10. ❣️Caja❣️

2937 Palabras
Su abrazo emanaba calidez, como un refugio en el que me percibía completamente ajena. Un sosiego que, a pesar de ser apacible, anhelaba encontrar más respuestas. La sospecha de que estuviera tejiendo una telaraña de mentiras me consumía. Sumergiéndome aún más en su abrazo, inhalé el aroma que poco a poco me conquistaba. El perfume que usaba tenía una fragancia intensa que se fundía con su aroma natural, provocando una sensación vibrante en mis piernas. —Cariño, —susurro—perdóname, actué de forma tonta al no contarte esto, pero te aseguro que no habrá más secretos entre nosotros. ¿Lo haría? Por ahora solo me quedaría mantener mi confianza nula hacia el. Colocaba la cámara y las tarjetas de memoria en mi escritorio, Joshua me tomó suavemente de las manos para llevarme al primer piso, mientras con entusiasmo me contaba que mi madre había estado preparando algo para comer. Mientras bajábamos por las escaleras, al llegar al último escalón, percibí cómo su mano se tensaba. Cuando descendí, me aparté para observar a Elijah llevando a Lorenzo dentro de la casa. Al observar a Joshua, Lorenzo apartó la vista hacia Elijah y noté cómo sus labios se movían hacia mí con una expresión de terror. —Yo no sabia que el estaba aquí. Pude leer entre sus labios pues no hizo ningún sonido. Mientras Elijah se encaminaba hacia la sala, Lorenzo cerraba la puerta suavemente, como si el simple sonido pudiera desencadenar una reacción explosiva. En la habitación se podía sentir la tensión, observaba a Joshua, cuya expresión era tan fría como un iceberg. Su tacto se volvía mas brusco. —Isabella—Elijah al saludarme convirtio su tono a uno suave. Su sonrisa era algo seductora, insinuante, una invitación a algo mas. —Señor White—corto Joshua sin dejar de mirarlo con sus ojos de color miel. —¡Joshua, amigo mío! —le dijo con una sonrisa, desviando la mirada hacia él—. ¿Qué tal te ha ido desde nuestra última visita al jardín botánico? —añadió de forma bromista. Después, posó su atención en mi mano que era sujetaba con cuidado por la del. Observé cómo tus ojos grises se volvían más intensos—Parece que has sufrido un pequeño percance en la mano, ¿No es asi? Joshua. —Excelente porque estoy al lado de mi esposa,—entono en la palabra esposa— gracias por preguntar. Así es, tuve un percance menor, pero no hay motivo para alarmarse. Durante unos instantes, experimenté una sensación de total incomodidad al percibir que Elijah se estaba riendo con ligereza. Elijah dejo escapar una sonrisa de media luna en su rostro—Me pareció que tienes una marca extraña en la mano, si quieres puedo revisarte ya que soy un medico—sus ojos entonaron un leve brillo de juego—con esa marca en tus manos podría no se, tal vez, hacerle una marca en la cara de alguien ¿No lo crees? Joshua alzó ligeramente una ceja metiendo su mano libre en su bolsillo. —¿En serio? —contestó con tranquilidad. —Bueno, Señor White, no todos compartimos el mismo sentido del humor en lo que respecta a nuestras esposas, ¿verdad? Muchas bromas pueden terminar con pequeños incidentes—dirigió una mirada afilada hacia Elijah. —Por supuesto, sin duda tienes razon Joshua. —Inclinaba su cabeza ligeramente —Es sencillo actuar como el héroe cuando está cerca, aunque resulte poco auténtico. —Una sonrisa sarcástica se dibujó en su rostro —Sin embargo, no parece que eso vaya a solucionarlo todo, ¿no crees? —En ocasiones, lo más acertado es conservar la tranquilidad frente a cualquier circunstancia. —Hablaba de manera serena — Aunque, para algunos, parece que "pegar" es la única forma de obtener atención y poder entender. Cada persona tiene su propio modo de ser. Elevando ligeramente la comisura de sus labios, Elijah mostró una sutil chispa de travesura en sus ojos al decir—Siempre es reconfortante saber que tienes claras tus prioridades. Si estuviera en tu lugar, consideraría llevar un casco como medida de precaución. Nunca se puede prever cuándo una broma puede terminar mal. — Claro, y tal vez sería conveniente que vigiles tus palabras, Doctor White. —sus ojos adquirieron un aspecto sombrío, aunque conservaba una actitud tranquila— Algunas bromas podrían resultar inapropiadas si se dirigen hacia alguien capaz de protegerse. —Tranquilo, no hay motivo de preocupación; mi intención es sacarte una sonrisa, no entrar en conflictos. —con un gesto suave, alzo sus manos—Como se suele decir, las palabras tienen el poder de herir más que los golpes... aunque, claro, todo depende de la situación. —Asi es, Señor White, pero recuerda que el respeto es recicropo. No me interpongas en la vida de mi esposa, eso es todo lo que pido. —su forma de expresarse se volvía seca y más imponente. Dejaba de sujetar mi mano para situarse frente a mí por completo, creando una barrera entre él y Elijah. Al oír esas palabras, me ponía nerviosa comenzando a sentirme muy incómoda. Observé a Lorenzo con la esperanza de recibir su colaboración, ya que me encontraba en una situación incómoda para mí. —Descuida, jamás me metería en medio de tu relación con tu esposa — respondí con una sonrisa pícara — ¿Qué te parece si cambiamos de tema? No quiero que la situación se vuelva más agresiva. —Estoy de acuerdo con el doctor White, sería bueno cambiar de tema. ¿Te gustaría conversar sobre deportes? Buscaba algo que no resultara tan — hizo una breve interrupción —provocativo. —Elijah, es hora de irnos —intervino Lorenzo con suavidad. —No sé si es tu forma de ser, pero das la impresión de estar algo rígido, quizás un tanto... —hizo una breve pausa mientras esbozaba una sonrisa sarcástica — ¿hostil, no? ¿Cómo estás? ¿Todo en orden? ¿Cómo va tu matrimonio? ¿Todo marcha sobre ruedas? —Nos encontramos en un excelente momento con mi esposa —expresó con serenidad, pero un dejo de firmeza—, por lo tanto, no es necesario que me hagas preguntas irónicas o insinuaciones. Si tienes algo que decirme, dimelo directamente. —Por supuesto que eres directo —dijo con una sonrisa algo desafiante— confío en que tratarás a Isabella con amabilidad y que no has mostrado tu afecto hacia ella de forma demasiada feroz—empezó a hacer comillas con los dedos al mencionar la palabra "feroz". —Ya no aguanto. El ambiente estaba lleno de un aire afilado. Instintivamente agarré el brazo de Joshua, que se encontraba completamente inmóvil. Mientras tanto, Lorenzo hacia fuerza sobre Elijah. —Calmate, ya te dije que te calmara. —Lorenzo amonestaba a Elijah. —Estoy tranquilo —dijo con una sonrisa suave— simplemente estoy hablando de Joshua, ya que valoro mucho a Isabella y estoy listo para hacer lo necesario para asegurarme de que esté bien. Hubo un intenso enfrentamiento visual entre ellos que parecía interminable. La ansiedad generada por ambos era insoportable. Por un lado, estaba Elijah, el amor de mi vida según mi percepción, y por otro, mi esposo, quien parecía sacudir mi corazón. —Joshua, por favor—murmuraba con un leve nerviosismo—no le prestes atención. De reojo, alcancé a vislumbrarlo. Aquella mirada color miel parecía arder como dos llamas ardientes, listas para desatar un fuego. La tensión reinaba sin cesar hasta que mi madre irrumpió con un pastel entre sus manos, pareciendo ser la solución inesperada. —Chicos, ya están aquí—dijo con una sonrisa amigable— ¿Por qué no me dijeron nada antes? Ella miraba a los demás sin prestar atención a lo que ocurría a su alrededor. —Tía Giorgia, mi mamá me pidió que viniera a recoger el pastel que le habías prometido. Ella envía saludos, lamentablemente no pudo asistir debido a su molestia en la pierna. —Elijah se aproximaba a mi madre para abrazarla. —Le he administrado la medicación correspondiente, por lo que estará lista para disfrutar de una partida de Bingo contigo mañana. El cálido abrazo de mi madre reflejaba la conexión entre nuestras familias. Siendo vecinos desde pequeños, crecimos juntos, lo cual hacía natural que mantuviéramos una estrecha conexión. Aunque todo indicaba que la situación se había tranquilizado, Joshua permaneció en su lugar. Mostraba una actitud ofensiva, pero se desplazaba con precaución, como si cada paso fuera minado. —Joshua, ¿Has tenido la oportunidad de conocer a nuestro vecino Elijah? El era un buen amigo de mi hija ¿No te hablo de el? —De ninguna manera, Señora Giorgia—contestó áspero mientras miraba a Elijah —Isabella jamás lo trajo a colación, quizás su amistad no era tan estrecha o, mejor dicho, no eran tan íntimos—rió de forma desafiante. Trataba de tranquilizar a Joshua, rogándole que se detuviera. Las palabras que pronunció parecieron avivar la mirada de Elijah, quien se volvió hacia ella. Lorenzo tosía con intensidad con el objetivo de desviar la atención de los dos. —Está bien, vamos a rebajar un poco el nivel de testosterona—bromeó Lorenzo—Elijah, coge el pastel de tu madre y salgamos, necesitamos tener una conversación. e Elijah recibió una porción del pastel de mi madre, y al marcharse, finalmente noté que el ambiente se volvía más ligero. En cambio, mi madre notó a Joshua haciendo una pequeña expresión con la cara. —¿Todo bien? —Sí, señora Giorgia, todo está en orden—moví la cabeza ligeramente. Aunque compartimos la cena con mi madre, Joshua permaneció completamente inmóvil. Ya no lucía la brillante sonrisa que me había regalado hace tanto tiempo. Después de cenar, nos dirigimos a mi habitación. Me senté en mi silla frente al escritorio, mientras Joshua se detenía junto a la ventana observando detenidamente el paisaje. —Isabella. —¿Si? —Prefiero que mantengas distancia de Elijah. ¿Observaste su actitud provocativa? Tragaba en seco pues comprendía lo que el decía. En esos instantes, Elijah mostraba una actitud serena que contrastaba con su nueva faceta, calculador, impasible y reflexivo. —Lo se, disculpa por lo que paso. —Isabella—se giraba con lentitud— ¿En serio no recuerdas nada? —No logro recordarlo todavía, estaba recordando más cosas cuando interrumpiste al llegar. —Disculpa —murmuró despacio mientras seguía observando a través de la ventana—. Lamento mi falta de tacto —su expresión se tornaba más seria sin apartar la vista hacia afuera—. Isabella, ¿desde este punto puedes divisar la habitación del Doctor White? —Si, nuestras habitaciones quedaban al frente. —Ya veo. Esta noche me quedare a dormir aquí contigo mientras estes aquí. —Elijah, no puedes compartir la cama conmigo. —¿Por qué pones esa cara? —su rostro se tornó seductor—estamos casados, podríamos hacerlo ahora mismo y no sería nada. Mientras lo miraba detenidamente, sentia un leve ardor en mis mejillas. Aunque sus brazos no eran musculosos, tenían la apariencia adecuada para ocupar el traje resultando atractivos. Se aproximaba hacia mí como un felino en época de apareamiento, lo que me hizo soltar un suave grito mezclado con risas. Intentaba levantarme de la silla para escapar de él, pero él me impidió al levantarme. Con rapidez me levantaba hacia mi diminuta cama, donde los dos acabábamos tumbados con una sonrisa en el rostro. —Joshua, ¡basta! —reía con levedad. —¿Por qué? Anhelo estar a tu lado. Con un suave empujón, me giré para colocarme frente a él. Nuestros ojos se sincronizaban, percibía su aliento rozando mis labios, provocándome una suave sensación, y de repente, él me besó. Un suave beso que parecía una brisa primaveral Mientras mis ojos se cerraban, se le presentaban breves visiones de un precioso jardín repleto de arboles con petalos rosas en una escena impresionante. Los árboles lucían colmados de preciosas flores rosadas, creando la sensación de encontrarse en un lugar distinto. El viento jugueteaba con mi melena larga como mi adolescencia. Joshua se encontraba frente a mí con una sonrisa ligera en su rostro, levantando la mano en señal de saludo. Empezaba a correr hacia él sin aguardar su llamada. Cuando los recuerdos comenzaban a surgir, el beso se interrumpió y con él desaparecieron mis pensamientos. —¡No! —chille con objeción a que terminara. —¿No? —besaba mi frente con delicadeza—¿Por qué? —Recordaba algo en ese momento. —¿Algo? ¿Qué es lo que te vino a la mente? —Desconozco lo ocurrido, solo estábamos tú y yo rodeados de lo que parecían ser árboles con flores de color rosa. —Oh, cómo olvidar ese viaje —dijo con una leve sonrisa—. Fue un viaje que hicimos juntos después de participar en un concurso de fotografía al final de nuestro último año de secundaria —me abrazaba con determinación—. Aunque no ganamos, nos quedó la vivencia de contemplar los arboles de cerezos —sonrió mientras dirigía la mirada al techo como si sus recuerdos regresaran—. Aunque aún no éramos pareja, recuerdo que en aquella época estabas melancólica. Todavía tengo presente ese viaje, que ocurrió algunos meses después de nuestro primer beso. En ese momento, me propuse conquistarte y lo logré con éxito. Después de regresar de ese viaje, pasaron alrededor de seis meses para que finalmente te enamoraras de mí. —Entonces, te comportaste como el clásico chico que no se da por vencido. —Exactamente—rió mientras me acomodaba entre sus brazos—y no me aburriría de serlo si eso implica estar contigo. Un suave palpitar me provocó un escalofrío, quizás lo había olvidado, quizás estaba equivocada, pero en este momento deseaba confiar. Joshua estaba en lo correcto al sugerir que confiara en mi elección actual y que esperara a tener más memorias antes de tomar una decisión definitiva. Él me proporcionaba serenidad y paz, tanto que al abrazarme a él me sentía como si estuviera flotando en el aire. No era necesario entablar conversación para experimentar tranquilidad; su fragancia me calmó tanto que acabé quedándome dormida, sumergiéndome en el sueño. =====♡♥♡♥♡❣♡♥♡♥♡===== Un ligero escalofrío recorrió mi cuerpo. Me sentí un poco incómoda obligandome a despertar. Mientras bostezaba suavemente, me frotaba uno de mis ojo con una mano y con la otra exploraba la cama, dándome cuenta de la ausencia de Joshua. El lugar donde descansó estaba helado, lo que me llevó a fruncir levemente el ceño. Al despertar, solía levantarme y asearme antes de dirigirme a la cocina, donde veía a mi madre disfrutando de una taza de café. Al saludar a mi madre por la mañana, me acerqué para abrazarla con fuerza. —Has despertado ya, mi princesa—me sonrió en respuesta. —Si ¿Y Joshua? —me separaba para dirigirme a la nevera a buscar algo para desayunar. —Expresó que debía marcharse a su trabajo, pero regresaría esta noche —mientras tomaba un trago de café—Isabella. —¿Si? —Anoche no logré captar bien la conversación porque me encontraba un poco distante, pero percibí cierta tensión entre Joshua y Elijah. ¿Sucedió algo entre ustedes tres? Al mirar la nevera, me quedé un poco confundida y suspiré suavemente. —La verdad es que no tengo ni idea, mamá. Ahora mismo no es el mejor momento para hacerme esa pregunta. —Entiendo, simplemente te recomendaría ser cuidadosa al hablar con ellos, ya que parecía que estaban a punto de pelearse. Las dos sonreímos con despreocupación, ya que parecía que estaban preparados para pelearse como si fuese una novela. Después de despedirme de mi madre, subí a mi cuarto con un yogur y una manzana para continuar explorando en mis recuerdos. Ese día me quedaría sola pues ella iría a jugar Bingo con la madre de Elijah, mientras Lorenzo habia decidido dar una vuelta. Mientras me sentaba en el asiento, revisaba la segunda tarjeta de memoria de la cámara y descubría más fotografías de Elijah. En estas imágenes, él sonreía: en la playa, en un parque, incluso en la nieve. Sin embargo, a medida que avanzaba, su expresión parecía volverse más melancólica. Mientras le daba un suave mordisco a la manzana, observaba detenidamente las fotos las cuales comenzaron a cambiar. Se percibía un paisaje melancólico y solitario en el jardín. Fotografías bajo la lluvia, de unos zapatos junto a mis pies, e incluso de lo que parecía ser un muelle solitario. Cada imagen evocaba en mí una profunda melancolía y, en ocasiones, me invadían deseos de derramar lágrimas. De forma suave, sin querer, empujé la tercera memoria y esta cayó al suelo, deslizándose debajo de la cama. Mientras ponía la cámara en mi escritorio, pensaba: «Qué despistada soy.» Inclinaba mi cuerpo con suavidad en un intento por alcanzarla, pero al no lograrlo, incliné la cabeza para poder ver mejor, iluminada por la luz. Fui capaz de visualizar la memoria a la que llegué, sin embargo, algo más captó mi interés. Extendí mi mano y saqué de ella una diminuta caja de madera cubierta por completo de polvo. Alejé suavemente la cama de mí, soplé con intensidad para eliminar un poco de suciedad. Realicé una pequeña expresión facial, ya que no solía guardar cosas, por lo que eso debía de ser algo significativo. Al llevar la caja a mi escritorio y abrirla, descubrí varios objetos, pero uno de ellos me dejó completamente paralizada al verlo.
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