Capítulo 36

1208 Palabras

Ciro siguió cada uno de los pasos de Antonio mientras se dirigía hacia la cocina de la casa. No quería que se diera cuenta que lo estaba observando, pero, habían acordado con Dante que esa noche él tendría que hacer el seguimiento mientras el otro dormía. Al siguiente día sería al contrario y así sucesivamente. Llevaba algunos minutos detrás de aquella puerta y se sentía cansado. Se había levantado muy temprano en la mañana para entrenar su cuerpo y a esa hora ya le estaba pasando cuenta. Pero no quería quedarle mal con el castaño, ya que se ha convertido en un gran amigo y definitivamente no era una opción irse a dormir. Además, sabía que sí Paulo se enteraba, le cortaría las pelotas. Y él continuaba utilizándolas, así que mucho menos era una opción. —     Si… todos están dormidos —esc

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR