9. Pláticas

1704 Palabras
Eva Me senté frente a un pequeño altar en mi antigua habitación y encendí una vela. Me concentré prendiendo con la vela un pequeño incienso con olor a canela y se lo ofrecí a Dios, cerré mis ojos y me dejé llevar hablando en mi mente y sintiendo su presencia en mí corazón. « No sabes como me arrepiento de dejarme llevar por la ira, si bien es cierto que tengo mis pensamientos y sentimiento revueltos eso no me da derecho a levantar la voz y enojarme con personas que no lo merecen. Madam Nieves me abrió las puertas de su hogar y me ofreció cariño sin esperar nada a cambio, simplemente no debí desquitar mi decepción contra ella. Os ruego me colmes con el don de la sabiduría y la paciencia, que pueda resolver cada conflicto que llegue a mi vida con la cabeza serena y siempre con el corazón cálido. Ilumina mis caminos y se mi guía entre las tinieblas. Permite que llegue a mi vida personas bondadosas y que seas tú quien las envíe. Perdóname por desconfiar de mis seres amados y por dejar que mis pensamientos negativos tomen control en mí » Recordé la noche anterior cuando Theodorus llegó agitado a mi habitación. Flashback —¿Qué haces acá Theodorus? —me puse de pie enojada —Vete —le pedí con increíble calma. —No puedes dejarme —tosió intentando recuperar su aliento. —¿Por qué? ¿Arruiné tu plan? —tensó su mandíbula. Arrugué mi entrecejo fijándome en su apariencia. Theodorus a pesar de no ser un noble y no tener un título siempre se preocupaba por estar impecable, ninguna arruga en sus ropas y nada de sudor no deseado. Pero en éste momento era todo lo contrario. Estaba despelucado, con su frente sudorosa, su camisa fuera de su pantalón y las mangas remangadas. Era todo un desastre y ello me confundió. « ¿De verdad se asustó porque lo dejara? » Esa pregunta me generó una punzada de esperanza, pues aunque estaba asustada seguía queriendo casarme y crear mi familia. —Todo lo que dijo esa … mujer es mentira —se pasó sus manos por su cabello frustrado. —¡Te acuestas con otras mujeres! —levanté la voz un decibelio. —¡Es mentira! —rebató alzando su tono por igual. —Seréis padres —bufó negando y caminando de un lado a otro —, estabas conmigo solo por dinero —remojó sus labios y se detuvo. —Te amo Eva, si no fuese así no estuviera rogando porque vuelvas conmigo —caminó hasta mí y tomó mi rostro entre sus manos —, mañana es nuestra boda preciosa, mañana seremos uno, no puedes dejarme —saqué mi rostro entre sus manos. No estaba segura de esto pero quería seguir en mi posición. Lo poco que recordaba de papá es que me inculcó el enfrentarme al mundo a pesar de cualquier circunstancia, y Theodorus se había convertido muy a mi pesar en mi mundo. —¿Por qué no me habías dicho del dinero? —Porque lo tenía todo calculado, con ese dinero compraría nuestra casa —tomó mi brazo con delicadeza y me obligó a sentarme —, ya la tengo vista, una casa preciosa con jardín y habitaciones extras para nuestros futuros niños —apreté mis labios impidiendo que las lágrimas fuesen a salir. —¿De verdad? —él suspiro. —Por supuesto, no te mentiría, jamás —me quedé en silencio unos segundos procesando y él lo respetó. —Esa mujer, Sasha … —apreté mi dentadura con la ira todavía carcomiéndome. —Fue alguien de mi pasado —clavé mi mirada en sus ojos —. Las cosas entre nosotros se acabaron cuando te conocí, tu eres lo más importante para mí y eso a ella jamás le gustó. —Madam Nieves parece conocerla muy bien —el asintió. —La detesta, jamás se alegró de que saliese con ella y con razón, quiere arruinar nuestra felicidad. —No lo sé —dejé caer mis hombros abatida —, hay tanta desconfianza entre nosotros que … —me interrumpió. —Que se puede solucionar —volvió a tomar mis manos entre las suyas —, no puedes tirar la toalla solo por un altercado, eres mi Eva, solo mía, y yo soy tuyo, y si lo aceptas desde mañana para toda la vida —suspiré apartando mi mirada por un momento. Es cierto que si no me casó será muy mal visto por la sociedad, y no sería capaz de hacer mi vida sin Theodorus, pues había dejado la universidad y jamás en todo éste tiempo trabajé. « ¿Cómo voy a sobrevivir? » Estaba segura que mi madre no me aguantaría por mucho tiempo. Así era ella y jamás cambiaría. —Eva por favor di algo —empezó a acariciar mis nudillos. —Tengo miedo de sufrir por ti —él sonrío de lado. —Eso jamás va a pasar. —¿Me lo prometes? —Te lo garantizo mi Eva preciosa. No tenía a donde más ir sino a sus brazos, solo tenía la esperanza de que fuese verdad. —Está bien Theodorus, casémonos. Fin del flashback « Señor mío y Dios mío, elimina de mí toda desconfianza infundada creada por mí y/o otras personas que solo me quieren ver sufrir. Elimina de mi vida las malas energías. Atrae a mí la abundancia y opulencia divina y permite que sea muy feliz con éste hombre. Hoy es mi boda Señor, hoy firmo un tratado y unión eterna de mi alma con la de Theodorus, por favor, que seas tú y solo tú quien selle con aprobación éste matrimonio. Hasta la vida y la muerte, en la salud y en la enfermedad, que seas tú y solo tú quien guía mi vida Gracias, gracias, gracias » —¿Lista? —apareció mi madre con un vestido algo elegante y mirándome con frialdad. —Lista —me puse de pie acomodando por última vez mi vestido. « ¿Estoy lista mi Dios? » Pero obvio no me contestó, solo sonreí y confíe que Él y mi ángel guardián me llevasen de la mano al altar. —Tengo un regalo para ti —habló mi madre en el trayecto a la iglesia. —No tenía que preocuparse madre —sonreí emocionada —, el vestido fue más que suficiente y no te agradecí por ello. —Ese lo use yo así que no importa, jamás lo volveré a usar. En fin, mi regalo es para ambos, y se los daré al finalizar la boda —asentí. —Creo que apenas se termine iremos a nuestro nuevo hogar —sonreí. —¿Así que si compro una casa? —sus ojos se iluminaron con un brillo materialista y egoísta. —Eso me prometió, con la herencia ese sería el proyecto para nuestra familia. —Al fin no terminarás con un pobretón —salió del auto para abrir mi puerta camino a la iglesia. Claro que estaba nerviosa, pero éste sería mi día, nuestro día. Theodorus —¡¿PERO QUÉ HAS HECHO?! —lancé uno de sus jarrones contra la pared haciéndolo estallar en pedacitos. —¡Me muero de los celos Theo! —lloró arrodillándose frente a mí —¡Quiero ser yo la que esté en el altar contigo! —rodé mis ojos sin querer soportarla un rato más. —Y lo ibas a ser —me remangué la camisa y alboroté mi cabello desesperado —, ¿crees que no podía casarme dos veces? ¿Se te olvidó el plan? —El estúpido plan ya no me interesa. —¡Pues a mí sí! —¡Tu madre ya lo sabe! —la tomé del cuello de su camisa. —Si, y también sabe que cierta pelirroja mintió sobre un embarazo ficticio —lloró nuevamente —, ahora mi madre está más que convencida que debo alejarme de ti para que la suerte vuelva a mi vida —bufé —, no me convenció de volver con Eva, pero me aseguró que no me daría la herencia —abrió sus ojos de par en par a lo que la solté —. Sí, está segura que la estúpida inocente no me perdonará así que me pidió volver a casa, y no, no quiero volver a un lugar donde hay tanta gente que no respetan tus cosas. —Vente conmigo —gruñí frustrado. —¿Qué no entiendes que no tenemos ni un solo peso? Ruégale a Dios porque esa chica me perdone y se quiera casar conmigo. —Me prometiste que no la tocarías, y ahora quieres irte de luna de miel —suspiré con las manos en mi cadera. —Si me caso sabes muy bien mi intención —ella se puso de pie con evidente arrepentimiento —, el viaje sigue en pie si la boda sigue en pie, y si la boda sale mal tu pagarás —y sin más salí de allí corriendo a la casa de Eva. Se me había hecho curioso que mi madre no gritara ni se enojara por lo sucedido, simplemente me pidió volver con ella, casi que me mandoneó a alejarme de Sasha, seguía sin gustarle y ahora menos. Decía que era una maldita bruja s****l amarra hombres, cosa que me causaba gracias porque tenía razón, al fin de cuentas era meretriz y lo hacía tan bien que cualquier hombre quedaría prendado de ella. No la dejaría, quería mi futuro con ella, pero tampoco dejaría a Eva, no solo por la herencia, sino también porque ni Sasha sabía cuidarme como lo hacía ella, ni mi madre tenía ese instinto de protección y amor conmigo. Me sentía seguro con Eva y deseaba a Sasha. « ¿Por qué no tenerlas a las dos? » Claro que sí, me iba a casar así tuviese que inventar cuánto la amaba, solo me sentía a gusto con Eva, pero ¿amor? « Eso no » No tenía duda que me perdonaría, al fin de cuentas su inocencia y fe en las personas era su mayor debilidad. Pobre boba creyendo en el amor.
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