La vida, consumida en un sistema que se rige en lo remunerable, lejos de tener un ápice de artístico o trascendental, la vida en resumidas cuentas es una fugaz coincidencia estadística de valores económicos. Por entenderme, hay quienes nacen con privilegios y otros que tienden en su mayoría a ser esclavos de la burguesía. La clase media, en la que de niño ciertamente no me encontraba, era clave de una cúspide de mentiras para decirle al pueblo que existe un punto medio pero la verdad era que no. La fortuna de los extremos las habían trazado desde antes. La ciudad de las penumbras, como así solían llamar al pueblo de Vilhelm, con el mismo nombre que su fundador y, para quienes tenemos memoria, dictador. Con el tiempo dejamos de aparecer en el mapa, y los países primer mundistas pasaron a

