8. ❣️¿Eramos felices?❣️

2905 Palabras
Tenia una mirada gélida y afilada como un bloque de hielo. La mirada de Joshua me envolvía, provocando que el ambiente se enfriara drásticamente. Se aproximó velozmente hacia nosotros, agarrándome del brazo y con un movimiento elegante me colocó detrás de él. —Isabella, —con su tono seco apenas perceptible me llamaba— sube al vehículo de inmediato. —Joshua porque me pides… —Isabella—interrupio sin siquiera mirarme pues su mirada despiadada se postraba en Elijah—entra en el auto ahora mismo ¡Ahora! Con un nudo en la garganta, me acerqué al vehículo junto con el, lo veía a Joshua haciendo gestos para que entrara algo que hice pues lo sentía lleno de ira. —Ponte el cinturón—se aseguró el suyo—vamos a dar un pequeño viaje. Al ponerme el cinturón, no expresé nada, ya que tenía la sensación de haber cometido un error al no rechazar a Elijah. ¿Cuál fue la razón? Mi corazón y mi mente estaban en conflicto, sin comprender si lo que hacía estaba correcto o incorrecto. A pesar de sentir una gran felicidad en mi mente al enterarme de lo que sucedió entre Elijah y yo, empezaba a experimentar dolor en mi corazón. ¿Por qué? ¿Acaso no era que me había unido a Joshua únicamente para ocultar mis emociones hacia Elijah? Entonces porque me sentia fatal. Recorrimos un trecho hasta alcanzar uno de los acantilados más hermosos de Boston, desde donde se divisaban las estrellas y la ciudad a lo lejos. Un sitio muy famoso para observar el resplandor de estrellas. Estacionaba en un reducido espacio junto a la carretera de salida. Con nerviosismo, observaba a mi alrededor mientras Joshua, por su parte, abría la puerta a mi lado con una mirada feroz. —Sal—con su mano me guiaba hacia donde queria que me colocara. —Joshua, ¿Por qué quieres que salga aquí? Esta sumamente desolado. —Sal Isabella, ahora.—vociferaba con fuerza. Tras unos segundo parecio comprender que me grito por lo que lo vi inhalar con lentitud y tras esto exhalar como si intentara relajar sus pensamientos. Con calma me desabrochaba el cinturón de seguridad al bajarme del coche. Con determinación, cerraba la puerta con la intención de liberar la furia y el sufrimiento que albergaba en aquel objeto. Lo miraba con precaución, él agarraba mi mano orientándome por un sendero que parecía completamente desierto. Nos adentrábamos en la oscuridad, explorando una zona que lentamente se volvía húmeda, misteriosa y distante. El sitio era desconocido para mí sintiendo la necesidad de estar en alerta constante al entrar. En mi cabeza se sucedieron innumerables escenarios imaginarios en las que Joshua me mataria arrojándome en ese lugar. —Joshua —trataba de tranquilizar mi voz a pesar de estar completamente desmoronada por el temor— ¿Hacia qué lugar nos dirigimos? —Iremos a un sitio que descubrimos juntos hace unos años atrás. Observaba a su alrededor y veía cómo más árboles se alzaban. La oscuridad se hacía presente, únicamente la luz lunar podía orientarnos. Sentía un nudo en la garganta al enfrentarme a mis recuerdos, como si estuviera en un almacén repleto de dudas. A pesar de mi temblorosa mano, la firmeza de Joshua me transmitía confianza. A pesar de mi deseo de mirar hacia adelante, la figura de Joshua me impedía la visión, me encontraba a su disposición, siguiendo sus indicaciones sin cuestionar, confiando en él a pesar de no conocerlo del todo. Después de aproximadamente diez minutos, se detuvo y me observó de reojo. —Isabella, observa, deseo que aprecies algo. Se apartó, revelando un lago rodeado de árboles. La brillante luz de la luna llena parecía sacada de una película, tan inmensa y magnífica que daba la sensación de estar casi al alcance de la mano. Mi cara se iluminaba, dejando escapar una expresión de asombro ante la impresionante belleza que tenía frente a mí. Al final, logró expresar: —Esto es realmente precioso —sonreia de una manera totalmente sincera. Los latidos de mi corazón se aceleraban, crecían, una escena preciosa que parecía estar diseñada exclusivamente para nosotros. —En una de nuestras citas, descubrimos este sitio —murmuró Joshua al fin, metiendo sus manos en sus bolsillos contemplando la luna. Parecia perdido en sus pensamientos hasta que por fin hablo—. Isabella, es necesario que permanezcas a mi lado hasta que recuperes la memoria sobre nosotros. ¿Estás de acuerdo? No dije absolutamente nada mientras lo observaba aun mirando la luna. Con delicadeza bajo su rostro para observarme. Sus ojos miel brillaban con una intensidad que parecían dos piedras ámbar colocadas en sus ojos. —Además—prosiguió— Deseo que te mantengas alejada de Elijah, él no es la mejor influencia para ti—observándome de reojo al pronunciar su nombre, su voz se volvía más firme. —Pero Joshua…. —Joshua nada —observaba nuevamente la luna en lo alto—. No sé qué sucedió entre ustedes ni me importa. Tú me elegiste como tu esposo, es importante que confíes en tus elecciones mientras recuperas tu memoria. No te obligaré a nada, nunca lo haría, pero prefiero que no tomes ninguna decisión apresurada. ¿Comprendes lo que te digo? Con celeridad, se giraba hacia mí retirando la mano de su bolsillo para reducir la distancia entre nosotros. Con suavidad, acaricio mi mejilla en el lugar opuesto al que Elijah había tocado, su contacto era cálido y delicado, provocando que mi corazón latiera con fuerza. —Isabella, nuestro matrimonio es válido según la ley. Prometo entregarte mi lealtad y amor eternos, y solo deseo recibir lo mismo a cambio. ¿Entiendes? —susurro mientras acercaba mi rostro al suyo con delicadeza— Si en algún momento recuperas tus recuerdos y decides no corresponder a mis sentimientos, lo aceptaré. No obstante, debes estar lista, porque lucharé por reconquistarte, te amaré y te mostraré que soy el hombre que realmente te mereces. Él fue el que lo comenzó, pero yo me encargué de seguir adelante. Su beso era como la miel dulce que resultaba irresistible. El cambio de su beso fue tan notable que el que experimentamos a la tarde era completamente distinto, permitiéndome disfrutar de una sensación de calma que me cautivaba. Experimentaba una sensación de serenidad similar a la de descansar bajo la sombra de una hamaca en un soleado día en la playa. Agradable, tranquilo, alucinante. Su mano acarició con dulzura mi pelo, sintiendo un leve palpitar en mi pecho que atribuí a la magia de ser besada a la luz de la luna. Detuvo el beso, nuestros ojos se encontraron, su mirada provocó una risita en mí y él respondió con una sonrisa coqueta. —Si disfrutaste de ese beso, deberías comprobar lo que puedo hacer con mis manos. —¡Joshua! Un intenso rubor se apoderó de mis mejillas golpeando suavemente su pecho con mi mano derecha, él simplemente esbozó una sonrisa ronca mientras me observaba con cariño. —Cuando sonríes, tus ojos muestran un brillo que siempre me fascina. Me amas tanto ahora como siempre, aunque no lo recuerdes, al igual que yo a ti. —Acariciaba suavemente mi barbilla mientras hablaba. —Quizá no lo tengas presente, pero te aseguro que la verdad, nuestra verdad, saldrá a la luz. Este accidente es solo una pequeña cueva de oscuridad que vamos a atravesar. —Pero y si me equivoco en mis decisiones —murmuré—. Mis recuerdos parecen estar repletos de mensajes sin descifrar y me siento perdida, cuestionando si estoy actuando de manera adecuada. —Confía en tus sentimientos y tu corazón, déjalos ser tu guía. Estoy totalmente seguro que ellos te llevaran a la persona que en verdad tiene todo tu amor —susurró con ternura mientras tomaba mi mano y la besaba con gentileza—, Señora Garret, ¿aceptaría bailar? —Joshua, no contamos con música en este momento—sonreía ligeramente. —Por supuesto—respondió mientras sacaba su teléfono poniendo una melodía en Spotify—permítete seguir mis indicaciones, seré tu guía, confía en mí. Con delicadeza, deslizaba su mano izquierda hacia mi cintura al mismo tiempo que agarraba mi mano derecha, la cual aún sostenía el teléfono. Nos movíamos con delicadeza al compás de la canción "Perfect" de Ed Sheeran. Al compás de la música, nos movíamos con delicadeza bajo la tenue luz lunar, mientras sentía el suave palpitar y alzaba suavemente la mirada para contemplar su rostro. —Después de nuestra boda, nunca pudimos disfrutar de nuestro primer baile como esposos. Recuerdo que llegamos tarde a todo, e incluso nuestro viaje de luna de miel resultó complicado. —Cogía mi mano con suavidad y me hacía dar vueltas—Me acuerdo de que para ese viaje de recién casados, tú y yo ahorramos bastante, trabajamos arduamente y apenas pudimos gozarlo. Se comenta que en ocasiones el cosmos se alinea para indicarte si algo está destinado para ti, si debe seguir su curso natural. Mientras bailábamos, al escuchar lo que Joshua compartía, me di cuenta de que quizás estábamos forzando nuestra relación y que tal vez no era lo correcto estar juntos. —Joshua ¿Eramos felices? Mientras nos movíamos al compás de la música, Joshua permanecía en silencio, entonando la melodía de la canción que había seleccionado. We are still kids, but we're so in love, (Aún somos jóvenes, pero estamos bastante enamorados) fightin' against all odds(Luchando contra todas las dificultades) I know we'll be alright this time(Sé que esta vez estaremos bien juntos) Darling, just hold my hand, be my girl, I'll be your man(Nena, toma mi mano Sé mi chica, yo seré tu hombre) I see my future in your eyes(Veo mi futuro en tus ojos) —Lo fuimos y siempre lo seremos—expresó con una leve sonrisa mientras me hacía girar de nuevo—¿Qué te parecería renovar nuestros votos en nuestro aniversario?—prosiguió dándome otra vuelta—Supongo que para entonces habrás recordado todo. —No se cuando es nuestro aniversario. —Nos casamos el doce de julio. Seguíamos bailando al compás de la música como dos apasionados desenfrenados. La belleza de Joshua se veía realzada por la luz de la luna en esa noche. Al concluir, nos dirigíamos de regreso al vehículo, sin imaginar que Joshua me levantaría en sus brazos como dos recien casados. A pesar de mis ruegos para que se detuviera, él siguió avanzando conmigo en brazos con una sonrisa apenas perceptible. Era evidente que él tenía algo único que me hacía comprender por qué lo había elegido. Descansaba en su pecho con una suave sonrisa en los labios. —Joshua. —¿Sí? —Lo siento, por lo de esta noche. —No tienes por qué preocuparte, amor. Sé quién eres y confío en que no harías a propósito lo que parecia que estaba a punto de pasar—mantenía su mirada fría en dirección al frente—Solo te pido que, mientras sigas sin recordar nada, limites tus encuentros con él. Aunque sea tu amigo desde que eran niños, tengo la impresión de que si recordaras ciertas cosas, ni siquiera se acercaría a ti. —¿Por qué lo dices? —Conozco a todas tus amistades y nunca lo mencionaste a él; algo debe haber ocurrido. —Con la mirada dirigida hacia el cielo por unos segundos notando la noche estrellada—deposito mi confianza en ti de forma inquebrantable, ya que mi amor por ti es eterno. Asi que lo único que te ruego es que no te acerques a el. A pesar de que reinaba el silencio, me sentía completamente tranquila a su lado, relajada. Al acercarnos al coche, notamos que él se encontraba mucho más tranquilo en comparación con su estado al llegar. Me llevó hasta la residencia de mis padres después de solicitarle regresar pues sentía que ese lugar me ayudaría con mis recuerdos. Me guio con delicadeza hacia la residencia de mis padres y percibí que mi padre también parecía congeniar con él. Aquella noche fue sumamente placentera; al despedirnos, percibí cómo si un trocito de mi corazón se marchaba con él. Mientras veía cómo se alejaba en su vehículo, posaba mis manos sobre mi pecho. —Joshua, tal vez te dare una oportunidad, aunque no tenga recuerdo. Murmuraba mientras lo observaba en la distancia. Experimenté un ligero estremecimiento que me llevó a voltearme, y desde donde estaba, levanté la vista observando a Elijah a través de la ventana de su cuarto. Cuando nuestros ojos se encontraron, a pesar de que mi cabeza me decía mis pensamientos juveniles de que él era mi alma gemela, opté por guardar silencio desviando la mirada y luego entrar en la casa de mis padres. Joshua Garret Observaba con atención la entrada, golpeaba el volante de mi coche con leve tamoreos con mis dedos. Había encargado al subdirector la responsabilidad de ese día pues queria tener tiempo de sobra si era necesario para esperarlo. La navidad estaba a la vuelta de la esquina notando a numerosas personas llegar al hospital. Había personas sonrientes, algunas mostraban tristeza, mientras que otras reflejaban dolor y miedo. Observaba atentamente a cualquier individuo vestido con indumentaria blanca hasta reconocerlo. Bajé del vehículo y me dirigí a paso ligero, sin dar la impresión de tener prisa. Mientras salía del hospital, caminaba de espaldas por la acera. Cuando llegué detrás de él, le di un suave empujón que lo hizo girarse. Al notar que yo estaba allí, acomodó su bata como si estuviera eliminando motas invisibles, lo que reveló una amplia sonrisa que reflejaba su personalidad egocéntrica. Mi mirada se volvía más firme mientras él arqueaba ligeramente una ceja. —Anoche decidí no hacer nada que pudiera molestar a mi esposa, ya que no quiero incomodarla en su situación actual.—acentuaba en la palabra esposa —Sin embargo, es fundamental que tengamos una conversación para aclarar nuestras posturas. Mi unión conyugal es sagrada y no permitiré tu continua interferencia. Prefiero que te alejes de mi esposa y de nuestro entorno, de lo contrario, me veré obligado a intervenir. En su rostro se dejó ver una suave risa. Expresaba de forma burlona: —No puedo creer que Isa haya elegido a un hombre tan inocente ¿Piensas que ella puede oponer resistencia al atractivo y la magnificencia que yo personifico? —mientras acariciaba su cabello con delicadeza—Es inevitable que se sienta atraída hacia un individuo superior como yo. No malgastes tu tiempo tratando de rivalizar conmigo, tu destino es el fracaso. Ten presente que solo lograste casarte porque yo me mantuve al margen, pero ahora que he regresado, será mía con solo un chasquido de mis dedos. Apretaba con intensidad mi mano. Experimentaba un deseo nunca antes sentido de golpear a alguien con fuerza hasta reducirlo a golpes. Jamás experimentaba envidia, no sentía celos de él, simplemente incomodidad al verlo cerca de Isabella, como si fuera una fastidiosa mosca que debía eliminar. Esta circunstancia resulta inaceptable y no puedo permitir que siguiera ocurriendo. Lo observaba detenidamente con una mirada llena de desagrado. —Ella jamás te escogería, la conozco perfectamente y se que te repelería. Mostraba una sonrisa llena de arrogancia. —Isabella merece algo superior a un individuo común como tú. Ella requiere a una persona que verdaderamente reconozca su valía y la estime, alguien como yo. Entonces, es mejor que me dejes tranquilo y reconozcas que su corazón siempre me pertenecerá. Tu eres y siempre serás el segundo plato que ella escogió porque tuve que viajar por unos años Incapaz de resistirme, agarraba su bata de doctor. Con una estatura de un metro noventa y cinco, era sencillo levantarlo. Me sentía frustrado mientras lo sacudía con fuerza, —¡Qué poca hombría tienes al intentar entrometerte en mi matrimonio! Debes mantener distancia de mi esposa. No permitiré tus despreciables esfuerzos por sembrar la discordia. Mientras lo sacudía, una sonrisa burlona se dibujaba en su rostro. Su mirada insinuante revelaba sus intenciones, y yo me estaba dejando llevar por su estrategia. — Joshua, —su expresión denotaba disfrute— No podras responsabilizar a Isabella cuando te diga que me ha preferido a mi antes que a ti, que eres un hombre mediocre. Resulta claro que ella desea algo adicional, algo que únicamente yo tengo la capacidad de brindarle. Así que estate listo para dejar ir lo que siempre me perteneció. No pude contenerme más soltándolo para darle un fuerte puñetazo en la mejilla con mi derecha, haciéndolo caer al suelo. La intensidad del ruido hizo que varias personas a nuestro alrededor comenzaran a gritar, mis nudillos sintieron el golpe y quedaron un poco adoloridos, pero no me importaba en lo más mínimo. Cuando intentaba incorporarse, le propinaba una patada que lo obligaba a caer sentado de nuevo, mi cuerpo entero estaba listo para golpearlo sin piedad. Él se mofaba, trataba de quitarme lo que más quería pero yo no lo toleraría. Al intentar lanzar otro golpe con la mano derecha, fui interceptado por uno de los vigilantes del centro médico. —Debe calmarse, de lo contrario, nos veremos obligados a contactar a las autoridades. Lo miraba con colera mientras el aun en su disfrute escupió al suelo a un lado dejando desvelar algo de sangre. Su sonrisa agrandada denotaba burla, como si yo fuese un payaso de circo divirtiéndolo a mas no poder.
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