Sigo con la historia de cómo mi jefe seguía convirtiéndome en su zorrita, como habíamos quedado el día antes, nos teníamos que encontrar en su despacho, por la mañana llegue y antes de subir a los despachos, salude a mi madre y a sus amigas, todas me pidieron que tal era el jefe en casa, si ellas supieran pensé. Tras hablar un rato con ellas subí arriba, me había puesto un vestidito de verano, por encima de las rodillas, de lo más normalito, nada sexi, lo único que salía de lo normal, era que no llevaba nada más, solo el vestido, quería agradarle a mi jefe. Toque a la puerta y me hizo pasar, estaba reunido, pero me hizo sentarme en el sofá del despacho unos momentos, ellos hablaron una media hora y yo esperaba. El otro hombre salió despidiéndose de mí. -cierra la puerta bien y acércate

