31. ❣️Un regalo para usted❣️

1847 Palabras
Nos envolvía un abrazo lleno de silencio absoluto. El palpitar de mi corazón resonaba en mis oídos ante la quietud que nos envolvía. A pesar de sentir el temor de ser traicionada, opté por depositar mi confianza en él de manera incondicional, tal como me pidió. Aunque me dolía, decidí creer plenamente en su palabra. Con suavidad, interrumpió el abrazo y elevó mi rostro con ternura. Pudee observarme reflejado en sus ojos, únicamente en mí. A medida que paso más tiempo pasaba con Joshua me daba cuenta que tal vez lo que sentíamos no solo se basaba en simples recuerdos o en momentos específicos. Nuestra conexión era innegable, presente más allá a pesar de mi ausencia de memorias. Pensaba que me odiaría por desconfiar de él. Pensaba que mantendría distancia. Pero simplemente me sonrió de una manera tan devastadora que me hizo pensar que tal vez, solo tal vez estábamos destinados a estar juntos. —Volviste. —Al fin susurró tras un extenso periodo de silencio entre nosotros. —Si, te debo una gran disculpa. —susurraba con lentitud— Yo…no se come decirlo pero…me entere que tal vez…—mi voz estaba totalmente arrepentida, juzgaba la desconfianza, y ahí estaba yo desconfiando de el totalmente. Con un suave abrazo, me envolvió de nuevo en sus brazos, sus palabras susurradas bastaron para estremecerme. —No pasa nada, yo he estado pensando y comprendo que dudes, y hasta temas. —Acariciaba con suavidad mi cabello— Pero quiero que sepas que jamás traicionare. En el silencio de la noche solo estábamos el y yo. Esa noche a pesar de mis miedos decidí lanzarme con el a ciega. ¿Tenia miedo? Demasiado, pero de eso se trataba el amor. Darle todo el poder a una persona para poder destruirte confiando ciegamente que no lo haría. Joshua… Mi querido Joshua… El se estaba convirtiendo en mi acto de valentía que implica entregarse por completo, aun sabiendo que existe el riesgo de salir lastimada al recobrar mis memorias. Mis latidos en esos momentos me decían que teníamos un tan grande, y profundo, que a pesar de no recordarlo completamente podia estar segura que lo amaba. A pesar de sentir miedo, mi corazón latía con intensidad al darme cuenta de que junto a el había encontrado un amor tan genuino y sincero que va más allá de los recuerdos y las heridas que pudieron pasar. Aunque decidiera lastimarme en el futuro... si él elegía marcharse en algún momento... en el instante en que nos abrazábamos, comprendí que seguiré amándote con la misma fuerza, ya que nuestra unión trasciende las palabras, las acciones y los recuerdos. Sentía que el erar mi todo, mi razón de ser, y aunque el camino pudiera ser difícil, sé que nuestro amor perduraría para toda la eternidad…Le entregaría todo lo que tenía, y si se demostraba que solo fui un pequeño objeto de su diversión…me dolería…lloraría…gritaría a mas no poder…pero con todo el dolor que tuviera sabría que lo seguiría amando. =====♡♥♡♥♡❣♡♥♡♥♡===== —Joshua por favor, —jadeaba levemente—voy a volver a llegar tarde. —Siento que deberías tomarte otra licencia medica. — —sus labios se llenaban de una sonrisa cargada de coquetería—no creo que todo el tiempo que tuvimos fue suficiente para darte cariño, ven, dame un poco más. Mientras reía, empujaba suavemente a Joshua para apartarlo, ya que estaba ocupado besando mi cuello con entusiasmo, como si fuera un vampiro. Habían pasado alrededor de tres semanas, donde a pesar de que aun no recordaba del todo, estaba sumamente tranquila. Hace unos días empecé con la terapias para ayudarme las cuales me ayudaron a recordar un par de recuerdos. Entre ellas pude recordar en una como vivía en una manera tan deplorable con Joshua, los primeros dos meses de mudarnos juntos eramos tan pobres que daba miedo. Técnicamente estábamos viviendo en una pequeña habitación, durmiendo en un colchón sin base pues queríamos ahorrar dinero. A pesar de todo, nuestra felicidad radicaba en el amor que nos profesábamos. También en ese lugar mirábamos películas sentados en el suelo desde nuestros teléfonos, riéndonos de la vida mientras nos acurrucábamos pues decidimos ahorrar para algunos electrónicos. Para ayudar a mis memorias, mi doctor me recomendó continuar con mis rutinas diarias, entre eso significaba volver a trabajar algo que Joshua me molestaba todas las mañanas con sus “regalos” matutinos. Joshua, detente ya. —me sonrojaba ligeramente intentando empujarlo de nuevo. —Anímate, amor —sonreía de forma juguetona—sé que disfrutas de cómo lo hago contigo. Ligeramente sonrojada intentaba huir de mi amado. En las últimas semanas he notado que Joshua tiene un lado muy romántico, aunque también demuestra ser muy seductor. Aunque resistía, finalmente volví a caer ante él. Era un placer para mí recoger el pecado de sus irresistibles labios. Seductores, irresistibles, únicamente ellos lograban conducirme al clímax de forma tan veloz que parecía que tenía un interruptor para arrancarme suspiros. Esa mañana llegue unos quince minutos tardes, pero la directora del centro donde trabajaba era sumamente amable conmigo, mas porque entendía mi condición. Era la maestra principal de un curso de niños de tres años donde habían familias en bajo recursos. De acuerdo a mi observación, el salario en ese colegio resultaba muy reducido... lo cual llevaba a que varios docentes estuvieran motivados más por su amor a la enseñanza que por razones económicas. De camino a mi salón, percibí una suave caricia que me llevó a inclinar la cabeza ligeramente. —¡Señora Garret! Observé unas trenzas rubias al lado de unos ojos tan azules como el océano. Su encanto era tan dulce como su ternura. Hace aproximadamente dos semanas, Violet empezó a asistir a mi salón y la niña se había encariñado mucho conmigo, lo cual era comprensible ya que pasábamos casi siete horas juntas. —Hola pequeña Vivi. —¡Señora Garret! Inclinaba mi cuerpo con una sonrisa, acariciando con ternura su cabello. —¡Señora Garret! ¿Estás preparada para pintar hoy? —¡Si! Había notado que, aunque no había seguido la carrera que deseaba en mi juventud, disfrutaba mucho desempeñándome como docente. Los niños de mi aula eran tan encantadores y tan diferentes que todos los días era una nueva aventura. Ademas, tenia bajo a mi cargo a una maestra asistente llamada Lorena la cual me ayudaba en todo. Era sumamente amable además de ser un pedazo de sol. —Bueno, entonces vamos a clases. —le tomaba la mano dirigiéndome con ella hacia el salón de clase. Ese día habia sido un día espectacular. Era recibida en el aura al llegar con el característico el bullicio de las pequeñas sonrisas me hizo sentir en casa. Durante estas semanas me habia dado cuenta que los pequeños niños de edad prescolar eran alegría y energía pura. Aun intentaba asimilar como en esos pequeños cuerpos habia tantas energías concentradas. Comenzamos la mañana con una actividad de pintura. Colocamos grandes hojas de papel sobre las mesas, y los pequeños no tardaron en sumergirse en sus colores. Cada niño sostenía su pincel como si fuese un objeto encantado, y el sonido de las risas llenaba la habitación mientras las manos se manchaban de colores vivos. Juntos crearon una obra de arte en el papel que plasmaba sus ideas: un sol de tono rosado, árboles en tonalidades azules y un arcoíris que parecía emerger de sus corazones con tantos colores que era delirante. Aquel lugar llenaba de felicidad mi días y mi alma haciéndome sentir que estaba en el lugar que deseaba estar. Me di cuenta de que los niños adquirían conocimientos mientras se divertían. Construimos dos estructuras utilizando bloques de construcción. Un grupo de niños se esforzaba al máximo para levantar torres inestables, mientras que otros, con calma, se dedicaban a construir castillos. Cada vez que ponían una pieza, sus rostros se llenaban de alegría. Cada vez que veía cómo encontraban formas de colaborar y fortalecer sus amistades, mi corazón se llenaba de felicidad. La música en el salón de clases fue simplemente mágica. La energía positiva que se respiraba en ese sitio era tan cautivadora que resultaba inevitable no sentirse atraído por él. La día transcurrió tan rápidamente que pronto llegó la hora de decir adiós a los niños, a quienes abrazaba con ternura. Cada uno de ellos era como un rayo de sol y una suave caricia que me hacía experimentar el amor. Ese día todos se fueron temprano excepto una pequeña rubia que se habia quedado a escribía su alfabeto en la área de escritura. —Vivi, tranquila, tu madre ya viene. —Hoy mi mami no vendrá. —continuaba escribiendo relajada. —Mi mami dijo que vendría mi tía a recogerme. Intentaba recordar lo poco de su familia. La madre era una madre soltera que trabajaba en una casa en limpieza. A pesar de que muchos se sentirían incomodos, la madre expresaba que le iba bien donde trabajaba. La pequeña se quedo conmigo hasta después de una hora, directora habia llamado varias veces a la madre la cual dijo que la pequeña seria recogida por su tia…la cual llego. Cuando eleve mi rostro para saludarla de manera amable sentia como todo el aula se congelo en cuestiones de segundo. Sus ojos eran gélidos, su sonrisa pintados de una manera carmesí destilaban egocentrismo mientras su mera presencia destilaba veneno. Tragaba ligeramente en seco colocándome delante de Violet como si su mera presencia pudiera manchar su inocencia. —Si no te vas de aquí llamare a la policía. —hablaba de manera sumamente mordaz. —Oh, tranquila. —sonrió de manera picara—solo vine a recoger a la hija de mi trabajadora —relamió sus labios —señora Garret. El tono burlón al pronunciar mi nombre me irritó tanto que tuve la tentación de responder de forma grosera, pero al encontrarme en un entorno escolar, me contuve, respiré hondo, mostré mi mejor sonrisa de docente y actué como si nada hubiera ocurrido. —Bueno, como ya ha firmado se puede llevar a la niña. —¡Señora Garret! Claro que sí! —con una sonrisa juguetona en el rostro— Violeta, mi amor, ¿nos vamos? La niña al ver a Natasha se paro enseguida a darle un cálido abrazo. Era comprensible que los niños mostraran tanta inocencia que incluso se acercaban a individuos malvados. Natasha con una enorme sonrisa me ofreció una pequeña caja con una cálida sonrisa. —Este es un regalo para usted Señora Garret, tengo que decirle que es mi regalo de navidad. Tenia tantas ganas de mandarla a morirse pero me aguante por la pequeña. Sonreía de la manera mas falsa que conocía tomando la caja agradeciendo el gesto mientras Violet se iba con Natasha. Al verla alejarse me dirigía al zafacón de basura pero la curiosidad pudo mas. Abria la caja y lo que vi me paralizo todo el cuerpo. Mis manos temblaban, mi corazón estaba a punto de destrozarse al ver la prueba de embarazo positiva con un moño de atado en la punta de esta.
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