Nos acomodamos en la bendita camioneta que nos llevará a todos al aeropuerto, las maletas van en el otro auto. Y es que estamos a una semana de la boda de mi tía Vanessa y viajaremos para que las familias tengan tiempo de conocerse, no creo que el señor Yang recuerde mucho a todos los hijos de mi abuelo y menos a los nietos. Es un alivio viajar en un avión privado cortesía del novio; de hecho todos estamos presentes y con eso me refiero a Anthony y la familia de mi esposo, que ahora es mía también. - Ok, vámonos - le dice el abuelo al conductor mientras se acomoda en el lado del copiloto - sí señor - no puedo negar que estoy muy emocionado por esto. - lo escuchamos decir - lo sabemos abuelo - extiendo mi mano para tocar su hombro. Después del desastre que ha sido ella tanto para nos

