JOSHUA Sentí la necesidad de salir en ese momento y lanzarme hacia Abadón, pero Marcelino parecía que había leído mis intenciones, porque golpeó el carrito. — Tengo que revisar la herida y saber como sigue ¿Dónde está su papá? —Preguntó como su rutina normal lo dictaba. — Me encargó un momento a Oliver. Soy un amigo de él —. A ese hombre debían darle un premio al mejor actor porque decía las cosas con tal seriedad, que te hacía dudar por momentos de sus verdaderas intenciones. — No se preocupe, señor. Le voy a pedir que salga por favor. Abadón maldijo para sí mismo y dejó la almohada a un lado. — Solo iba a ponérsela detrás de la cabeza. Estaba incómodo —. Sonrió con desagrado. Por alguna razón estaba actuando de una manera en la que no quería llamar la atención. Eran detalles en

