CAPÍTULO XII Ellas deben escogernos. Gonsal levantó la mirada de los pergaminos, aquellos que contaban la historia de los inicio de su pueblo y volvió a mirar hacia la tienda de su Alfa, en concreto a la entrada de esta, deseoso de ver salir por ella a su compañera, que llevaba allí dentro desde que entró con él al medio día para curar y cambiar el vendaje a la hembra de su líder. De su boca salió un suspiro de desilusión a ver que la entrada de la tienda seguía cerrada y sin rastro de su hembra. Gonsal levantó la mirada al cielo que se estaba oscureciendo. Llevaba mucho tiempo allí dentro. Sus ojos recorrieron curiosos el campamento para saber como lo llevaban el resto de sus compañeros y vio que al igual que él, ellos también estaban controlando la tienda. Han, segundo al mando y fut

