Capitulo 1
Prólogo.
Wanda lee el contrato en el cual dice que deberá fingir junto a Alek y su hija que forman una familia, le parece lo más absurdo, ridículo y sucio que pueda hacer, niega sintiendo su pecho apretarse ante un juego despiadado, ¿Es real? ¿Cómo puede pedirle tanto? Usarlas para su beneficio como si fueran piezas de ajedrez; levanta el rostro y fija sus ojos de manera fulminante en él, mientras aprieta el documento en sus manos; al mezclarse sus miradas una sensación abrumadora e intensa la embarga, desconociendo por completo al hombre frente a ella.
—¡No usarás mi nombre, menos a mi hija en tus intereses políticos! Deberías ser el primero en negarte a este juego asqueroso, ¿Cómo puedes involucrar a un ser inocente, Alek? — Cuestiona alterada devolviendo el contrato al escritorio, Matt lo toma inconforme.
Alek camina de manera lenta hacia ella, la analiza con un rápido escaneo, puede apreciar su cabello rubio más sedoso y brillante, sus labios con un rosa pálido, sus ojos azules con toques verdosos que resaltan con un delineado fino en el lagrimal, pestañas con volumen y rubor en sus mejillas, un maquillaje sencillo que acentúa su fino rostro, su cuerpo delgado enfundado en un vestido n***o manga larga de dos piezas con un lazo en medio de sus senos, sus movimientos son delicados, el aroma dulce de su perfume puede sentirlo, se sacude al instante de manera imperceptible, nada de lo que ve puede cambiar sus emociones hacia ella, no volverá a caer en las redes de esa mujer.
—No se trata solo de mí, ¿Quieres que tu reputación quede en tela de juicio y el sustento de tu familia se vea destruido? Si es así, vete para que todo lo que hoy tienes quede en el olvido. No tienes muchas opciones Wanda. ¿Mi esposa o una prostituta que se vende al mejor postor? — Alek endurece su mirada sin un poco de tacto, siente una especial atracción porque el juego comience.
Wanda se estremece, su respiración se desnivela ante la dureza de sus palabras, se pregunta ¿En qué momento llego su vida a este punto? ¿Por qué sus caminos se han cruzado nuevamente?
—No serias capaz… Nadie te creerá. Tengo una buena trayectoria como modelo. — Enfatiza lo último haciéndole recordar por qué se divorciaron.
—Me queda claro… Firma o atente a las consecuencias.
Capítulo 1
Wanda se complace en apreciar la boda, ama las flores, las decoraciones y el poder ayudar a la novia a escoger todo, ha sido fantástico para ella, preparando en su cabeza todo lo que hará el día de su boda soñada, le hace mucha ilusión, el dorado con las flores blancas es de sus combinaciones favoritas, con un techo de rosas blancas de diferentes tamaños, un banquete extenso y una música que la lleve a otra dimensión; podría seguir soñando despierta mientras se encuentra cerca del bar alejada de todos mientras espera a su esposo, pero sus pensamientos son interrumpidos.
—¿Alek, te ha dejado sola? — Pregunta Thomas acercándose a ella para tomar asiento en el taburete a su lado.
—Volverá pronto, ha recibido una llamada importante. — Responde tomando otro sorbo de su Margarita, mira la pista, se balancea ante la música, ama bailar con Alek, se transporta a otro mundo cuando lo hacen, volviéndose su burbuja de amor.
—Ven Wanda, no te quedes ahí, la noche es joven. — Bárbara la toma de la mano para llevarla hasta la pista con la intensión de entretenerla.
Wanda tratando de evitar una caída y un desastre, detiene un poco la euforia a Bárbara, deja su bebida en el bar y la sigue, cambian la música a una más bailable, moviendo sus hombros y caderas entre risas, sus brazos se van de un lado a otro. Thomas las observa manteniéndose en silencio mientras pide un trago más.
*
Alek se encuentra en una conversación con la monja que cuidó de ellos en el orfanato, le pide que vaya a verla en estos momentos, él mira hacia la dirección donde se encontraba Wanda y la ve junto a Bárbara, le tranquiliza que esté acompañada.
—Estoy en una boda de unos amigos, madre, puedo ir mañana temprano sin falta, pediré un permiso en el trabajo. — Responde, ante la idea de irse de la fiesta a la cual Wanda esperaba muy emocionada poder asistir, escucha voces al otro lado de la línea, pero no logra descifrar de que se trata, lo lleva a fruncir el cejo, ve la ahora en su reloj son pasadas las nueve de la noche.
—Hijo, esto es importante, si no lo fuera no te llamaría a esta hora, debes venir si no ellos irán por ti. — Cada palabra lo deja más confundido, le genera mucha intriga, ¿Qué es eso tan importante que necesita decirle? Suelta un suspiro frustrado y vuelve su vista en Wanda, se encuentra cómoda con sus amigos en la pista, sin preocupaciones y alegre, no puede quitarle este momento.
—¿Quiénes son ellos? — Las preguntas se acumulan en su cabeza ante la insistencia de la madre superiora.
—Los que podrían cambiarte la vida. — Una respuesta muy general, que lo hacen cuestionarse, entre ir o quedarse.
—Está bien, iré por Wanda, iremos para el orfanato. — Indica a punto de cortar la llamada, pero su voz lo detiene.
—Ven solo, será lo mejor, te esperamos. — La monja corta la llamada.
Alek siente una necesidad muy grande por saber lo que la madre superiora quiere decirle, ¿Por qué llamarlo tan tarde y pedirle ir a verla? ¿Te esperamos? ¿Quién lo espera?, tantas preguntas que solo tendrán respuesta cuando la vea. Camina de regreso a la fiesta, Wanda regresa de la pista junto a Thomas y Bárbara entre risas, cruzándose con él, toma de su bebida y lo enfoca a él rápidamente al notar su cercanía.
Wanda sonríe, esas esferas llenas de luz, azules de un claro que la desestabiliza cada vez que se posa en ella, su altura de 1.90, cabello castaño, barba recortada totalmente que apenas comienza a crecer, mandíbula cuadrada y espalda ancha, lo hacen ver más atractivo, apoya su mano en su pecho al posarse a su lado.
—¿Quién era mi amor? — Pregunta al verlo un poco pensativo, él se acerca hasta ella, incómodo y un poco culpable por dejarla en medio de la fiesta, le devuelve una mirada interrogante y confundida.
—Me ha llamado la madre superiora del orfanato, quiere que vaya a verla en este momento. — Wanda se preocupa, dejaron de saber de ellos cuando Alek dejo el orfanato, toma su bolso de mano para irse junto a él, pero Alek sujeta su mano deteniéndola con suavidad.
—No tienes por qué irte cariño, disfruta de la fiesta por los dos, ¿Bárbara podrás llevarla a casa cuando todo acabe? — Le pregunta a su amiga, la mencionada se sobresalta y asiente sin dudarlo esbozando una sonrisa.
—Por supuesto, tu esposa no estará sola, puedes estar tranquilo. — Responde abrazando a Wanda contagiándola de su emoción y Thomas se une a ella.
—Las cuidaré hermano, ve, resuelve tus cosas mientras nosotros disfrutamos de la fiesta. — Expresa palmándole la espalda.
Alek se acerca a Wanda para despedirse con un beso, la sujeta de sus mejillas y une sus labios, no quería dejarla, pero tampoco quiere que se pierda de la fiesta, se separa lentamente y acaricia su rostro.
—Mañana te lo compensaré. — Le da un último beso y se aleja despidiéndose de sus amigos para ir por su auto Honda Acord LX 2005, color gris, un auto cómodo para sus actividades y que obtuvo a buen precio en una tienda de autos usados.
Alek se detiene frente al orfanato Friends of the Children, apaga su auto y baja lentamente, todo a su alrededor se encuentra solo, no hay personas merodeando y pocos autos circulan en las calles, a pesar de no ser tan tarde, puede ver autos costosos estacionados, un Mercedes Benz S-Class color n***o, solamente se lo ha visto a personas con dinero, se acerca a la puerta, dispuesto a tocar, pero su mano queda extendida en un puño, la madre superiora le abre.
—Me alegra que estés aquí, hijo, tengo noticias de tus padres. — La monja sonríe de tenerlo frente a ella; Alek se sorprende, hasta ese momento creyó que este día nunca llegaría, se debate en sus pensamientos, no sabe si quiere una explicación después de tantos años, pero al verlo dudar, la monja lo toma del brazo y lo motiva a entrar.
*
Wanda ha bailado y bebido algunos cócteles, considera que no son demasiados como para las condiciones en las que se encuentra, todo comienza a darle vueltas, por lo que va al baño, toma un poco de agua y refresca su rostro y cuello, suspira, la incomodidad en su cuerpo se intensifica, siente que no puede seguir, mira su reflejo y lo encuentra distorsionado, traga con dificultad y sale del baño a pasos torpes, sujetándose de las paredes; busca a Bárbara, pero no la encuentra, no logra identificar a nadie a la distancia, pero termina tropezándose con una pared humada.
—¿Estás bien? — Thomas Sujeta su mano y su cintura, Wanda cierra los ojos ante la sensación que embarga su cuerpo, siente que no puede sostenerse sola y su cabeza da vueltas, se sujeta aún más fuerte de Thomas al reconocer su voz.
—No, ¿Podrías llevarme a casa? — Traga con dificultad, sus ojos pesan y no lleva control de la realidad ni de qué hora es, solamente quiere llegar a casa y que el malestar termine.
—Claro, te llevaré.