CAPÍTULO IX —¡Vuelve a la cama ahora mismo, puedes caerte! —susurró preocupada Lis estirando del brazo sano de su amiga en dirección al camastro. —¿Qué cama Lis? Eso tan solo es una montaña de hojas y ramas con una manta por encima.—señaló Esme con desdén apartando su brazo de un tirón. —No, no volveré a tumbarme ahí, no hay tiempo para que me ponga a descansar, tenemos que irnos de aquí y volver hacer el ritual para que nos devuelva a la Tierra, allí iré al hospital para que me curen, entonces si que me estaré quieta.— Esme apartó un poco hacia un lado la cortina de la entrada de la tienda y se asomó con cuidado de no ser descubierta. —Si nos descubren no sé qué nos harán Esme. Gonsal parece ser amable y paciente conmigo pero no se como es cuando está enfadado y la verdad es que me da

