5.❣️Perdedor❣️

2274 Palabras
Aquella mañana, me desperté a las ocho. Tras terminar mis necesidades baje a la cocina para encontrar en la mesa un desayuno de huevo con tocino, una tostada tapado por una pequeña tapa. Encontré una breve nota y empecé a leerla. —No quise levantarse antes de ir a trabajar, espero que disfrutes del desayuno. Estarás en mi mente durante todo el día, pues sin ti, la noche se hizo interminable. Sonreía levemente mientras ponía la diminuta nota entre mis labios. Empezaba a comprender gradualmente por qué quizás me dejé llevar por él, parecía ser el clásico seductor que no descansa hasta conquistarte. Mientras tomaba asiento para disfrutar del desayuno que me había preparado, empecé a buscar por toda la casa algún rastro de recuerdo y descubrí varias cosas. Ambos, él y yo nos habíamos involucrado en diversas actividades de aventura, como la práctica de paracaidismo. Además, al observar las fotografías, descubrí que tenía un hermano y una hermana. Llamaba mi atención ver que en su despacho tenía una serie de imágenes nuestras tomadas en distintas partes del mundo, calculé que eran aproximadamente diez países diferentes. Mostraba una sonrisa sutil, daba la impresión de que disfrutábamos en cada fotografía. Mientras me sumergía en esas imágenes, fui interrumpida por el sonido de una notificación. **Elijah** Estoy emocionado por verte hoy, ya quiero verte porque te extraño” Recibí un mensaje que logró sacarme una leve sonrisa. En mis memorias, solía transportarme a un pasado que siempre mostraba una actitud distante. Tuvo novias que todas me disgustaban porque yo deseaba ser la que estuviera a su lado, pero Elijah nunca me consideró de otra manera. Con una sonrisa leve, acerqué el móvil a mis labios, pensando que quizás, ahora que éramos adultos, podría captar su atención. Mientras me arreglaba, elegía mi vestido en tonos rojo vino y n***o que realzaban mi silueta, complementándolos con unos zapatos de tacón moderado. Preparé mi abrigo de invierno en tono crema y mi bolso para dar el toque final, mientras llevaba el cabello suelto. Uno de los aspectos que me llamaba la atención era la madurez de mi cuerpo, con un mayor desarrollo en las piernas y las caderas. Tenía el pelo hasta los hombros, ya que solía llevarlo largo porque a Elijah le gustaba de esa manera. ¿Qué tanto había pasado en mi vida? Exhalé suavemente mientras solicitaba un Uber desde mi celular para reunirme con Elijah. Después de un cuarto de hora, arribé al jardín botánico y me reconfortó constatar que tanto el jardín como mis memorias de la juventud permanecían inalterados. Al bajarme del taxi, observé a Elijah con un gran ramo de rosas rojas en las manos y una amplia sonrisa que me llenó de emoción. Jamás habría podido imaginar algo así ni en mis sueños más increíbles. En el pasado, Elijah solía mencionar que me consideraba como una hermana menor, por lo tanto, decidí mostrarle finalmente que soy una mujer. Al acercarme a el, me saludó efusivamente con un abrazo cariñoso. —Isa, me da gusto que hayas venido—dijo mientras interrumpía el abrazo y acariciaba suavemente su nuca—creí que no vendrías. —¿No vendría? —lo miraba sumamente extrañada —¿Por qué no lo haría? La invitación que me hiciste me llenó de alegría—no pude evitar sonreír. —Cierto, yo te invite, te traje tus flores preferidas. Mientras sostenía con delicadeza el precioso ramo de rosas, lo aspiraba con deleite. A pesar de la excitación en mi mente, saltando de alegría, curiosamente, mi corazón no latía con la misma intensidad que solía hacerlo en mi juventud. —¿Qué te parece si entramos? —Por supuesto. Empezó a andar junto a él. A pesar de que caminaba con su habitual lentitud, la falta de sincronización en nuestros pasos no me afectaba, me invadía la felicidad. Experimenté una alegría fugaz al estar junto a él, mi gran amor, aquel a quien consideraba mi compañero eterno. Mientras íbamos dando un paseo, él hablaba animadamente, aunque yo no percibía esa misma conexión especial que había sentido la noche anterior con Joshua. —Isa, ¿Te importa si agarro tu mano? —¿Disculpa? —Digo, ya sabes —sonreía ligeramente alzando su mano— como lo hacíamos cuando éramos niños ¿Recuerdas? Antes, acostumbrábamos a entrelazar nuestras manos con frecuencia. —Si, lo recuerdo —tomaba su mano mirando esos ojos de tornalidad nebulosa. A pesar que estabamos compartiendo una ligero toque que debería expresar cercanía, calidez, su mano se sentia fría como mi corazon en esos momentos. Forzaba a mi corazón a recordar la sensación que experimentaba debido al clima. Íbamos tomados de la mano y no podíamos contener una risa suave, ya que en mi juventud habría dado cualquier cosa por poder hacer esto. Joshua Garret Tamboreaba con mis dedos en mi mesa lleno de nervios, lo detestaba. Experimentaba una gran incomodidad, malestar y otros sentimientos adicionales. Intenté enfocarme en mi trabajo esta mañana, pero me resultó imposible. ¿Cuál es la razón? Durante toda la mañana, mi esposa estuvo en mis pensamientos. Acostumbraba a hacerlo, pero hoy lo hice de forma poco adecuada. Aunque no solía ser celoso, el comportamiento tan jovial del doctor White hacia mi esposa en el hospital me incomodó. Me resultó inesperado que fueran amigos desde pequeños y que yo no tuviera conocimiento de ello. Tenía conocimiento completamente sobre Isabella y jamás había hecho referencia a ningún Elijah. Anoche, una llamada despertó en mí un destello de envidia. Mi esposa sonreía de una manera impresionante, no como lo hace conmigo pero odiaba que su sonrisa fuese provocara por alguien mas. No deseaba que ella saliera con ese individuo, lo detestaba, aunque ella afirmaba que eran simplemente amigos. ….Solo amigos…. ¿Realmente fue así? —¿Señor Garret? Levanté sutilmente la mirada al percatarme de que mi asistente se acomodaba sus anteojos. Observo de soslayo a mi alrededor, aparentando desconcierto ante la situación. —¿Si? —Le habia preguntando un par de veces sobre las finanza de nuestra nueva clienta que vendrá de Rusia. —Señorita Garcia, por favor programe una reunión —me puse de pie— saldré por el día—me abroché el abrigo—prefiero no ser interrumpido hoy, si hay algo, comuníqueselo al Subdirector. —Tal y como indique señor Garret. Después de prepararme, salí de la compañía subiéndome a mi Maserati, ya que mi otro vehículo quedó destrozado después del choque. Sin comprender la razón detrás de la incomodidad de mi cuerpo, decidí dirigirme hacia el parque público de Boston. Ella me había comentado que se irian a su sitio favorito, un parque que le encantaba. Siempre destaco que ese parque era como un amuleto de la fortuna para ella, ya que en ese lugar capturó sus fotos más memorables... y fue allí donde nos dimos nuestro primer beso. A medida que me aproximaba, aumentaba mi sensación de malestar. Fue inevitable que mi curiosidad me llevara a investigar el perfil de Elijah, a traves del perfil de la red social de la madre de Isabella. Un neurocirujano con una apariencia digna de portada de revista. Junto a él se encontraban figuras de la moda, actrices e incluso damas de gran opulencia habían sido parte de sus parejas. Había un grupo de mujeres catalogadas, todas ellas separadas por un lapso de seis meses. Al parecer, sus vínculos amorosos no duraban mucho tiempo. Al llegar al parque, me dirigí hacia la zona que Isabella solía disfrutar tanto, pero al no encontrarla, fruncí ligeramente el ceño. Empecé a pasear por los alrededores en busca de ella, pero no lograba hallarla. Llamé al teléfono de Isabella, el cual fue descolgado en el segundo timbre. —¿Hola? —Princesa, he venido a recogerte porque quiero comer algo contigo—intentaba calmar y suavizar mi voz para no sonar celoso—¿Dónde estas? No logro ubicarte. —Estoy aquí en la estatua. —¿Estatua? —Si, la del jardín botánico. Al oír eso, me desconcerté y moví la cabeza ligeramente. ¿Acaso menciono botánico? Tosí suavemente para ocultar mi descontento. —Entiendo—susurre—dame unos quince minutos ire por ti. —Claro, te espero. Al finalizar la llamada, me dirigí al jardín botánico. ¿Cuánto tiempo llevaba disfrutando de este lugar? Experimentaba cierta confusión, ya que percibía a Isabella como una persona distinta a la que recordaba de mis años de secundaria. Ante cualquier indicio de desconfianza, respiro pausadamente para tranquilizarme. Al llegar al jardín botánico, me moví rápidamente por el lugar hasta dar con su presencia. Parecía que un invisible lazo rojo nos unía, conduciéndome hacia donde ella se encontraba, con una sonrisa en el rostro. Mantenía entre sus manos un gran ramo de rosas rojas, suavemente tocaba su cabello apartándolo de su oreja mientras Elijah se encontraba frente a ella expresándole algo. Me acerqué a ellos con la sensación de ser un intruso, observando detenidamente a Isabella, mi bella Isabella, cuya mirada parecía estar ausente. En contraste, la mirada desafiante de Elijah indicaba claramente que era necesario aclarar todo desde el principio, ya que su postura sugería un profundo amor por ella. La forma en que la observaba en el hospital y ahora delante de mi se hacía notoria. Me incomodaba la forma en la que intentaba constantemente acercarse a ella o tocarla. —Cariño, despídete del Doctor White, que quiero invitarte a almorzar. —Por supuesto, hasta luego Elijah—respondió con una suave sonrisa mientras recibía un abrazo de su parte. —Siempre Isa, nos mantenemos en contacto. —Por supuesto. —Isa, por favor, adelántate a la entrada del jardín, cariño —dije con una sonrisa leve—. Necesito conversar con el doctor acerca de tu intervención. —Por supuesto. Aguardó a que ella se distanciara, despidiéndose alzando la mano. Con una ceja alzada, metía las manos en mis bolsillos. —¿Elijah, verdad? —Exactamente, así es. —Se que estas intentando hacer y no te funcionara—hablaba de manera árida, seca, sin sentimiento. —Ella es solo una amiga —dijo con una leve sonrisa. Una sonrisa egocéntrica comenzó a formarse en su rostro, acompañada de un brillo de orgullo en sus ojos. —Además antes de ti estuve yo, así que técnicamente me pertenece. —No puedes tener algo que nunca te pertenecio—respondía de forma directa y cortés—Tal vez fuiste parte de su pasado, pero yo soy su presente y su futuro —seguía con una voz serena—Tú fuiste, yo soy y seré su esposo para siempre, así que te pido que te alejes de mi esposa. De manera gradual, logré observar cómo su semblante se volvía tan firme como una gema. Se podía percibir un gesto de arrogancia en su expresión facial. ¿Isabella era consciente de la verdadera naturaleza de su supuesto amigo con esa malévola y despreciable sonrisa? —Es evidente que tanto tú como yo compartimos interés en Isabella—dijo con una sonrisa altanera—. Sin embargo, permíteme afirmar que mis probabilidades de ganarme su afecto son mayores que las tuyas. En su mente, yo soy el amor de su vida, mientras que a ti te ha relegado al olvido; no ocupas un lugar relevante en su corazón. —No te sientas tan confiado, Elijah —mientras permanecía relajado, no podía evitar observarlo de reojo —. Isabella, una mujer excepcional, merece encontrar a alguien que la valore y la trate con amor y respeto. No a alguien como tú, arrogante, que cambia de pareja con la misma facilidad que cambia de reloj. —¿Arrogante? Mi enfoque es ser pragmático. Tengo claro mi objetivo y estoy dispuesto a hacer lo que haga falta para ganarme a Isabella, aunque tenga que humillar a sujetos como tú en el proceso. —Tú fuiste simplemente un capricho temporal, mientras que yo soy su amor verdadero. No tengo idea de lo que sucedió entre ustedes, pero tengo la sensación de que la subestimaste. Creo que sería beneficioso para ti considerar hacer algunos cambios en tu vida para mejorar como persona. Quizás así podrías encontrar a alguien que te ame de verdad y puedas mantener una relación estable por más de medio año. —¡Vaya tontería! Los consejos tuyos no me hacen falta, Isabella sabrá identificar a un auténtico triunfador cuando esté conmigo, no con alguien que no logra ganar como tú. Experimentaba una ligera incomodidad debido al excesivo ego de este individuo, lo cual resultaba fastidioso. Mientras sonreía, saqué las manos de mis bolsillos. —No menosprecies la fuerza del afecto y la amabilidad, Elijah. Además, —con una sonrisa triunfante añadia— si ser considerado un perdedor implica estar casado con Isabella, sere el perdedor más dichoso del planeta. —Me volteé y empecé a dirigirme hacia la salida. —Descubriremos quién logra conquistar el corazón de Isabella al final. ¡Esto es solo el principio! A pesar de escuchar los gritos, no les prestaba atención, ya que lo más valioso para mí estaba afuera del jardín botánico, aguardando mi llegada. Después de un tiempo caminando, la descubrí observándome suavemente desde debajo del ramo de rosas. Los ojos azules que tenía me encantaban, sobre todo cuando reflejaban ese destello de dulzura. —Tardaste. —mostró una leve mueca de descontento. —Perdona amor, el doctor White y yo tuvimos una conversación algo extensa. —¿Y que dijo? —Que pronto recobraras la memoria y volverás a amarme locamente.—Sonreia tomando su mano sin pedírselo—sabes, comamos por aquí, tengo ganas de caminar contigo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR