Ninfas del Bosque

1757 Palabras
Haru abrió sus ojos lentamente, sacudiéndose de inmediato al verse en medio de una criaturas femeninas, las mayoría de un tono de piel verde, como si fuesen unas hojas en plena primavera, se asemejaban más a un humano que a cualquier otra cosa, pero esto no evitaba que Haru se sintiese asustada por un momento, así que se puso de pie y trató de tomar su espada pero ya no estaba en su cubierta protectora, de hecho, estaba despojada de todo tipo de arma que cargaba encima. La chica sólo podía recordar a los ogros atacando en grupo a Vulcano, sacándose uno que otro de encima para luego ella comenzar a correr en la dirección que este le indicó pero de la nada solo sintió un golpe en la parte trasera de su cabeza que la derrumbó dejándola inconsciente, acto seguido, despertó en medio del lugar en el que estaba. -       ¿Quiénes son ustedes? — preguntó aun en una posición defensiva — ¿Dónde está Vulcano? Una de estas criaturas se abrió paso entre las demás y caminó hasta Haru, esta reaccionó algo defensiva pero la chica levantó sus manos indicándole que no iba a hacerle daño, sólo quería acercársele lo suficiente para hablarle. -       Tranquila, no estamos acá para hacerte ningún tipo de daño -       ¿Dónde están mis armas? Necesito salir de acá, necesito encontrar a Vulcano -       Vulcano está bien y está descansando — manifestó la criatura señalándole una cabaña donde se podía ver a través de las cortinas a Vulcano tendido en una camilla -       Entonces desearía saber quiénes son y que quieren de nosotros -       Somos ninfas, pertenecemos a este bosque encantado desde hace un montón de años — explicó abriendo sus brazos para que observara a las demás criaturas — En mi caso, soy una dríade Haru miraba con atención a su alrededor, entendiendo el nombre de estas criaturas y que era evidente que no buscaban hacerle daño. -       También hay hamadríades, son las que ves con tono de piel verde, ellas pertenecen a los árboles y su vida está ligada con la de ellos — continuó explicándole con amabilidad — Mi nombre es Danae, soy la líder de mi grupo -       Mi nombre es Haru, Haru de Syna -       Vulcano nos lo ha dicho, un gusto conocerla princesa Haru -       Necesito ver a Vulcano — demandó Haru mirando a su alrededor -       Está dormido, tuvo una batalla muy fuerte contra los ogros y lograron herirlo aunque no de gravedad La chica suspiró de alivio y finalmente dejó su posición defensiva para erguirse y relajar los hombros. -       Desearía hablar contigo, es justo que entiendas porque te trajimos aquí y de tal manera — dijo Danae dándole una seña a todas las ninfas a retirarse — Ven, acércate. Vamos a caminar un poco Haru accedió a la petición de Danae y comenzó a caminar junto a ella alrededor de la aldea, poco a poco pudo darse cuenta que se encontraba en un lugar muy escondido del bosque encantado donde había vida, era una aldea en total función pero se veía algo destruida, sobretodo en algunos graneros y almacenes de granos. -       ¿Por qué están destruidos los graneros? — Haru preguntó luego de osbervar a los sitios algo destrozados -       Es exactamente esa la razón por la cual los hemos traído acá -       No lo entiendo Danae, no hemos sido nosotros -       No, no. Han sido los ogros junto a un grupo de saqueadores provenientes del norte -       Ya veo porque están destruidos, intentaron saquearlas pero veo que fallaron en el intento -       Podría decirse así, pero perdimos a muchas ninfas, la mayoría no están acostumbradas a luchar ya que no es nuestro propósito. Somos seres divinos que estamos destinados a animar la naturaleza, no para batirnos en batalla con seres tan agresivos como lo son los ogros. -       Entonces, ¿qué papel jugamos en esa situación Vulcano y yo? -       Vulcano es el mejor guerrero que el pueblo de Fujin ha creado y tú eres una princesa guerrera de Caelus, aunque… — hizo una pausa para mirar a Haru a la cara — ¿Por qué te presentaste como Haru de Syna? -       Es mi tierra natal -       No he escuchado hablar de ella, ten en cuenta que no sabemos mucho acerca del mundo. La información que poseemos normalmente es proporcionada por aquellos viajeros que se adentran en el bosque encantado. -       Syna es la isla que está en medio de Caelus e Inférnum, rodeada por un gran océano -       ¿Quién es su gobernante? — preguntó Danae -       No tiene gobernante, mis padres la crearon usando su sangre para ponerle fin al conflicto entre los dos continentes -       ¿Nero y Myla? -       Así es -       Entonces eres hija de Dioses, por ende una Diosa también -       No me siento como una Diosa, Danae -       Eso está bien, quiere decir que aun tienes tu corazón libre de ambición y poder -       ¿Qué quieres decir con eso? -       Solamente quiero darte un consejo. Cuando reconozcas que eres una Diosa, comprendas tu poder y tu labor en el mundo, no dejes que el poder que tienes y obtengas te oscurezca el corazón. Haru asintió con la cabeza tomando el consejo con seriedad, continuando su paseo con la dríade. -       Salvamos a Vulcano de ser atacado de una nueva horda y a ti te trajimos ya que estabas corriendo en dirección a una aldea de ogros. -       Pero Vulcano me pidió que corriera en esa dirección -       Vulcano no está consciente de estos invasores, no lo culpes, solo quiso salvarte -       Entiendo, espero no esté muy herido -       No, solo está algo golpeado. Es un guerrero formidable, temible. Lo conocí antes de su disputa en contra de Inférnum hace muchos años atrás — dijo Danae sentándose en una banca hecha con bambú invitando a Haru a sentarse también — Después de esa batalla, Vulcano no fue el mismo. -       ¿Cómo que no fue el mismo? — preguntó Haru sentándose al lado de Danae -       Regresó con sus brazos cubiertos en vendas, luego me reveló lo que le había pasado pero a día de hoy se niega a contarme. Lo resume como unas cicatrices en batalla, nada más. -       Me da miedo preguntar que le sucedió, siento que no le agrado — confesó Haru con un tono triste -       Le agradas, Vulcano solo ha entrenado a una persona en su vida y ha sido a Alyssa, tu tía de hecho -       Sí, mi tía Alyssa -       Sí, solo a ella. Vulcano es un hombre muy noble aunque no lo parezca, estaba preocupado por ti Haru cambió su expresión y ahora pasó a estar algo preocupada. -       Cambia esa cara princesa Haru, desde ahora podrás decir que Vulcano el guerrero solitario arriesgó su vida para salvar la tuya -       Estoy en deuda con él -       No obstante, quisiera explicarte finalmente porque están aquí -       Supongo que deseas que expulsemos a estos grupos insurgentes del bosque encantado -       Sí, no hay nadie mejor que ustedes dos para hacerlo. Mis ninfas están muy débiles y necesitan descansar -       ¿Vulcano lo sabe? -       Sí, se lo he hecho saber -       Dijo firmemente que te preguntara a ti, tu tendrías la última palabra La chica miró a Danae con asombro para luego esbozar una sonrisa y agachar su cabeza. -       Les ayudaremos a erradicar a todas esas criaturas del bosque, tienes mi palabra -       Yo iré también -       No, Danae. No es necesario, ya has hecho mucho por tu pueblo Danae sonrió y le tomó la mano a Haru con fuerza. -       Tienes un corazón muy noble Haru, por favor no pierdas esa esencia. -       No lo haré Danae, gracias por tus palabras — dijo agradeciéndole con una mirada de cariño — Cuando Vulcano despierte idearemos un plan para ponerle fin a esa pesadilla. Las chicas se levantaron de la silla y comenzaron su retorno al pueblo, la noche comenzaba a caer en el bosque haciendo que todo empezara a lucir más oscuro, pero debido a la magia de las ninfas este lugar se iluminó por completo a medida que el sol se ocultaba. -       ¿Son todas mujeres? — preguntó Haru intrigada con todas las criaturas -       Sí, fuimos creadas a semejanza de la mujer — respondió Una vez saldada su duda, llegaron al pueblo. Haru corrió hasta la cabaña donde se encontraba Vulcano, el cual estaba ya sentado en la camilla, una ninfa le estaba realizando un masaje en su hombro derecho que tenia lastimado debido a la disputa con los ogros. -       ¡Vulcano! — exclamó Haru lanzándosele a los brazos al hombre aún lastimado -       Haru, por los Dioses quítate de encima — dijo quejándose un poco y apartando a la chica -       Me alegra que estés bien, aunque algo golpeado -       El precio de ser un héroe -       Gracias por salvarme Vulcano, estaré siempre agradecida contigo Vulcano suspiró y dejó que la dríade siguiera realizándole el masaje en el brazo. -       He aceptado la petición de Danae. Necesitamos idear un plan -       Les recomiendo descansar, mañana será un nuevo día, así Vulcano tiene el tiempo necesario para recuperar sus habilidades al cien por ciento -       Estoy bien Danae, nunca paras de subestimarme -       Estás herido, Vulcano. Deja que nuestras dríades se encarguen de ti, mañana amanecerás mejor -       Lo que tú digas Danae, ve a ser una con la naturaleza — Vulcano le señaló la salida de la cabaña con una sonrisa en la cara -       Ya está mejor, al menos sigue diciendo estupideces — comentó Danae soltando una carcajada retirándose de la cabaña -       ¿Por qué eres tan grosero Vulcano? — susurró Haru acercándosele a Vulcano -       ¿Y tú por qué eres tan quejicas? -       Danae nos salvó la vida, deberías ser algo más dulce con ella — se quejó en voz alta El hombre sonrió y agachó su cabeza. Dejando que la dríada terminara el masaje y así descansando su brazo. -       Ya lo he sido, Haru — dijo en voz baja aun con la cabeza baja -       Claro que no -       Danae y yo… — levantó su mirada haciéndole entender lo evidente a Haru -       ¡Oh por los Dioses, no hables más! -       Espero entiendas que no debes realizar preguntas así de imprudentes Haru soltó una carcajada para luego sentarse en una de las sillas que allí había. -       Entonces, ¿cuándo atacamos? — preguntó Haru mirando fijamente a los ojos de Vulcano
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