— ¿Hay algún problema, jovencita? —preguntó el abogado mirando a la chica, quién parecía dudar de la decisión al mirar el papel sin firmarlo aún. — ¿Eh? Ah, no, ninguno —Jilliane volteó el rostro llevando la mirada hacia su madre, luego a Christopher, el cuál no dudó en levantarse e ir hasta ella. Tomó su mano y se acercó a su oído para comenzar a susurrarle — ¿Qué sucede? ¿Estás bien? — Es sólo que... me dio sentimiento, siento mi corazón romperse. Dejar de ser hija de ella es difícil. Es volver a ser huérfana, ser nadie. — ¿Te echarás para atrás a estas alturas? —preguntó con suma preocupación. — No es eso, es que... — Tranquila. De igual forma nunca dejarás de ser su hija. Siempre estarás a su lado, y siempre te tratará como su hija, ya lo había dicho. — Sí, yo sé que es y será a

