6. ❣️Una y otra vez❣️

2897 Palabras
El calor de su contacto despertaba emociones en lo más profundo de mi ser. A pesar de que mi mente insistía en evocar a Elijah, mi corazón experimentaba una leve emoción mientras íbamos de la mano. Desde donde yo estaba, pude ver sus amplios hombros, una sonrisa calidad y una presencia encantadora mientras caminaba delante de mí. —Amor, ¿qué te gustaría comer en el día de hoy? Normalmente no transito por esta zona, pero podríamos explorar juntos. —Acostumbraba a comer bastante por esta zona cuando era joven—rememoraba mis experiencias anteriores—podríamos visitar el centro comercial cercano, allí tienen unos pretzels deliciosos. Se percibía una sonrisa suave pero áspera. Desde el rincón de su mirada, me contemplaba con una sonrisa cariñosa. —Mi vida, eso no es suficiente para comer, es importante que te alimentes bien—mientras esperaba en un semáforo en rojo—podríamos dirigirnos al centro comercial para buscar algo para una comida apropiada. Por un instante, lo examinaba detenidamente. Era muy guapo, mis ojos se desviaban hacia sus manos robustas, experimenté un ligero estremecimiento que me hizo fantasear sobre cómo sería estar con él. Fui invadida por pensamientos pecaminosos donde que se sentiría estar siendo sujetada en sus manos con el encima de mi. Un ligero flash de pensamiento me invadió, llevábamos cinco años casados, pero aún no teníamos hijos, a pesar de lo que él me había dicho que éramos un matrimonio muy estable. Un ligero sentimiento de inquietud se apoderó de mí. Si nuestra relación era feliz, ¿por qué no habíamos optado por tener hijos, como es común en los matrimonios? Mientras me invadía una sensación de nerviosismo, poco a poco mi mente comenzaba a imaginar escenarios ficticios de diversas historias en las que Joshua se destacaba como el individuo más despiadado de la Tierra. Al llegar a un restaurante especializado en cocina marina, Joshua expresaba con entusiasmo todas las delicias que deseaba probar. Parecia ser que realizamos un viaje a Suecia en el que degustamos una gran variedad de platillos del mar, convirtiéndose en una de nuestras mejores experiencias de viaje. Disfrutábamos de una cena tranquila mientras Joshua evocaba constantemente vivencias de nuestros viajes... ¿Por qué me resultaba imposible deshacerme de esa molestia en mi corazón? —Joshua—lo interrumpia con delicadeza. —¿Sí? —mientras cortaba su pescado, desviaba la mirada ligeramente hacia abajo. —¿Cuánto tiempo llevamos siendo esposos? ¿Cuánto tiempo llevamos compartiendo momentos juntos? —Nuestro encuentro tuvo lugar cuando tenías diecisiete años y yo, dieciocho—mientras pinchaba un trozo de pescado con su tenedor—En realidad, llevamos ocho años conociéndonos; celebraremos nueve en marzo y estamos felizmente casados desde hace cinco años—dijo con una sonrisa radiante. Una sonrisa que logra iluminar por completo el restaurante. Se decía que la felicidad de alguien podía ser contagiosa, parecía tan genuina y rebosante de vitalidad... Sin embargo, ¿qué sucedería si estuviera simulando? Había muchas personas que dominaban el arte de la actuación, por el momento tenía el objetivo de extraer todo lo que pudiera del y corroborarlo con mis parientes. —Entiendo —observaba detenidamente mi plato—, por lo tanto, debes de tener un amplio conocimiento sobre mí. —Exacto, tú compartes todo conmigo —mientras alzaba ligeramente su tenedor con pescado—, somos confidentes y mejores amigos. Puedes preguntarme cualquier detalle sobre ti y con gusto te responderé. «Quizás simplemente se le olvidaron las flores que más me gustan.» «Podría considerar darle el beneficio de la duda.» Mantenía una conversación interna tratando de no juzgar a una persona que demostraba ser honesta......aunque tal vez todo era una mera interpretacion de un hombre enamorado. —Joshua, después de tantos años de matrimonio, ¿por qué no somos padres? Buscaba detectar si su expresión sencilla variaba, algún signo de deshonestidad. Quizá él era un agresor y yo hacía todo lo que podía para evitar tener un hijo con esa persona tan dañina. Intentaba indagar sobre mi vida con las pocas memorias que tenia. En ese momento, se produjo un breve silencio mientras disfrutaba de su de pescado. Después de comer, me observó con determinación. —Sí, ya habíamos hablado de esto al comienzo de nuestro primer año de casados. Quizá no lo tienes presente, pero optamos por enfocarnos en nuestras metas profesionales y en disfrutar plenamente nuestra vida en pareja. La principal razón fue que no nos sentiamos preparados para ser padres. —No logro recordarlo bien, la verdad—susurraba en voz baja. —Está bien, es comprensible después de tu grave accidente, pero estoy aquí para apoyarte—una suave sonrisa se dibujó en su rostro—nos dimos cuenta de que anhelábamos explorar el mundo y disfrutar de la libertad de compartir muchas experiencias juntos. Pasaron muchos años sin que volviéramos a hablar de ese tema después de nuestro primer año. El primer año fue el único momento donde según el lo habíamos hablados, ya habían pasado varios. Ayer, al explorar la casa, me sorprendí al descubrir que, a pesar de ser joven, Joshua dirigía una empresa tan próspera que generaba una cantidad de dinero anual impresionante. Además, al revisar mis documentos en la tercera habitación, me percaté de que ya me había graduado y era maestra de prescolar durante varios años. Un sinfín de preguntas me abrumaron, cuestionamientos que, a pesar de sus respuestas, alimentaban mi incertidumbre y temor. —¿Cómo puedo estar segura de que esa es la verdadera razón? Percibo que ocultas información adicional. —con duda se mi boca salió lo que mi mente pensaba. Mientras mordia levemente mis labios con cierta ansiedad, evitaba confrontarlo para que no descubriera mis verdaderas pensamientos llenos de pavor. —Tranquila, amor, te aseguro que es la verdad. Ese fue el motivo principal. —tras un breve silencio sus ojos se tornaron relajados intentando expresar su amor— Después de completar nuestro tercer año juntos, descubrimos que tenías síndrome de ovario poliquístico... creo que era ese su nombre.—llevó el tenedor a sus labios y dirigió la mirada al techo por unos instantes—Fuiste tratada y el médico mencionó que podrías concebir de forma natural sin complicaciones—hablaba con notable calma, tranquilidad y serenidad—Sin embargo, esto te generó estrés, y a partir de ese momento decidimos no continuar intentándolo. Pensamos que sería mejor no añadir más responsabilidades. —¿Estás seguro de eso o lo estás inventando para mantenerme a tu lado? —lo observaba con determinación. —Por supuesto que te digo la verdad —dejó de observar el techo para dirigirme una mirada directa — Buscaba lo mejor para los dos....para ti, sobre todo considerando todo por lo que has atravesado. Pero si tienes alguna otra duda, podemos hablarlo nuevamente y intentarlo—su tono cambio drásticamente volviéndose seductor—si quieres que tengamos hijos, me tomaría un par de intentos pero déjame decirte que lo disfrutaras cada uno de ellos. —guiñaba uno de sus ojos con picardía. Experimentaba una sutil sensación de calor en mi rostro al captar el mensaje implícito. Incliné sutilmente la cabeza hacia un lado, procurando ocultar mi sentimiento de sentir ligero sentimientos de calor. —Mi amor, entiendo que no debería alegrarme por tu amnesia—respondió suavemente—pero me resulta encantador verte reaccionar de esa forma cuando sugiero cosas que solían ser habituales para nosotros—tomó mi mano con ternura y acarició la palma de mi mano derecha—me transporta a los primeros días de nuestra relación y despierta en mí una sensación de cortejo. Ingería con suavidad, como si un obstáculo me obstruyera la garganta. No solía encontrarme con hombres tan afectuosos y demostrativos. Observaba su mano sobre la mía, transmitía una sensación agradable pero al mismo tiempo me generaba cierta incomodidad, lo cual me causaba conflicto ya que mi mente me instaba a apartarla. Observaba detenidamente esa pequeña mirada que para algunos sería insignificante, pero para mí representaba el inicio de mi mayor dilema, ya que quizás mi corazón siempre perteneció a Elijah, aunque hubiera optado por quedarme junto a Joshua. Exhalé suavemente, quizás no recibí la misma respuesta, por lo tanto... ¿Había estado en una relación matrimonial en la que no sentía un amor pleno hacia Joshua? —¿Mi amor? Levanté con suavidad mi mentón para poder observarlo. Tan inmersa estaba en mis pensamientos que, por un instante, perdí la noción de mi entorno. —¿Si? —Te consulté si deseabas volver a casa después del postre. —Claro, permíteme un momento para ir al baño—dejaba mi bolso en la mesa. Caminaba hacia el baño acercándome al lavabo para lavarme la cara con agua fría. No me preocupaba desmaquillarme, trataba de salpicarme el rostro con agua fría como si eso me ayudara a recordar. Con calma, alcé la mirada hacia mi reflejo en el espejo, observando detenidamente a la persona frente a mí y percibiendo una pizca de melancolía. Experimentaba la sensación de estar perdida en un océano, como si la versión anterior de mí misma hubiera realizado tantas cambios en mi vida que ya no me reconocía. Siempre mantuve mis emociones hacia Elijah sólidas y leales, sin nada que pudiera debilitarlas. ¿Qué ocurrió entonces? Sujetaba con firmeza el grifo hasta que las yemas de mis dedos empezaron a ponerse blancas. ¿Había dejado de querer a Elijah? Rechacé por completo esa propuesta. Observaba detenidamente mi pelo corto mientras lo acariciaba con mis dedos mojados. Mostraba una sonrisa con un dejo de melancolía. —Le prometí que no me lo cortaría, pero lamentablemente lo hice. Lo acariciaba con suavidad. Tomé una leve bocanada de aire y luego, tras un breve instante, sequé mi rostro con un pañuelo antes de acercarme a la mesa donde Joshua me recibía con una sonrisa. —Tardaste cariño. —Disculpa, estaba haciendo algo —bajaba ligeramente el rostro notando que había un flan en mi plato. —Confío en que no te incomode, amor. Solicité el postre que más disfrutas, sabiendo que te encanta con un toque de limón y miel. Inverti un pequeño adicional para personalizarlo según sus preferencias. Permanecía en silencio total mientras me sentaba a la mesa, observando ese flan como si fuera un artefacto explosivo. Desde que era pequeña, me encantaba degustar el pastel de manzana. Me venía a la mente aquel instante en el que disfrutaba de ese dulce junto a Elijah mientras aguardábamos afuera del garaje de mi casa. En cierta ocasión, me quebré en llanto al fracasar en un examen que el me brindo una salida donde lo comimos. Incluso podia recordar claramente el momento en que, siendo adolescente, salí con Elijah, quien describió nuestro encuentro como una simple reunión entre "amigos" para celebrar donde comíamos ese delicioso pastel. —¿Te habia dicho que el flan es mi postre favorito? —sin levantar la mirada del flan preguntaba con calma. —Asi es ¿Acaso no es de tu agrado? —No es eso,—levanté la vista para observarlo detenidamente— simplemente me resulta curioso —hice una breve pausa. —¿Te parece curioso? —respondió con una leve expresión de confusión— ¿Por qué dices eso? —No, por nada. Mientras nos observábamos, mi teléfono empezó a sonar sacándolo de mi bolso. En el distintivo se encontraba el nombre de Elijah, pero justo cuando iba a acercármelo al oído para descolgarlo Joshua posó su mano sobre la mía. Miré hacia arriba y me encontré con sus ojos color miel, reflejando una mezcla de emociones y sentimientos enigmáticos. —¿Qué estas haciendo? —preguntaba de manera agria. —Evita comunicarte con él, no deseo que lo encuentres de nuevo. —¿Cuál es la razón? Él es un amigo mío, no tienes derecho a impedirme comunicarme con él. —No me cae bien —dijo con tono sombrío —está tratando de alejarte de mí. —¿Ah si? —reía ligeramente —¿Y cual es el problema? Al menos él tiene conocimiento de quien soy yo en verdad. Al levantarme de la mesa, agarré mi bolso con gran enojo. Se espera que al estar casados, conozcas mis flores favoritas y postres. Lo observaba detenidamente. —En este momento, percibo que me estás mintiendo, que me ocultas algo, por lo tanto, hasta que recupere mi memoria, necesito mantener mi distancia contigo. Sin darle oportunidad de responder, simplemente recogí mis cosas sin prestar atención a sus llamadas, poniéndome mi abrigo de color crema. Mi corazón latía de forma intensa, como si estuviera a punto de romperse. Al salir del restaurante, miraba a mi alrededor con incertidumbre, considerando dirigirme a la casa de mis padres y repasar en mi mente todo para ver si podia recordar. Caminaba por la calle cuando de repente, un tirón enérgico me obligó a girarme. —Isabella, ¿a dónde tienes pensado ir? —Ire a la casa de mis padres —lo miraba con desagrado—tienes muchas cosas que me hacen pensar que algo entre nosotros no esta bien. —Isabella, todo estaba en orden entre nosotros antes de la accidente, todo marchaba de maravilla—expresaba con evidente nerviosismo—nuestro amor es profundo, este incidente es solo una prueba que superaremos unidos—comentaba con impaciencia. —Joshua, me confundes con cosas que se supone una pareja casada debería saber, primero sobre mis flores preferidas, mencionas los lirios como si lo fueran, pero no es así —respondia con un tono de voz entrecortado. —Isabella, no tengo certeza ahora con lo que me estas diciendo—sus manos temblaban—. Tú me aseguraste que esas eran tus flores favoritas, pero si me equivoqué, no importa, te regalaré las que más te gusten, dime cuales son—sus ojos color ámbar temblaban—. No solo las compraré, crearé un jardín con tus flores preferidas en nuestro hogar. Te las obsequiaré diariamente, las que desees, pero te ruego que no te alejes de mí. Su voz rota llamaba la atención de las personas a nuestro alrededor. Intentaba soltarme de su sujeción moviendo mis manos frenéticamente. —Permíteme recordar las cosas tranquilamente en la casa de mis padres. —Isabella, te amo y tu me amas. —¿Cómo puedo estar segura de la veracidad de tus palabras? —exclamaba con un leve nerviosismo—Me siento ansiosa y nerviosa, confundida sobre la realidad de la situación. Tengo a un hombre que afirma ser mi esposo y que me ama, pero ni siquiera siento amor por él. No logro sentir emoción contigo; me hace dudar si eres una persona maliciosa que me controla. Mientras hablaba, aunque no quisiera por la intensidad de mis emociones comenzaba a alterarme. Al observarme, Joshua empezó a calmarse, su expresión se volvió más serena. Logré soltarme de su sujeción de sus manos que sujetaban mis brazos mientras su mirada buscaba transmitir calma. —Quizás Isabella no lo tenga presente, quizá no esté segura, pero tenemos amor entre nosotros. —elevo su mano acariciando mi cabello con tranquilidad— El amor funciona de formas tan enigmáticas, que a pesar de que las memorias estén tergiversadas, el corazón nunca olvidaría las emociones—murmuró con certeza mientras acariciaba con suavidad mi barbilla. Mantuvimos la mirada, haciendo que el entorno se esfumara a nuestro alrededor. Experimenté una emoción tan mágica, completamente nueva para mí. —Joshua, ¿y en el caso de que no sienta amor por ti? —susurré— Si lo recuerdo todo y no te amo, ¿qué vas a hacer? —Haré que vuelvas a sentir amor por mí una vez más —dijo con una sonrisa tranquila— eres la mujer con la que comparto mi vida, mi compañera fiel. Será difícil librarte de mí. ¿Y qué importa si no sientes amor por mí? —con una mano me levantaba la barbilla y con la otra me agarraba de la cadera— Sin ti no puedo vivir, eres indispensable para mi como el aire y mi razón de creer en el destino. —Joshua, pero no siento nada. —Tal vez no me recuerdes, pero hare que lo hagas, te voy a enamorar y si al recordar todo descubres que no me amas te volvere a enamorar, Isabella enamórate de mí. Incapaz de articular una respuesta coherente, acercó sus labios a los míos y selló nuestro encuentro con un beso suave y delicado. Inició como la delicada brisa primaveral que se percibía con excelencia, incitándome a entornar los ojos. De a poco, ese tierno beso evolucionó en una poderosa tempestad, un ciclón guiado por su hábil lengua. La falta de aire me invadía, en mi mente estallaban incontables destellos de colores y, a pesar de no poder evocarlo, mi corazón se veía abrumado por las emociones. Con suavidad me erguía agarrándome por la cintura, elevándome del suelo al inclinarme mientras me besaba estando de puntillas. Un beso tan intenso y apasionado que me dejó sin capacidad para razonar con claridad. Él fue quien interrumpió el beso, al abrir mis ojos pude ver cómo su rostro resplandecía bajo la luz del sol. —Isabella, si no logras recordar lo que tuvimos juntos, no te angusties, me encargaré de conquistarte una y otra vez, todas las veces que sean necesarias.
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