¿Habías llorado?
Emily: Es largo de explicar. Prefiero no hablar de eso.
Rafael: Como quieras. Llegamos.
Frenó frente a la casa de Delfina, que ya me era tan familiar.
Emily: ¿No vas a entrar?
Rafael: No.
Emily: Seguro que Analía ya llegó.
Rafael: Ya sabes como es Analía, va a pensar cualquier cosa.
Emily: Ella no desconfiaría de mi jamás.
Rafael: Evitemos problemas mejor. Prefiero prevenir que curar.
Emily: Como digas. Me voy. Gracias por traerme.
Rafael: Denada, te debía una.
Lo saludé con un beso en la mejilla para luego salir de su auto, pero cuando abrí la puerta, la volví a cerrar. Giré otra vez hacia él. Me miró confundido.
- ¿Por qué dijiste que eras mi novio en el hospital?