- ¿Qué solución? - pregunté perdida en sus lindos ojos verdes. - Bueno, yo siempre te busco y estoy pendiente de ti, creo que ahora te toca buscarme y que me des atención. - me sorprendieron sus palabras. - ¿Cómo que buscarte? – puso una sonrisa de gato antes de contestar. - Sí, te toca sorprenderme y ver dónde estoy, mientras yo me esfuerzo por aprender cada cosa de ti, desde como bostezas hasta el sonido de tu respiración cuando duermes. - sus palabras hacen que mi cara arda. - ¡No digas eso! ¿Qué pasa si me enfermo y ronco? No quiero que escuches algo así. - Roberto se rio de una manera tan dulce y natural, que el amor que siento por él, crece cada vez más. - Mi amor, ya conozco varias manías tuyas, como que te haces sonar los huesos antes de hacer ejercicio, te muerdes el pelo cua

