Desnudo tras la puerta abrí para ver a esas dos brujillas con el pelo mojado de la ducha y sospechosamente desnudas bajo una sábana. -Pasad locas que os va a ver alguien –les dije dejándolos pasar- Dejaron caer la sabana y sus lozanos cuerpos intentaron tentarme, pero verlas meterse desnudas en mi cama, no bastó para levantar mi m*****o cansado. -Niñas estoy cansado, yo no tengo vuestra edad –las regañé doblando mi metro ochenta, para sentarme en la cama- Ellas se acurrucaron y yo me tumbé dándoles la espalda, hasta que el movimiento del colchón y sus gemiditos me hicieron dar la vuelta. Esas dos chiquillas se besaban y tocaban descaradamente, Eva pellizcaba los pezones de la morenita, esta con la mano entre las piernas de mi chica frotaba su clítoris, mientras ambas se comían literalm

