CAPITULO XIII Ellas no deben saberlo Nirud miró el cielo mientras volvía al campamento y se sintió culpable por haberse ausentado tanto tiempo, pero le había llevado más de lo que había imaginado calmar su deseo. La primera vez que se auto complació pensó que estaría saciado por unos días, pero el deseo volvió a la hora, después de haberse bañado en el río y justo en el momento en el que estaba tumbado en la verde hierba, dejando que los rayos de sol secaran su cuerpo antes de volver al campamento. Su mente había estado planeando los siguientes días, qué grupo cazaría, quienes recogerían madera, y por las noches quienes eran los que montarían guardia en el campamento, y sin darse cuenta, había vuelto a su cabeza los últimos momentos pasado con su compañera. Asombrándose incluso él mism

