Para mí, la Navidad siempre fue la peor época del año. Tenía que ver como el resto del mundo disfrutaba en paz y harmonía de lo que yo nunca tuve: familia. Mi madre y yo solo nos teníamos la una a la otra y cada año poníamos todo de nuestro parte para tener unas buenas fiestas, pero al final se acaba torciendo, siempre por el mismo motivo. En estas fechas tan familiares, era cuando más intentaba que mi madre me revelara la identidad de mi padre, pero siempre se negaba y acabábamos a gritos. Su versión era siempre la misma: se conocieron de fiesta, echaron un polvo en su coche, se quedó embarazada y prefirió dejarlo al margen de todo, jamás se lo contó. Nunca quiso decirme su nombre, su edad, nada que me pudiera dar una pista para encontrarlo. La única forma que tenía de vengarme era no

