9. ❣️Confianza❣️

2632 Palabras
—Isabella, ¿qué opinas de este regalo para tu madre? Incliné suavemente la cabeza al observar el collar de zafiro que Lorenzo estaba seleccionando para regalar a mi madre. Esa mañana, al tener los dos disponibilidad, optamos por ir de compras navideñas juntos. Decidí acompañarlo ya que me encontraba un poco aburrida, así que me quedé a su lado observando los escaparates de las tiendas. Mientras echaba un vistazo a las demás vitrinas, percibía de reojo a Lorenzo concentrado en su teléfono móvil, como si estuviera enviando un mensaje. —Bueno se lo comprare, ahora, Isa, ¿qué deseas como obsequio? —Lorenzo, no tengo ni idea —respondí mientras contemplaba un precioso collar con rubíes y diamantes en el diseño de una mariposa, completamente absorta. La emoción que sentía por el collar era tan intensa que llegué a visualizarme adquiriéndolo por un instante. Incliné ligeramente mis labios al no estar segura de si disponía de suficiente dinero para adquirirlo, cuando un suave murmullo llenó mi percepción. —Creo que te quedaría precioso ¿Quieres que te lo compre, Isa? El susurro suave en mi oído izquierdo me estremece hasta la médula. De manera involuntaria, solté un suave gemido que le arrancó una amplia sonrisa ronca. —¿Qué estás haciendo aquí, Elijah? —Lorenzo me informó que habían ido de compras desde temprano, por lo tanto, vine corriendo aquí al salir para reunirme con ustedes. Al girarme para saludarlo, me sobresalté al notar el gran moretón en su mejilla. Su sonrisa era cálida, aunque el golpe en su mejilla debía de estar causándole un dolor inmenso. Me invadió el miedo al pensar en lo que podría haber ocurrido si el golpe hubiera sido más grave. —Whao, ¿Qué te paso? —Respondió Lorenzo con un sutil silbido—Si no te conociera, creería que tenías una deuda con un prestamista y te ha enviado una advertencia. Inclinó la cabeza ligeramente y sus ojos empezaron a mostrar determinación al preguntar:—"¿Qué me paso?" ¡Tu esposo fue el responsable de esto! —gritó con intensidad —Cuando salía del hospital, me atacó sin motivo alguno. Al oír esas palabras, una leve sensación de tensión recorría mi cuerpo. ¿Podría ser Joshua alguien propenso a la violencia? Intentaba contener mis nervios al tragar con suavidad, ya que eso indicaba que posiblemente había actuado conmigo y se estaba aprovechando de mi falta de memoria. Observé a Elijah con gran incertidumbre, ya que Joshua no parecía ser una persona agresiva. —¿Joshua? —intervino Lorenzo con delicadeza— ¿Estás completamente seguro? Joshua siempre me ha parecido una persona tranquila en toda la ocasión que he halado con el,—expresaba Lorenzo en voz baja mientras trataba de comprender lo que decía. Mientras guardaba silencio desviaba la mirada ligeramente, murmuraba con un leve titubeo que no creía haber actuado de esa manera, expresando que no percibía a Joshua como una persona agresiva. —Isa, ¡tu marido me agredió físicamente! —Se llevaba la mano al pecho, él rugió con furia—¡Fui atacado sin compasión por amarte! Me amenazó, advirtiéndome que me haría desaparecer solo por revelarle que tú sentías amor por mí. Observaba detenidamente con una mirada inexpresiva—¿Estás completamente seguro de que fue por ese motivo? —A tu marido le molesta que me quieras a mí en vez de a él. Los celos y la furia lo consumen por completo. —Sus ojos grises no se apartaban de los míos— Isabella, has contraído matrimonio con un hombre violento, me inquietas. —Con delicadeza, tomaba mis manos y las acariciaba suavemente. —Elijah, me resulta increíble pensar que mi marido sería capaz de llevar a cabo semejante acción. ¿Estás completamente seguro de que no ha habido ningún error de comunicación? Trataba de convencerme de que no había elegido a una persona violenta y desequilibrada. Elijah era una persona tranquila que nunca había buscado problemas ni había tenido enfrentamientos con otros chicos desde sus días en la escuela secundaria. Siempre andaba en sus cosas, como mucho solo salía con muchas mujeres a la vez pero nada mas. —Isabella —expresó con tono más amable—. Me veo afectada por su enojo y su rencor. Ya no puedo aguantar esta situación por más tiempo. Mi amor hacia ti es verdadero, sin embargo, tu marido está haciendo todo lo que está a su alcance para alejarnos. Con una mirada directa, me dejó completamente desconcertada. ¿Cuándo había empezado Elijah a sentir amor por mí? Las expresiones que usaba reflejaban la desesperación de alguien en busca del amor, algo muy distinto a lo que vivimos en nuestra juventud. En el pasado, solía arrastrarme por una pequeña demostración de su afecto. En mi falta de experiencia, solía cumplir con sus peticiones sin considerar mis propios deseos, simplemente porque me hacía feliz verlo sonreír y recibir un poco de su atención. En ese momento, la situación se había invertido: él suplicaba por un amor del cual afirmaba que ambos éramos partícipes. Pareció que el tiempo se detuvo en una cámara donde nadie más podía ingresar hasta que oímos un suave carraspeo procedente de Lorenzo. —Elijah, desconocía la presencia de esta —hizo una breve pausa mientras nos escudriñaba detenidamente —clase de vínculo entre ustedes —con refinamiento retiro mis manos de las de Elijah —sé que no eres una persona agresiva, lo mismo ocurre con Joshua, por lo tanto, desconozco qué sucedió entre ustedes. Sin embargo, es importante que tengas presente que mi prima tiene un esposo, por lo tanto, es mejor que controles tus emociones y te mantengas al margen. —Lorenzo… —Elijah, tú y yo somos grandes amigos. Sé que mi prima estuvo muy enamorada de ti cuando era joven, pero ahora es una mujer adulta y comprometida con su esposo. Por eso, como buenos amigos —su tono de voz se volvió sombrío—, es mejor que no interfieras en su matrimonio. —Lorenzo, ese individuo es muy violento. ¿Qué pasaría si la ataca? Isabella, es necesario que solicites la separación de ese maltratador. —sus ojos grises escudriñaban cada detalle de mi rostro. —No me parece que él vaya a realizar esa acción. —Isabella, es posible que no lo recuerdes, pero teníamos planes de huir juntos el día de tu boda. —Elijah basta—exclamó Lorenzo. —Me resulta insoportable verte en esa condición, aunque tampoco logro evitar sentir amor por ti en silencio.—prosiguio. —¡Detente, Elijah! Con un rápido gesto, Lorenzo me situaba a su espalda. Observaba a Elijah con atención, en el pasado habría dado cualquier cosa por escuchar esas palabras de su boca cuando era joven. Si él hubiera expresado su amor eterno, habría sido la mujer más dichosa de todas, pero en ese instante, mi mente estaba llena de incertidumbres. —Lo siento, Elijah, pero ya estoy comprometida en matrimonio. Lo que sucedió entre nosotros ya es cosa del pasado, ¿me entiendes? —Isabella, estás unido a un hombre mentiroso, cruel, despiadado, violento y manipulador—su tono se volvía grave—no lo recuerdas, pero me suplicaste que te liberara de él, aunque por temor optaste por casarte con él. —Elijah, es suficiente. —Lorenzo lanzó un grito de furia. Nuestra charla había captado la mirada de varios clientes en la tienda sin que nos diéramos cuenta. —Elijah, por favor, cálmate, mi prima lleva cinco años casada. Desapareciste durante un largo periodo, así que no intentes ahora reconquistarla. —Lorenzo, desconoces lo que ocurrió entre nosotros—exclamaba con desesperación. —Hasta que ella no tenga memoria, la verdad permanecerá desconocida. Elijah, permite que mi prima reflexione y luego decidirá si desea divorciarse o no, eso será asunto suyo. ¿Entiendes? Lorenzo me arrastró fuera de la tienda sin darme la oportunidad de reaccionar. La firmeza del abrazo de Lorenzo me hizo pensar que estaba molesto. —Isabella, desconozco lo que sucedió entre ustedes, pero en este momento es importante que estés atenta no solo a Elijah, sino también a Joshua. —¿Por qué dices eso? —Elijah mostró total convicción al afirmar que Joshua no era tan inocente como parecía, y debo admitir que es válido cuestionar tu repentina ausencia el día de tu boda. No tengo certeza si tuviste dudas, si ocurrió algo adicional, sin embargo, en este momento me aseguraré de mantener una vigilancia constante sobre ellos dos. Desde donde me encontraba, observaba a Lorenzo con su mirada aguda y su rostro que mostraba determinación. Mientras nos distanciábamos, observé la joyería donde aún se encontraba Elijah. En los ojos de el, percibí una expresión nueva para mí, gélida y sin compasión, generándome un leve estremecimiento. Pasé la tarde en mi hogar ya que Lorenzo está de muy mal humor después del desagradable incidente con Elijah. Mientras tanto, continuaba investigando mi habitación una vez más. Dentro de mi armario hallaba cámaras fotográficas, al sentarme en la cama, me di cuenta de que había tres tarjetas de memoria. Al comenzar a revisar las imágenes más recientes en una de las memorias, me di cuenta de que había varias fotografías de lirios. Eso me hizo esbozar una pequeña sonrisa. —Tus palabras sobre mis flores preferidas, los lirios, ahora cobran sentido —mientras continuaba examinando las demás fotografías, un leve atisbo de emoción se apoderaba de mí. Cada imagen representaba un recuerdo olvidado, capturando lagos, áreas verdes, animales e incluso figuras humanas de espaldas. Cada imagen transmitía un aura de misterio capaz de cautivar a un entendido. Las poses y los escenarios cambiaban en cada foto, mientras recorría el camino de mis recuerdos olvidados, me topé con una imagen de un Elijah más joven contemplando el atardecer, lo que me hizo sonrojar ligeramente. La imagen daba la impresión de haber sido capturada en un entorno rural. En la imagen se percibía una leve tristeza. Al observar esa imagen, logré sumergirme en ella por un instante al cerrar los ojos. En mis recuerdos, empezó a aparecer como si fuera una escena cinematográfica. Me encontraba corriendo en medio de esa extensa llanura, sintiendo el intenso calor del verano sobre mi piel. Mientras Elijah me llamaba, podía escuchar su sonrisa. Él se giraba para esperarme a que lo alcanzara y luego me abrazaba. Con una expresión cálida en los ojos y una sonrisa conmovedora, acariciaba suavemente mi rostro. Un suave palpitar se apoderó de mi corazón al considerar que algo adicional se liberaría, pero un ligero roce me devolvió a la realidad. Abria los ojos, se encontró con Joshua luciendo una sonrisa misteriosa. —Estaba buscándote, tu madre me informó de estabas aquí y no pude resistir la tentación de venir rápidamente a verte. Sin entender porque apague la cámara—si, estaba buscando entre mis cosas para ver si recordaba algo. —¿Ha venido a tu memoria algún recuerdo de nuestra relación? —Lamentablemente, no—dejaba la cámara en mis piernas. —Entiendo, pronto lo recordarás —de manera elegante, se acomodaba a mi lado en el extremo opuesto de la cama. La proximidad de esa persona generaba una sensación desconocida que se apoderaba de mí. —Hoy estuve pensando mucho en ti, me hizo falta tu presencia. Examinaba detenidamente los nudillos de su mano derecha, los veía completamente enrojecidos como si hubiera golpeado algo con gran fuerza. En mis recuerdos resurgió lo expresado por Elijah. —Joshua. —¿Si? —¿Qué te sucedió para que tengas la mano enrojecida? En un breve instante de silencio, dirigí mi mirada hacia sus ojos y percibí cómo se sumergían en un torbellino de pensamientos. Dirigió ligeramente sus ojos hacia un lado mientras murmuraba entre dientes de forma casi imperceptible: —Me lastimé en el trabajo. ¿Me estaba mintiendo en la cara? En mi mente se desataron numerosos pensamientos. ¿Qué pasaría si me engañara acerca de la vida feliz que supuestamente llevamos juntos? ¿Es posible que sea una persona que maltrata a otros? Quizás no sea algo tangible, pero podría ser algo de índole psicológica. Mientras inclinaba lentamente la cabeza con decepción, tragó saliva suavemente y murmuró: —Mi madre siempre me ha dicho que un mentiroso cae más rápido que un cojo. —¿Disculpa? —Joshua, necesito que me digas la verdad—lo observaba fijamente a los ojos— ¿Realmente te lastimaste en el trabajo? Un extenso momento de silencio se produjo entre nosotros dos. Al observar mi semblante, percibí en sus ojos un leve destello de temor. —Isabella, las cosas no son como crees,—se aproximó hacia mí tratando de agarrarme de la mano, pero yo me alejaba para evitar que se acercara — Isabella, él fue quien me provocó. —¿Te incito? —Sí, te aseguro que habló de forma muy ofensiva sobre nosotros. No tuve intención de golpearlo, pero me empujó hasta un límite en el que ya no pude contenerme. Isabella, tú sabes que no suelo actuar sin pensar, ¡pero él logró sacarme de quicio! —Joshua, me engañaste. ¿Cómo puedo confiar en que no me estás mintiendo acerca de algo más? —Confía en mí—decía con la voz áspera a causa del sufrimiento. —¡No puedo creer que hayas sido deshonesto conmigo, Joshua! Joshua, ¡En mi cara! —gritaba con fuerza— Me duele saber que no puedo tener confianza en ti. En la persona que debería estar brindándome apoyo en este momento, cuando ni siquiera sé si debo depositar mi confianza en ti. Un dolor intenso invadía mi ser, cada fibra de mi ser se veía sumida en una profunda melancolía. Al levantarme, me abrazaba a mí misma en busca de consuelo mientras salía de la cama. Mi sensación era similar a la de una brújula que no funciona correctamente. Desconocía la ubicación exacta. La incertidumbre de no poder depositar confianza ni siquiera en la persona que se suponía era mi esposo me hacía desmoronar poco a poco. —Lo siento, Isabella. —Con una suavidad comparable al roce delicado del terciopelo, —mi intención no era causarte daño. Sé que cometí un error. —Trataba de abrazarme, pero yo lo esquivaba. —¡Un fallo que ha minado la confianza que tenía en ti! ¿Qué debo hacer para recuperar la confianza en tus palabras? ...explícame cómo hacerlo—bajaba la mirada mientras me abrazaba a mí misma. —Perdón, Isabella, lamento mucho lo sucedido y te aseguro que no se repetirá. Las mentiras de Joshua habia causado una fisura en mi interior, inclinaba despacio mi cabeza, —son meras promesas sin contenido. ¿Cómo voy a depositar toda mi confianza en ti si me engañas en la cara? Sin poder evitarlo el me volvió a abrazar esta vez de frente. Llevó mi cabeza hacia su pecho con su mano, donde me encontré sollozando sin poder contenerme, no por tristeza, sino por desesperación. La incapacidad de recordar me generaba estrés, me incomodaba la incertidumbre de no poder discernir si alguien me estaba engañando. Mientras me acariciaba el pelo con una mano, con la otra me sostenía suavemente por las caderas en un abrazo tierno. —Isabella, haré todo lo que esté en mis manos para reconstruir la confianza que tenías en mí y mostrarte cuánto te amo.—Un murmullo apenas audible. ¿Es posible depositar mi confianza en él después de haberme mentido directamente? En ese momento, mi mente empezó a divagar. Mi mente y mi corazón volvieron a enfrentarse, y en ese momento supe que entre Joshua y Elijah, uno de ellos me estaba engañando. Estaba decidida a descubrir quién de los dos era el mentiroso.
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