JOSHUA Hablar con Oliver había sido la mejor de las decisiones que pude haber hecho. No tuve mucho tiempo para hablar, pues Marcelino entró a los cinco minutos, anunciando que la seguridad de Oliver estaba de vuelta. No tuve remedio más que meterme de nuevo debajo del carrito y esconderme. — Joshua, te encargo a mi hermana —. Fue lo último que me dijo antes de cerrar los ojos para descansar, luego de que Abadón intentó terminar con él. — Cuenta con ello. No voy a dejar que nada malo le pase —. Le dije. Me oculté y Marcelino comenzó a andar con el carrito, tan pronto los guaruras entraron. — Estuvo aquí un hombre que decía ser su amigo —. Escuché al doctor decirles a los “gorilas.” No dijeron nada, pero sabían que la habían cagado al haber dejado a Oliver solo. Esperaba que sobre

