El mago

2577 Palabras
Estaba al frente del rey, no me hicieron arrodillar como esa vez, era casi una reunir normal. Está vez ya no había gente mirándome como algo raro. Solo los guardias, algunas personas y el. —Entonces...¿nos ayudarás está vez? —Yo, acepto la misión, pero tengo una condición. —¿Cual?. —Necesito a diez persona, pueden ser hobbits o humanos, lo importantes es que puedan empuñar un arma, además antorcha y material inflamable, que me ayude a volar las mazmorras. —Interesante. Te daré cinco guardias y el resto serán habitantes de esta ciudad. —Esta bien, con ellos es suficiente. Por mi silencio, el entendió que ya había aceptado la oferta, era buena para mí, por lo menos tendría dinero y me podía ir de este lugar, pero yo estaba poniendo mi vida en peligro. No era seguro caminar de noche por estos lugares. Vi ojos muy extraños por los alrededores de esta ciudad, había algo más siniestro allá afuera. Yo debía tener cuidado, no solo era mi vida la que peligraba. También la de los hobbits que estarían conmigo en esta misión, por ahora solo debía descansar por un rato y comer algo. El tiempo que estuve dormida me afecto un poco, tenía mucha hambre y debía reponer las energías que perdí. Añoraba volver a comer un banquete como el de ese dia. La boca se me hacía agua de tan solo pensarlo. Tuve que tranquilizarme un poco y mantenerme cuerda frente a todos y no mostrar ese desespero. Cuando salía del castillo, apareció aquella chica elfo que me ayudó ese día. —Heroína, gracias por salvar a este pueblo...solo queria pedirle que me deje unir a su grupo. Quisiera ayudar a mi pueblo. Tal vez ella, ni entendía los peligros que habían al alrededor de este lugar. Fue tal vez suerte que encontrara este sitio en este momento, pues el mundo estaba igual que aquí, pero bajo otra condición. No quería rechazar su ayuda, sin embargo no podía cargar con la responsabilidad si algo la pasaba y tuve que hacer lo más humanitario posible. —Eh...lo lamento...no puedo aceptar tu ayuda, hay algo bastante raro allá afuera que me tiene insegura. Es complicado, tenga que estar pendiente de las 10 personas que pedí. Antes de que pudiera dar todas mis excusas ella me interrumpió. —Esta bien entiendo, pero dame el permiso para estar afuera de mi hogar el día de la lucha. Yo no saldré de la ciudad, solo estaré pendiente de los heridos. Quiero ser útil. Eh visto a muchas personas morir. Esto ha sido una pesadilla para todos. Las noches eran difícil, gracias a ti, por lo menos pudimos dormir tranquilos. Nosotros a veces veíamos monstruos en la ciudad y.. —Lo entiendo, pero no puedo dejar que nada te pase a ti, ni a otra persona. Solo evita involucrarte en la lucha. Solo hazlo si un monstruos entra a la ciudad. De lo contrario no. A mí me atacaron una decena de ellos, por poco me matan si no hubiera tenido está espada hubiera perecido. Esto es algo complicado no es un juego de niños. La dejé sola, no quise hablar más con ella. La mayoría de las cosas que le dije eran solo excusas, ya que hasta apara mí era complicado está misión. [...] En la tarde me reuni con las diez personas que me ayudarían en ella misión. Tres eran hobbits, físicamente tenían la estatura de un niño y facciones de una persona muy joven. Todos tenían una armadura y se habían quitado los cascos, solo podía ver su rostro. El resto eran tal vez mezclas o humanos pues tenían casi que mi altura. Uno más bajos y otros más altos. El rey me había mandado veinte barriles de una sustancia extraña, con tal de que explotara todo estaba bien. Solo debía tener cuidado al manipularlo. Ahora debía probarlos a todos, a ver qué tal se podían defender contra esos monstruos. Yo empuje una espada normal y empecé a hablar. —Vamos a probar sus habilidades. Uno de ustedes tiene que venir a enfrentarme. Ellos se miraron. Hasta que uno de ellos decidió venir hacía mi. Yo recordé mi entrenamiento con los elfos. Eran unos tramposos en las peleas. Siempre me ganaban, y yo perdía en casa ocasión. El hobbits me atacó, pero era muy lento, muy predecible. Hasta para mi. Evite recibir el impacto y el cayó al suelo. Yo cruce los brazos y le empecé a hablar. —Son muy lentos...va ser difícil, lo mejor es que todos afilen sus espada ahora matar de una vez al monstruo que se cruce en su camino. De una vez les mate las ilusiones. Era imposible que durarán mas de dos minutos en esa mazmorra con esa velocidad. Uno de ellos se dirigió a mi. El tenía el cabello castaño y ojos negros, parecía un humano, pero por su tamaño me llegaba hasta el ombligo. —¿Nos puedes entrenar?. —Complicado... tendría que enseñarles en meses. De un día para otro no aprenderán todo lo necesario. —Lo sabemos, pero nunca hemos entrenado, solo empuñamos unas espadas por qué si. Nadie sabe cómo manejarlas. Es solo eso. No pude decirles que no. Al final tuve que entrenarlos aunque no quería hacerlo. Era imposible ir con ellos si no sabían moverse en la mazmorra. [...] Pase cinco día entrenando con ellos. Por lo menos ya sabían defenderse, pero algo irregular empezó a suceder. Un monstruo salió logro pasar el muro que protegía en castillo. Se estaba quemando y aún así caminaba. Yo y mi grupo salimos a verlo y a rematarlo. La situación parecía salirse de control. Ni escondiéndose en sus casas está ciudad sobrevivirá a una oleada cómo está. —Todos los que puedan empuñar un arma deben salir de sus casas y pelear... Recordé a la elfa, tal vez ella podría hacer una barrera que durará unas horas mientras todo esto terminaba. Mire a uno de los guardias y hablé con el. —¿Donde está la elfo? —Ella debe estar por aquí...si quiere puedo buscarla —Si, la necesitamos. El salió corriendo a traerle. El cielo se estaba oscureciendo. Algo sobrenatural ocurría en está ciudad. Mi deber era trate de minimizar perdidas y acabar con todos esos monstruos hoy si era posible. [...] La elfa fue traída casi que a la fuerza, estaba descalza y un poco aturdida. —¿Puedes hacer una barrera mágica mientras salimos?. —Una barrera...tal vez, pero no sé que tanto dure.... —La necesitamos, hoy hay mucho movimiento de monstruos. Tal vez porque estamos en luna llena. Uno de ellos pudo llegar hasta aquí, aún siendo de día. —Un está bien...pero que van a hacer. Derrumbar las salidas de las mazmorras y ir a la principal. Llegue a la conclusión de que todas son una misma, solo que con múltiples entradas. —Ya veo... —Solo es eso, en media hora anochece y nosotros debemos salir y trabajar. Solo cuídate, ah..todos deben estar armados fuera de sus casas. Adentro de ellas es más complicado, si rápidos esos monstruos y peor cuando te atacan varios a las vez. Esas puertas y ventanas de madera pueden ser derrumbadas. [...] Después de un rato salimos de el reino. Solo sacamos tres barriles de ese material y la puerta se cerró de una vez. Ni yo ni ninguno de nosotros miró hacía atrás. La barrera iba a aparecer en cualquier momento y ellos estarían seguros. Vimos como cientos de monstruos aparecían frente de nosotros. Ya no eran solo ratas. También lobos algo siniestros. Yo tuve que empezar a limpiar el camino mientras ibamos por la primera entrada. Los guardias también hicieron lo mismos, solo dos empujaban las carretas hasta la que llegamos a la primer cueva. Lanzamos lo que parecía ser tipo de polvo con olor a azufre. Bueno no importaba, solo la lanzamos allá adentro y los alejamos cuando exploto. Fue algo aterrador. Todo esa cueva se vino a abajo y hizo una extraña capa de humo. La cual permaneció por varios minutos en el aire. Tuvimos que recobrar el aliento de nuevo, porque los monstruos no nos daban espera. Ellos seguían allí. Venían hacia nosotros con sed de sangre, fue algo molesto, pero nos toco seguir en la lucha. [...] Toda la noche estuvimos así, los brazos y los oídos me dolían un poco . Logramos tapar todas las cuevas que conducían a esa mazmorra. Ahora a mi me tocaba limpiarla sola , no considere digno a ninguna de las personas para pelear conmigo en ese lugar. —Pueden regresar a limpiar los alrededores del reino. Esto me toca a mi sola. —Pero, tu nos entrenaste...pensé que ahora esto.... —Lo lamento, pero lo que hay allá dentro es demasiado rápido, incluso para mí. Ustedes no serían más que comida gratis para ellos. —Esta bien... cuídate... Yo avance hasta donde se encontraba la cueva más grande. Esa era la entrada principal de la mazmorra de esta zona. No sabia que otro monstruo me esperaría, pero vi algo siniestros hace unos días que me dejó desconcertada. Incluso tuve miedo por todos ellos, pero eran 10, tal vez podrían con eso. [...] Está mazmorra era mucho más grande que la primera dónde acabe con todos las ratas. Tenía inscripciones extrañas en las paredes. Las piedras tenían rayones como de garras de animal. Todo era muy extraño, sentí miedo. No sabia que me iba a encontrar allá dentro, pero decidí caminar. Con mi antorcha ilumine todo el camino y no vi a ningún monstruo. El pasillo conducía a un solo lugar. Con mi espada en mano entre a ese sitio. Vi un cuarto con cientos de velas que hacían un extraña y a personas ya sin vida allí en el suelo. Frente a mi un hombre, al principio pensé que era un elfo o algo parecido, pero al verlo vía que era un humano. Las velas se apagaron y el me miró con esos ojos rojos que me perturbaron un poco. —Increible...un humano...y con la espada de Gabriela... Esos ojos locos que tenían evidenciaban que no era un ser cuerdo. Parecía disfrutar lo que hacía sin ningún arrepentimiento. —Ya veo nos vas a hablar...tu fuiste quien aniquilo a mi nueva creación...lastima que sean tan débiles y no vivan tanto.... Entre los humanos, animales y los monstruos se puede crear una excelente mezcla un ser indestructible. Lo suficientemente inteligente para pelear varias veces, A muchos ya los aniquilaron, solo eran los primeros, pero estoy apunto de hacer una creación única. Está vez no quise seguir en silencio y hablé. —¿Porque haces esto?. —A nadie le importa este reino, es el más débil de este país, incluso los elfos les dan la espalda. No seas estúpida hay otros lugares para que te ganes más fama. Vete de aquí, necesito este lugar para experimentar con esta hobbits. Estaba viendo a un ser sin sentimientos, que solo jugaba con esta pobre gente, tenía la oportunidad para intentar matarlo y acabar con todo. Así que decidi aprovecharla y me lance hasta el con mi arma. El me esquivo, me azotó en la pared. —Que estúpida. Niña, no quiero matarte, es divertido ver cómo mejoras con esa espada, una de millones, vales más que esos juguetes de esa ciudad. —¿Porque ese escogiste este lugar?. —Estaba a lado y lado de el reino de los elfos...puedo esparcir monstruos por todo ese lugar. Ese hombre me había superado no había nada que hacer, así que simplemente me arrodille un poco y espere a ver si le encontraba un punto debil. El se alejo de mi y se dirigió hacia su raro circulo. Lo pude ver un poco mejor y el llevaba una sotana negra, un bastón con diferentes marcas en el. Recordé que esto podía cortar todo, así que me levanté un poco y simule golpearlo, pero iba por lo que tenía en su mano. Logré cortar eso, y todo se puso oscuro, una especie de neblina negra cubrió la habitación, y volvió de todo a la normal. El ya no estaba allí. Su poder estaba en el bastón fue mi única conclusión. Estaba tan débil sin el que huyó. Los cuerpos de las personas que tenían allí. Debían permanecen aquí. Yo iba a derrumbar este lugar como fuera tenía algo del polvo inflamable en una bolsa y hice un camino hasta la salida lance la antorcha a ese lugar y salí corriendo. Todo se derrumbo a los segundos. Mire el reino y estaba en llamas. Pensé lo peor en ese momento. Y fui hasta ese lugar, y la puerta fue derrumbada. Había sangre por todas partes. Aliste mi espada y vi a un monstruo del tamaño de un humano mirándome. El no me atacó salió corriendo, pero no lo perdone. Acabe con el en un simple ataque. Tal vez era un elfo o otro tipo de ser con conciencia, pero ya que más daba habían muchos muertos y nada podría compensar lo que hizo. Vi a muchas personas asomarse por las ventanas y aplaudirme, pero nada podría alegrarme en ese momento. Cuando vi entre una de las víctimas a la elfa que había hecho la barrera. No había gloria para mí en ese momento. No logré hacer nada. [...] Al día siguiente me informaron las bajas de la noche anterior. 28 habitantes murieron, y unos 59 heridos. Todas las mazmorras habían desaparecido, así como volvieron. Tenía una sensación de rabia, no podía creer lo que pasó. Solo debía reclamar mi recompensa y irme de aquí. Tal vez podría dejar todo en el olvido. No quería recordar nada solo irme a otro lugar. Mientras me dirigía a ver al rey para recoger mi recompensa un hobbit se acerco a mi. Tal vez era un adolescente. —Puedo ir con usted?. —Es peligroso, y tendrás que ver este oscuro panorama todo el tiempo.. —Mi madre murió hace uno meses y mi padre murió ayer....dígame, ¿qué más dolor podría experimentar?. Me sentí mal por ese chiquillo. Termine decidiendo en viajar con el. —Entonces, espérame afuera iré a hablar con el rey. Estábamos frente al castillo que algunos guardias custodiaban. También fue afectado por el ataque, era increíble que una sola criatura hiciera eso. Ellos me dejaron pasar sin preguntar. Y uno de ellos me escoltó hasta dentro. Había una bolsa de dinero al lado del rey, era mi recompensa. Me acerque un poco y el hablo. —Gracias por lo terminar tu misión, pese a las bajas hoy te damos tu recompensa. Quisiéramos que te quedarás, pero entendemos que tienes otras cosas que hacer. Solo necesitamos que le entregué esta carta a cualquiera de los gremios. Por favor que sea lo más rápido. Ellos no van a tomar enserio a alguien de una pequeña ciudad, pero si aún aventurero con una espada maldita. Aquel mago extraño, tenía razón, los gremios los ignoraron. Todo esto se pudo evitar hace tiempo. Me sentí mal por las personas que murieron ayer, pero no me podía quedar lamentándome por eso. Aún no tenía claro que hacer de ahora en adelante, tenía que tomar una decisión en unos días. Ahora debía pensar a qué ciudad iba. Nunca había ido tan lejos en el poco tiempo que viví y no conocía. Ahora tenía un compañero ahora tenía que estar más atenta.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR