Capítulo 14

1192 Palabras
Rebeca —No estoy segura de esto. Llevaba un rato intentando convencer a Sofía de que ir a pasar el fin de semana con ella y su familia no era buena idea. Que estaba intentando evitar a su hermano con todas mis fuerzas (y tenía que esforzarme mucho, creedme) y que me estaba arrastrando a mi propio paseo de la vergüenza. Mientras mi mejor amiga metía demasiada ropa en la maleta como para pasar dos días y entre medias me ponía mala cara, yo pensaba en Marco. En todas las razones por las que no debería ir, en que sería muy incómodo para los dos, aparte de una encerrona para mí. ¿Que por qué le ignoraba? Tal vez por miedo. Miedo a que vuelva a pasar de mí, a que solo me use para un momento de disfrute y después no se acuerde ni de mi nombre. Yo quería más que eso. Siempre lo he querido, en realidad, y volver a sentir todas esas cosas me asustaba. ¿Le apetecería a él verme? ¿Sabría él que me he acoplado, de alguna manera, a su cumpleaños? Si hubiese contestado a sus miles de llamadas y mensajes sabría la respuesta, pero escondí la cabeza como un avestruz y ahora temo porque me vengan todas las respuestas de golpe. Y es que, el cumpleaños de Marco era ese mismo sábado, y se celebraba en una casita de campo preciosa que tienen los Santana para disfrutar las vacaciones y demás. En el fondo me apetecía ir, no estaba allí desde que era pequeña y tengo muy buenos recuerdos de ese sitio. —Rebe..., ya lo hemos hablado —dijo Sof entre bufidos—. Mira, no sé qué ha pasado entre mi hermano y tú, pero tiene que acabar. Hacíais muy buena pareja. Eso último lo dijo con la boca pequeña. No le había contado nada sobre lo que ha pasado entre Marco y yo, pero estaba segura de que lo intuía. Me conocía demasiado y sabía leerme mejor que nadie. —No éramos pareja. Ni lo somos. Así que olvídalo. —Ay, Rebeca, amore..., ¿has visto cómo te mira? Quería preguntarle que cómo lo hacía. Si desde fuera se veía lo mismo que veía yo. Yo veía algo, una pizca de ¿cariño? ¿Aprecio? No lo sé, pero no me puedo quitar de la cabeza su mirada de la última vez, tan... preocupado, tan «quiero protegerte de lo que sea que te esté pasando». Una pena no saber si eso lo dijo de verdad o fue por el momento. Por el que vino después, sobre todo. —Mira —dijo, seria de pronto—. Sé que pasa algo. No sé exactamente qué, pero no soy tonta, así que, ¿por qué no me lo cuentas? Suspiré. No podía mentirle a ella. —Porque es... complicado. Por momentos estoy segura pero en la mayor parte no puedo confundirme más. No sé qué hacer. Eso bastó. Yo no era de expresar mis sentimientos, con el tiempo había aprendido a guardarlos para tenerlos a buen recaudo y que nadie los destrozase. Y Sofía lo sabía mejor que nadie. Sof terminó de guardar mi bolsa de aseo en la maleta, la cerró, la dejó junto a la puerta y vino a sentarse a mi lado, quitándome el cojín que había empezado a agarrar con demasiada fuerza de las manos. —Está pillado. ESTÁIS pillados —recalcó. —Sof... —Lo estáis. Y no sabéis gestionarlo. Por eso vamos a hacer esto todos juntos, tal vez con unos días de desconexión podéis... —No es buena idea. No le va a gustar que vaya, ni siquiera me ha invitado. Mi mejor amiga sonrió. Una sonrisa que me dio miedo, todo sea dicho. —No le digas que te lo he dicho, pero... Me preguntó por ti. Mi corazón se aceleró. Ni siquiera pude responderle. —Por lo del hospital —prosiguió—. Por tu madre, ya sabes... No le conté nada, por supuesto, pero Marco piensa que te vendría bien despejarte unos días allí con nosotros, lejos de todo. ¿Y qué mejor para eso que su finde de cumpleaños? ¿Marco quería que vaya con él? Tengo que admitir que mi niña interior estaba saltando de alegría, porque no se cree que su amor platónico, ese por el que estaba colada desde que tenía uso de razón, la haya invitado por fin a su fiesta de cumpleaños, después de tantos años sin recibir la invitación. Pero la pregunta de verdad era, ¿es esto buena idea? ¿Utilizaba a su hermana como cebo para atraerme a él? Y si fuese así..., ¿para qué lo haría? ——— Marco ¿Es esto una buena idea? Miraba a Rebeca mientras se dirigía hacia mi coche sin poder quitarme esa pregunta de la cabeza. ¿Había hecho bien en invitarla? Según Álex sí, por supuesto, pero en el fondo sé que no ha sido solo culpa suya ni de la maldita apuesta. Y es que yo también quería invitarla. Me doy cuenta en el momento en que se acerca a mí, cuando ese maldito olor tan bueno que desprende me impregna las fosas nasales y me siento marear. Cuando la veo vestida con ese vestido y esas medias que le sientan tan jodidamente bien. Y cuando me sonríe ya..., ya se me olvida por qué estaba enfadado con ella. Porque seguro que volveré a ese tema, pero en este momento lo veo de lo más inútil. —Has venido —murmuro, intentando sonar sereno. —Sí. Sof es muy persuasiva cuando quiere. También le sonrío. Nos aguantamos la mirada lo que me parecen minutos. ¿Cuánto tiempo hace que no la veía? Porque me ha parecido una eternidad. Rebeca me ofrece su maleta para que la guarde y casi sale corriendo hasta meterse en el asiento trasero, cuando se da cuenta de que ya lo han ocupado mi hermana y Calev, los cuales ya estaban metiéndose mano, los cabrones. —O sueltas a mi hermana o te comes la maleta. Primer aviso —le advierto, justo antes de cerrar el maletero con más fuerza de la necesaria. Los quiero, pero a su empalagosidad no. Y menos si es en mi coche. —Pensaba que solo seríamos nosotros tres —dice Rebeca, que parece no saber dónde meterse. —Cambio de planes. Pero aún queda sitio delante, eh. Rebeca abre mucho los ojos, como si la hubiese asustado. ¿Desde cuándo es tan tímida? Me acerco a ella, que se apoya en la puerta del copiloto. Me mira desde los labios a los ojos respectivamente y se me escapa una risa burlona. —No te preocupes, Becks. No te voy a asaltar sin antes haber hablado lo de esta semana... —hago una pausa para acariciarle la mejilla. La tiene ardiendo y eso hace que me guste más—. Por más que me apetezca hacerlo. Cuando doy la vuelta para volver a mi asiento, creo que todavía está jadeando. Y yo también. Por eso me he marchado. Va a ser un viaje muy largo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR