¡¿Dónde está?! Hace una semana que no sé nada de ella, sigo revisando los mensajes para saber si hay alguno que no vi, pero solo tengo un triste texto que dice:
"Amor, estoy en el Parque Forestal, te amo"
Fui a ese lugar y no la encontré, era muy tarde y no pude contactarla porque su teléfono estaba apagado y sigue igual. He leído un millón de veces el mensaje y lo único que no entiendo es, ¿por qué le puso al final del texto dos puntos y un asterisco? ¿Se supone que es un código o algo así? ¡Agh! si fuera un tipo de código ya lo hubiera descubierto, estuve todos los recreos en la biblioteca del colegio buscando códigos y no encontré nada, ahora estoy tan ido que no atino mucho a la clase.
- Roberto, read the following paragraph. - miré al frente, después al libro de inglés y no tengo ni puta idea el párrafo que estaban leyendo, lo bueno es que el Lalo está sentado al lado mío y me sopla.
- Es el párrafo tres. - miré de soslayo mientras que el Lalo se tapaba la cara con el libro.
Busqué el párrafo tres y comencé a leer, soy pésimo en inglés, así que la profe me corrige a cada rato, es increíble que no se rinda conmigo, en el otro colegio, el profe de biología se puso histérico cuánto abrimos un ojo de buey y me salpicó todo el líquido ocular, me dijo que era un bruto animal que no sabe manejar un bisturí, bueno, no es mi talento, tampoco es que estuviera pensando en ser cirujano para que me tratara así.
Comencé a leer, estaba todo bien cuando me doy cuenta de que el texto dice esta frase : "Love can wait even when reason despairs", me hizo recordar cuando me fui a Italia y dejé a Andrea esperándome, cuánto dolor y desesperación sintió, ahora, yo estoy viviendo lo mismo, eso sí que la única diferencia en esta situación es que ¡Yo no sé dónde está!
Hoy las clases son una mierda, no sé porque a todos los profes les dio por hacerme leer y sacarme a la pizarra, menos mal que en matemáticas y física no me va mal, de hecho, cuando tuve que resolver los ejercicios no los tuve que mirar mucho, ya que es algo lógico, solo había que seguir las fórmulas que nos han enseñado desde el año pasado, para ser sincero, mis compañeros son unos ahueonaos, con la fórmula en la pizarra estos ejercicios están re-fáciles. En el último recreo me eché sobre la mesa, estoy choreado y, para empeorar la hueá, extraño a mi princesa, ¿dónde rechucha está?
- ¡Oye! ¿Qué te pasa? - Me pregunta el Lalo y yo lo miro pensando en que ¿Es hueón o se hace?
- ¿Voh que creí? - Lalo miró al techo y como que recién ahí se le prendió el foco.
- Ah, cierto, es por lo de Andrea, debe estar muy enferma, no ha venido toda la semana. - esa es la versión oficial, mi princesa está enferma y no vendrá hasta que mejore, pero no es cierto, los viejos de Andrea decidieron decir esto para ocultar el escándalo de que se escapó de su compromiso.
- Sí, es por esa razón. - me encantaría que fuera esa versión de la historia, por lo menos ella estaría en la casa y yo no me sentiría tan miserable.
De repente escucho que mueven una silla frente a mi mesa, con flojera miré hacia ese lugar, ¡Qué mierda! ¿qué hace el extranjero aquí?
- Así que la bella Andrea está enferma, ¿qué tiene? ¿Gripe? ¡Desearía estar con ella en este momento! Seguramente la trataría como merece, con mucha dulzura. – Le aforraría un combo en el hocico, pero de verdad no tengo fuerzas para tratar con este hueón, ¡Extraño mucho a mi princesa!
- ¡Oye, huevón! ¡Deja a mi amigo tranquilo! ¡Está sufriendo mucho por su polola. - ahora a quien le metería un combo sería a Lalo, por hocicón.
- Oh, naprawdę? - Creo que les voy a sacar la chucha a los dos. - yo... yo entiende tu preocupación, es... ¿cómo se dice? hace sentir dolor que la persona que te interesa sufra...
Esto es raro, así que me levanté un poco para observar mejor, crucé los brazos sobre la mesa y lo seguí mirando con atención.
- Yo... yo he vivido algo similar con alguien que me importa mucho. – este mierda puso la mano sobre la mesa, la arrastró por la superficie como queriendo tocarme, yo reaccioné ante su acto, así que me enderecé en la silla y le respondí con toda la ira que tengo.
- ¡¿Qué mierda te pasa?! ¿Me sientes lástima? ¿Crees que soy un hueón de mierda que necesita tu compasión? ¡Ahueonao! ¡Métete tus hueás raras por la raja! ¡No soy maricón para que me andes consolando! - Me paré de mi silla y me acerqué a él para dejarle las cosas bien claras, ya que parece que no entiende ni una hueá que le digo. - Escucha, polaco de mierda, mi princesa me quiere a mí, me importa un puto huevo lo que sientas por mi mina, pero si sigues diciéndome los rollos que te pasan por la mente con ella, de un solo combo te sacaré la idea de la cabeza ¿Oíste?
Estoy chato de que esté culiao me mire como si fuera un pobre hueón que no mataría ni una mosca, pero estoy seguro de que algo se trae, se puso rojo de ira.
- ¡Responde!
- Tak... Amh... yo dice "Sí". - ojalá que se dé cuenta lo enfermo que me tienen sus hueás y no se vuelva a acercar a mí o a mi princesa.
- Vamos, Lalo, tengo sed. - Salimos de la sala, me siento muy tenso, este mierda siempre me caga el día.
Caminamos hasta el kiosco del colegio y me compré una lata de Limón Soda, de ahí, nos fuimos a sentar a las graderías de la cancha de pasto, abrí mi bebida y en ese momento el Lalo me pregunta:
- ¡Oye! ¿Hay cachao que Wincent te trata distinto a los demás? - giré un poco la cabeza para poder verlo, ¿acaso se acaba de dar cuenta?
- Me alegra saber que no soy el único en ver lo obvio. - Estaba siendo sarcástico, pero Lalo no lo tomó así.
- Sí, es que, es raro, pero no sé cómo explicarlo.
- No tienes que explicar nada, el muy hueón quiere embolinarme la perdiz con sus palabras en otro idioma, supongo que cree que por ser extranjero mi reina me va a cambiar por él. - Lalo puso una cara muy extraña, como de confusión.
- Aaah... No creo que sea eso, más bien es...- en ese momento aparecen discutiendo dos minas que se dirigen hacia donde estoy.
- ¡Por lo menos Andrea no es una prostituta barata como tú!
- ¡Ja, ja, ja! Ni sueñe con que Roberto va a querer una maraca como tú, querida, ese mino ni drogado estaría contigo. - de pronto una compañera nueva, de la cual no recuerdo su nombre, se acerca de manera muy sensual a mí y me dice:
- ¡Roberto! ¡Dile a esta zorra que se vaya! - Miré a la mina que si reconozco, a Victoria, ella y la otra cabra discutían mientras me pedían cosas que no alcanzaba a realizar:
- Querido, dile a esta loca que tú no dejaras a tu puritana polola. - Aun no entiendo que está pasando en esta historia, pero la cabra a la que no le conozco el nombre tiene la intención de abrazarme o algo así, pero de manera instintiva aparté sus manos antes de que me tocaran.
- ¿Por qué hiciste eso? - puso cara de víctima, con ojos llorosos y todo eso, sabía que esto sería malo de cualquier forma, así que fui directo al responderle.
- Porque no te conozco, ni siquiera se tu nombre. - ella puso una cara de odio, aunque trató de sonreír, no le salió, su rostro se ve algo tétrico al hacer la mueca de una sonrisa.
- ¿Cómo que no me conoces? Hace un mes que somos compañeros, te hablo todos los días para recordarte que serás mío. - ¿En serio me habla todos los días?
- Entonces...- dije lo primero que recordé. - ¿eres la mina que me ordenó el primer día ser su pololo?
- Sí, sabía que no podías olvidarme, nadie puede olvidarme. - dio unos saltitos y le contesté.
- Sí, te recuerdo, pero no por tu nombre, no sé cómo te llamas, la verdad no recuerdo el nombre de nadie que no me importe. - me levanté, me tomé lo que me quedaba de bebida y le dije al Lalo. - Vamos, socio, hay muchos patos en esta laguna.
- Chao, corazón. - me dice Victoria con una cara llena de satisfacción.
- Chao, Victoria. - La loca que no se su nombre, empezó a gritarme, solo que no presté atención y seguí mi camino.
Empecé a caminar para el gimnasio, tal vez si nos metemos a la mala, pueda estar tranquilo.
- ¡Rob! - me grita Lalo
- ¿Qué?
- ¿En qué mierda estabas pensando que no me escuchabas? - ¿Me llamó?
- ¿En qué crees tú? En qué no quiero estar cerca de esas locas. - De pronto, Lalo se ríe y me dice:
- ¡Ja, ja! decías lo mismo con Andrea. - ¡Bravo, Lalo! ¡No sé cómo este hueón lo hace para cagarme el día animándome!
- Si me vas a huear, mejor me dejas solo. - miré a Lalo de reojo y puso cara de "la cagué", pero aun así no tiene la capacidad de quedarse callado.
- Oye, deberías tener cuidado con Martina. - ¿De qué mierda habla?
- ¿Quién es esa? - mi amigo tiene una cara inexpresiva, es como si no hubiera esperado mi respuesta.
- Amh... Es la mina con la que discutiste.
- ¿Cuándo discutí con una mina?
- ¿Me estás hueando? La mina que estaba con Victoria se llama Martina.
- ¿Ese es su nombre?
- ¿De verdad no sabías cómo se llamaba?
- Creo que fui bien claro cuando dije que solo recuerdo el nombre de los que me importan. - Lalo se puso sentimental y me dijo con un puchero.
- Entonces... ¿Soy tu mejor amigo? - Tenía esa cara de hueón esperanzado.
- Digamos que... en este colegio... Sí. - Me abrazó y me dijo con emoción.
- Es la primera vez que tengo un amigo que me dice eso, ¡Te quiero, huevón! - de verdad, este culiao es muy sentimental.
- ¡Ya, suéltame! vamos al gimnasio antes que... – Apenas di vuelta una esquina que lleva hacia al gimnasio y había un grupo de cabras chicas de primero y segundo, ¡Esto me huele a mierda! traté de darme la media vuelta y alguien grita.
- ¡Ahí está Roberto! - Quise hacerme el loco pero de la nada apareció una pendeja enfrente de mí.
- ¡Hola! Me llamo Antonella, me gusta mucho como juegas al Básquet, ¡eres seco! - ¿Qué edad tiene está pendeja? Con lo tetona que es no parece niña.
- Gra... - otra mina me agarró del brazo para que la mirara.
- Hola, me llamo Paloma ¿Sabes si el capitán del equipo tiene polola?
- No tengo ide... - Otra mina, que no alcancé a ver, llega y dice esto.
- ¿Todavía sigues pololeando? - A ver ¿Cómo mierda me pasó esto? ¿Acaso es el día nacional para sacarme de quicio?
- ¡Sí! ¡Sigo pololeando! - Un coro de desilusión se formó a mi alrededor, pero eso no me quitaba a las minas de encima.
- ¿Te gustaría tener dos pololas? A mí no me importa ser la segunda. - esa pregunta pareció gustarles a muchas, pero esto ya se está saliendo de control así que dije.
- Tengo que ir al baño. - me hice paso entre la cabras chicas y prácticamente corrí a encerrarme en el baño de hombres, Lalo venía siguiéndome los pasos, al igual que las pendejas locas.
Faltaban unos cuantos minutos para que terminara el recreo, pero no pude salir de ahí, porque era el lugar más tranquilo de todo el colegio.
- ¿Ahora vamos a pasar los recreos en el baño?- parece chiste, pero es la primera vez que tengo tantas "locas" detrás de mí.
- Supongo, yo solo quiero que mi princesa vuelva, así las cosas estarían más tranquilas.
- Bueno, todos saben que Andrea no deja que se te acerque cualquiera y ahora que no está, las minas que andan detrás de ti creen que tienen una oportunidad.
- ¡Agh! – Las palabras de Lalo me duelen, mi reina no está y no sé cuándo va a volver ¿Por qué no me llama? Me apoye en el lavamanos y me miré al espejo ¡Tengo una cara de poto! estoy cansado, pálido y sin ganas de nada, en ese momento sonó el timbre para volver a clases, el Lalo está listo para salir del baño y me pregunta:
- ¿Vamos? - yo le respondo.
- Esperemos un rato, estoy seguro de que las minas aún deben estar esperándome y prefiero que la inspectora las rete por estar hueando fuera de la sala.
- A nosotros también nos van a retar.
- ¡Me vale! Ya estoy acostumbrado.
Narra Andrea
¡Uy! ¿Cuándo vendrá Rex por mí? He pasado una semana en este departamento y ya me estoy aburriendo, no puedo salir de aquí hasta que mi cuñado diga lo contrario ¡Ufff! Me hubiera gustado que Rex me trajera el cargador del celular, le pedí que se lo pasara a su secretaria Marcela y no lo ha hecho, extraño a Roberto, mi lindo mecánico me debe estar buscando como un loco ¡Uy! estoy harta de estar escondida.
Me acerqué al ventanal que da para el balcón, hay un parque, en las mañanas se ve muy poca gente en él, solo niños pequeños con sus madres, perros callejeros y unos pocos ancianos que salen a pasear, mejor me alejo del ventanal, me dan ganas de salir y debo aguantar un poco más este encierro. Trato de hacer alguna cosa para no aburrirme, pero no se me ocurre qué hacer; el departamento es tan pequeño que es fácil recorrerlo en unos minutos, he leído varios de los libros que están en un pequeño estante, los más interesantes son los libros de contabilidad y leyes tributables, me llaman mucho la atención, la cocina americana es muy bonita y ordenada, al igual que las tres habitaciones que están muy bien organizadas, de pronto escucho que se abre la puerta de entrada y una voz alegre me saluda.
- ¡Hola Andrea!