Un fuerte latido en mi pecho hacía vibrar mis sentimientos. Su risa me hacía estremecer con suavidad. Me ayudaba a erguirme de nuevo mientras sujetaba mi mano.
—Isabella, siento un profundo amor por ti al igual que tu lo sientes por mi, y haré todo lo posible para que vuelvas a sentir lo mismo, incluso si en este momento no lo recuerdas.
Eran muchos los sentimientos que me inundaban. Mi corazón latía con fuerza, no estaba del todo habituada, por lo que me costaba expresarme adecuadamente. Trataba de inclinar la cabeza debido al rubor que experimentaba. Con delicadeza, su mano recorría mi cara con cariño.
—Joshua, tus emociones son abrumadoras para mí, no estoy habituada a ello, me siento sofocada. —intentaba ser lo mas suave posible —Necesito unos días para poder descansar en la casa de mis padres, quiero y creo que estar en su casa me ayudara a recordar.
—Hazme la promesa de que regresaras a mi lado—susurró con suavidad, su voz era como una caricia al salir de su boca y rozar mis labios.
—No lo se, quiero recordar, solo dame unos días ¿Te parece?
—Bien, pero ire a visitarte todos los días como condición.
Al ser consciente de que rechazar esa condición implicaba no podria volver a la casa de mis padres, decidí aceptarla. Joshua condujo hasta nuestro casa donde me espero mientras prepare una pequeña maleta para quedarme por un par de día y tras de esto en su auto condujo por unos quince minutos hasta Charlestown. Estabamos a mediados de diciembre, decidí quedarme en la casa de mis padres para celebrar la Nochebuena juntos, ya que aceptó la invitación para cenar allí.
Durante toda la travesía me hablaba de que compraría el regalo para mis padres si no me sentia dispuesta ¿Tan buena relacion tenia con ellos?
Esa situación indicaba algo positivo, dado que mis padres tenían una actitud estricta y consideraban que al mantenerse firmes en sus creencias formarían individuos íntegros.
Al llegar, nos encontramos con una preciosa vivienda de dos pisos construida en madera, con tonalidades grises y amarillo mostaza. De pronto, al estacionar el coche, una oleada de recuerdos de mi niñez inundó mi mente. Mientras sonreía, apoyaba mis manos en el cristal del coche.
Tenía momentos frescos en mi memoria en los que mi madre me tomaba de la mano llevando al parque, mi padre me acompañaba a mis clases de tiro con arco y mi primo me llevaba en la parte de atrás de la bicicleta cuando llegábamos tarde a la escuela.
—Pareces que estas recordando algo.
Observé a Joshua al volante con una leve sonrisa en su rostro, que formaba una media luna.
—¿Por qué piensas eso?
—Tu expresión facial es similar a la de una niña disfrutando en un parque de atracciones.
Después de estacionar el coche, bajé mientras Joshua recogía mi maletita con ropa. Dirigiéndonos hacia la entrada principal de mi hogar, fui recibida con un afectuoso abrazo lleno de calidez por parte de mi madre al encontrarnos.
—¡Hija! ¿Y esa sorpresa? No nos avisaron de su llegada.
—Disculpas, mamá—expresó con una sonrisa llena de emoción mientras sentía el calor de su abrazo—. Esta escapada fue una sorpresa, tenía ganas de regresar aquí por un tiempo.
—Señora Giorgia.
Joshua fue recibido con un cálido abrazo por mi madre, quien le dio dos besos en la mejilla antes de permitirnos entrar. Luego de quedar huérfano, mi primo vino al país con mis padres, quienes son de Italia. Tras transcurrir tres años, llegué al mundo convirtiéndome en el centro de atención de mi familia.
Mi familia siempre había demostrado cariño, Lorenzo era como un hermano para mí desde que éramos niños. Llena de emoción, mi madre nos llevaba a la sala y se interesaba por mi amnesia, a lo que yo apenas podía responder en voz baja que aún no recordaba nada.
—Tranquila pequeña, pronto lo lograrás—mi madre se dirigía a la cocina en busca de algo para prepararnos de comer— ¿Por qué trajiste una maleta?
Mi madre miró detenidamente a Joshua, quien apartó la mirada ligeramente como si se sintiera juzgado por algo. No entiendo por qué, me causó cierta diversión percibir que mi madre ya estaba actuando como una verduga con Joshua.
—Deseo permanecer unos días más aquí, mamá. Creo que me será beneficioso para recordar cosas. ¿Me lo permites?
—Por supuesto, querida, no hay motivo para inquietarse. ¿Cuál es tu plan mientras tanto, Joshua?
—Venir a visitar a mi flamante esposa—rio de manera coqueta Joshua—vendré a visitarla cuando salga de trabajar y si no es de mucha molestia el veinticuatro me encantaría quédame aquí para pasar el veinticinco con Isabella.
—Por supuesto, no tienes de qué preocuparte por eso—contestó mi madre con tranquilidad.
Observé cómo mi madre y Joshua interactuaban durante aproximadamente veinte minutos. Mostraba una gran tranquilidad y disposición total para ayudar, mientras colaboraba con mi madre en llevar algunos objetos de la cocina, me quedé observándolo detenidamente.
La curiosidad me invadía al observar su espalda, un suave palpitar aceleró en mi pecho. De repente, como por instinto, lo vi con una camisa de otro tono y, por un instante, me vi inmersa en un entorno con paredes color crema y mobiliario económico.
Se experimentaron diversas emociones, como si un recuerdo intentara emerger mientras intentaba recordarlas, mi mente se vio interrumpida por un revuelo en mi cabeza que desordenó mi cabello.
—¡Hola, Isa! Has llegado con antelación al año nuevo.
Levanté la mirada y observé a Lorenzo, cuyo cabello colorado creaba una combinación llamativa con sus ojos oscuros.
—Lorenzo.
Mostraba una sonrisa alegre y llena de juventud. Su rostro estaba mas maduro, pero seguía siendo el.
—He venido para descansar un poco.
—Mi tía me contó sobre tu percance. ¿Qué tal estás? ¿Aun no recuerdas?
—Aún no completamente, pero me encuentro en una situación mejor.
—Así que estaremos juntos, vine desde Miami para estas vacaciones, como en nuestros tiempos de juventud.
Resultaba asombroso encontrar que Lorenzo había incursionado en el mundo empresarial, permaneciendo soltero debido a su convicción de que la vida se disfruta más en soltería. Lorenzo y Joshua mostraban una buena relación y, al final de la tarde, finalmente se había marchado a su trabajo.
Tras tomar una ducha, cambiarme de ropa, me encaminaba hacia mi cuarto. Era como abrir una caja llena de recuerdos, donde creía que podría descubrir gradualmente cómo había evolucionado, en qué momento mi corazón había cambiado. Revisaba fotografías y trofeos que al parecer que yo habia ganado. Al percibir un suave golpe en la puerta, alcé la vista y vi a Lorenzo.
—Isa, ¿qué estás haciendo? —se dejó caer en mi cama.
Mientras me encontraba sentada en mi silla cerca del escritorio, abrí una gaveta cercana y descubrí una pulsera artesanal adornada con dijes de lirios. Estaba tratando de evocar un recuerdo. Me resultó un poco dulce, logrando sacarme una leve sonrisa.
—¿Ha venido a tu memoria algo?
—No. —por el rabillo de mis ojos miraba a Lorenzo—Oye Lorenzo, ¿me puedes resumi como termine casada con Joshua?
—Una noche el te trajo llorando—me miraba de reojo y tras eso miro el techo—no dijiste nada, no quisiste relatar que paso solo llorabas, Joshua dijo que te encontró deambulando de noche en la carretera y se preocupo. Después de ese día el comenzo a venir mas seguido y ustedes pasaron de amigos a novios. Luego al estar cerca de cumplir veinte años, te fuiste a vivir con él, y no sorprendió a nadie cuando finalmente se casaron. Entre nosotros, debo confesar que cuando no te vi en tu boda, llegué a pensar que te habías fugado con Elijah.
Al oír esas palabras, dirigí mi mirada hacia Lorenzo con expresión de desconcierto.
—¿Sobre qué estás hablando?
—No sé qué sucedió entre Elijah y tú, ya que solían ser muy cercanos, pero luego te alejaste de él. Él regresaba para las vacaciones universitarias y recuerdo que entre tú y él había llegado a haber una tensión palpable.
—¿Acaso no te mencioné algo?
—No tengo más detalles, pero recuerdo que justo antes de tu boda con Joshua, él apareció de repente y el día de la ceremonia fue un completo desastre.
Mordia con ligeresa mis labios, ¿Acaso me case con Joshua por no ser correspondida? ¿Habría tenido una disputa con Elijah? Las dudas me abrumaban tanto que resultaba imposible discernir. Alcé de mi silla para observar a través de mi ventana, desde donde divisaba a Elijah bajando de su vehículo.
Al levantar la vista, como si pudiera percibir mi mirada. Me miraron con unos ojos grises y turbios. Había un pequeño chispa desconocida de sentimientos ocultos en sus ojos pero tras unos momentos volvieron a ser aquellos ojos que recordaba. Me regaló una dulce sonrisa mientras levantaba la mano en señal de saludo. Apenas esbozaba una sonrisa y luego me giraba.
—Bueno, espero que estar aquí me ayude a recordar—suspiraba suavemente.
Al caer la noche, Joshua me escribió varios mensajes disculpándose, ya que tuvo que salir temprano ese día y se retrasó con unos proyectos. Me aseguró que llegaría más tarde de lo previsto. Recibí otro mensaje de Elijah, en el que me proponía dar un paseo, donde acepté la invitación. Subia la cremallera de mi abrigo mientras me dirigía a verlo. Con una sonrisa radiante, levanto suavemente el brazo y tomé el suyo para comenzar a pasear por los alrededores.
—¿Por que quieres caminar a estas horas?
—Extrañaba hacerlo —sonreía levemente—cuando te vi por la ventana le pregunte a Lorenzo y al confirmarme que te quedarías unos días quise aprovechar, yo también me quedare en la casa de mis padres por las fiestas.
—Entiendo.—observaba el cielo lleno de estrellas, percibía una leve sensación de frío en las mejillas—Dime, Elijah, ¿es normal no poder recordar aun?
—No te preocupes, el tiempo que dura puede variar desde unos minutos hasta varias semanas o incluso meses, dependiendo de la gravedad de la lesión en el cerebro.
—No quiero tardar tanto para recordar—me recostaba ligeramente de Elijah.
Si prefieres una solución rápida, puedo sugerirte terapia de hypnosis, psicoterapia o incluso algunos medicamentos. —Sonrío con amabilidad —Lo ideal para ti, Isa, es que puedas ser tú misma.
Observaba de reojo mientras su mirada permanecía fija en la carretera. Aunque mi corazón se esforzaba por palpitar, percibía una leve sensación de frío.
—Elijah.
—¿Si?
—Dime la verdad, —me detuve un momento— ¿Ocurrió algo entre tú y yo?
Se produjo un breve y sombrío silencio. Volvíamos a avanzar con calma después de haber rodeado la manzana.
—Han ocurrido muchas cosas entre nosotros—finalmente expresó—, sin embargo, en la fecha de tu boda pensé que tú y yo estaríamos felices, juntos—murmuró suavemente—. Me desconcierta el motivo por el cual decidiste casarte con él cuando te propuse que pudiéramos huir juntos.
Observaba a Elijah con cierta inquietud. Mi corazón empezó a palpitar con intensidad, no por emoción, sino por la euforia que invadía mi mente. Sentía la presión de mi mente para experimentar emociones.
¿Habia tenido algo con Elijah?
¿Cómo?
¿En qué momento?
¿Por qué no me quede con el?
—Elijah, que quieres decir —murmure
—Habíamos planeado huir el día de tu matrimonio —me observaba de soslayo con una expresión enigmática, insondable, repleta de misterios que parecían resistirse a ser revelados —Isabella, si te digo que vengas conmigo, ¿lo harías?Me comprometo a asistirte en la recuperación de los momentos importantes. Como tu neurólogo, velaré por tu memoria y por la importancia de nuestros recuerdos compartidos.
Mientras avanzábamos, sentía un nudo en la garganta al subir la loma que conducía a las viviendas de nuestros padres. En mi memorias, había tantas lagunas mentales que me resultaba difícil distinguir entre la verdad y la mentira. Cuando no recordaba, me invadía una sensación de inmunidad, acompañada de una leve inquietud y dudas. Nos dirigíamos hacia la entrada de mi hogar cuando me detuve frente a Elijah. Manteníamos la mirada, el gélido invierno me envolvía, aunque experimentaba un frío distinto, desconocido para mí.
—Dime, Elijah, explícame lo que sucedió entre los dos.
Permanecía en la puerta de mi hogar, observándolo detenidamente. —Necesito que me cuentes todo lo que sucedió entre nosotros, Elijah. No quiero lastimar a alguien por eso necesito saber todo ¿Podrías decirme la verdad, por favor?
—Si comparto mi verdad contigo, ¿Vendrás conmigo? —me escrutaba detenidamente con la mirada—Te revelaré la verdad, nuestra verdad. En cuanto a Joshua es necesario que lo dejes, así ambos podremos encontrar la felicidad —me acariciaba suavemente la cara con ternura y calma.
—¿Abandonar a Joshua? —mi corazón se estremeció de incertidumbre al no tener claridad sobre mis sentimientos hacia él. Por primera vez, al escuchar que tendría que dejar a Joshua sentía molestia—¿A qué se debe este comentario repentino? ¿Qué está pasando?
—Isabella, entre tú y yo sucedieron algunas cosas —hizo una ligera pausa como si pensara —hubo algo entre nosotros. Algo que tu memoria no logra traer de vuelta. —su tacto continuo siendo mas delicado .
—¿Que quieres decir con "algo entre nosotros"? —susurraba con delicadeza.
—Isabella, en el pasado nuestra relación trascendió la amistad. Entre nosotros existía un sentimiento de cariño, un afecto que permaneció escondido en tu memoria.
—No tengo memoria de eso.
—Comprendo, Isabella. Sin embargo, es necesario que deposites tu confianza en mí. Existe un vínculo único entre nosotros, por lo tanto, sería conveniente que consideres separarte de Joshua para encontrar la verdad. —su pulgar se desplazó hacia mis labios ejerciendo una suave presión. Mis ojos parecían hechizados por los suyos.
Durante un instante, me vi envuelta por una serpiente con unos ojos tan resplandecientes y atrayentes que me incitaban a seguir su rastro. Su amplia sonrisa, llena de misterios, lograba estremecerme.
—No puedo separarme —susurré mientras reflexionaba sobre lo que era lo adecuado —antes debo tener presente, Elijah, que no puedo llevarlo a cabo, a menos que me asistas en recordarlo.
—Contarás con mi apoyo para recordar cualquier cosa que necesites, Isa. Puedes confiar en que te revelaré la verdad completa. Nuestra verdad.
Experimentamos una tensión inusual, un sutil cosquilleo entre nosotros que nunca antes había experimentado.
—Necesito más información, Elijah. No puedo simplemente abandonar mi vida sin entender lo que está pasando. Por favor, ayúdame a recordar todo lo que dices que ha pasado entre nosotros.
Experimentaba un frío, un frío suave, mi cuerpo entero se iluminó por una luz que me distrajo del contacto de Elijah. Mi cabeza se volvía hacia la luz de unos faros que nos iluminaban, Joshua salía de un automóvil y me miraba detenidamente, luego dirigía su mirada hacia Elijah. Una mirada fría llena de furia y odio, con el deseo de acabar con la vida de el.