Capítulo 1: Mi hermano

1649 Palabras
Era una bendición para Jilliane haber salido del orfanato y dejar atrás una vida de tristezas, melancolía y pesares. Su mamá la amaba y era lo que le importaba, tenía un tío un poco raro pero cariñoso, le llevaba caramelos cada que iba a visitar a la familia, un abuelo amoroso que no dudó en darle su amor aun cuando ella no era su nieta real, un abuelo que la cargaba y consentía a ella tal y como lo hacía con Christopher. Todos eran de cabello azabache y liso como ella, menos el abuelo, pues su cabello ya presentaba muchas canas grisáceas de lo que fue algún día aquel oscuro color, lo que hacía fácilmente creer que la niña realmente era hija de aquella señora llamada Hanna Becker, mamá. Aunque la pequeña niña sabía que su hermano mayor la rechazaba de muchas maneras, trataba de ignorar aquel hecho, solo quería ser una niña feliz con un hogar y una familia. Sin embargo, siendo aún tan pequeña era lo suficientemente inteligente para proponerse el ganarse el cariño de su pequeño hermano mayor. Con el paso de los años, Jilliane aún trataba de ganarse el cariño de su hermano, era claro que sí le tenía cariño, después de todo, dormían bajo el mismo techo, pero ella hacía lo posible para que él le hiciera constar que realmente el cariño entre hermanos sí existía y no solo los chistes de mal gusto que el niño le hacía de vez en cuando. También, comenzó a temprana edad el ballet, aunque luego pidió cambiar su deporte por gimnasia, aunque mantuvo muchas cosas de la gimnasia que le servían para aprender aún más rápido y más agilidad al momento de realizar presentaciones en la escuela. Le gustaban los deportes en general, aunque cuando no hacía gimnasia, le gustaba jugar voleyball con su madre en las tardes que ella tenía libre. Jilliane comenzó a asistir a la misma escuela a la que acudía Christopher. Ya cuando ella tenía doce años, algunos chicos comenzaron a fijarse en ella, puesto que se estaba volviendo una joven muy atractiva, en particular dos chicos llamados John y Jean vivían peleando casi todo el día, ya que al ser John amigo de la chica, provocaba celos en Jean. Uno de esos días mientras Christopher buscaba a Jilliane para ir a casa, se percató de la pelea que tenían estos chicos, al acercarse pudo escuchar el motivo de aquella disputa, el joven levantó una ceja mientras escuchaba con incredulidad y brazos cruzados. — ¡Jilliane me gusta! — Pues ella no te quiere, cara de potro. Ya déjala en paz. Jilliane veía a ambos chicos sin saber qué hacer, sólo deseaba irse de aquel lugar debido a la incomodidad que sentía ante aquella pelea que, para ella, resultaba muy tonta. — Pff... qué infantiles. Susurró una voz a su espalda, ella reaccionó al momento que una mano tomó la suya alejándola del lugar de una forma un tanto brusca, al poder mirar bien, pudo notar el rostro enojado de su hermano mayor, sus labios se presionaban con cierta fuerza mientras la sostenía firmemente. —¡Hey! ¡Deja a Jill! ¿Quién te crees que eres? — Gritó Jean mientras se alejaban. Christopher volteó dejando a su hermana a sus espaldas. —¿Yo? Eso a ti no te importa, mocoso. Me llevo a esta chica conmigo. Volviendo a tomar el camino lejos de aquellos chicos, Jilliane observaba a su hermano algo sorprendida, era la primera vez que él hacía algo de ese tipo por ella, rara vez él le obsequiaba un helado, o algún otro dulce, también la defendía de niña cuando se burlaban de su pequeño tamaño, pero sintió que esta vez era celos lo que lo llevó a hacer aquello, algo mucho más fuerte que las veces anteriores, por primera vez, ella se sentía amada por él, había luchado por años por el cariño completo de Christopher, y gracias a esos dos, lo había logrado, o al menos comprobó que su hermano sí la quiere. Ahora serían una familia más unida. "Quizás es un sentimiento más fuerte del que pensaba..." — Chris... ¡Chris! ¡Oye! Gritó Jilliane hasta que pudo lograr hacer cesar el paso a su hermano, éste volteó a verla con aquel típico rostro serio y con cierta amargura. Los ojos de la chica denotaban confusión, en su cabeza ella exigía una explicación ante tal comportamiento del contrario. —¿Por qué hiciste eso? —¿Qué? ¿Acaso disfrutas que se peleen por ti un par de mocosos? —¡No es eso! Solamente... que nunca habías hecho algo como eso. Comentó mientras bajaba el rostro, comenzando a dar pasos de nuevo. En ese instante, Christopher la tomó de la muñeca volteándola hacia él. — Bien. ¿Por qué? Porque te vi incómoda, la posición de tu cuerpo, lo rígida que estabas allí viendo a esos dos idiotas pelear, el cómo veías a esos dos sin saber qué hacer para detener esa estupidez, así que tenía que sacarte de allí, además me molestaron esos dos al estarse peleando por ti. ¿Contenta? Ahora vámonos. Sin soltarla, comenzó a emprender el rumbo a casa, la chica quedó en silencio sorprendida con esa respuesta, lo detallado que fue esta causó esa gran impresión en ella, no podía dejar de mirarle mientras él avanzaba con paso apresurado hasta casa, sin pronunciarle ninguna otra palabra más en el resto del día, ni siquiera durante la cena. A la mañana siguiente, la alarma de Jilliane no sonó, por lo que su madre al fijarse que la chica no bajaba a desayunar, envió a su hijo a despertarla. El chico subió hasta su habitación, y abriendo la puerta de forma precipitada, se acercó hasta la cama de la chica, ésta aún dormía plácidamente. — Tch... esta mocosa. El joven entrecerró sus ojos y en un acto de maldad, arrancó la cobija de la chica y su almohada de un sólo golpe. Un grito algo ahogado se escuchó en toda la casa. —¡CHRIIIIIIS! — Tch... ¡Cállate, gritona! Ya tenías que haberte levantado, agradece que te desperté. Dijo mientras le arrojaba la cobija y a almohada a la cabeza de la más joven. — ¡Eres un tonto! — Deja de pelear y vístete rápido, en quince minutos nos vamos. Con esas palabras y al dejarla sola en su habitación, Jilliane se arregló lo más veloz que pudo, bajando luego las escaleras para tomar el desayuno y comerlo en el camino. Mientras que Christopher ya se encontraba en la puerta esperándola. — ¡Adiós, mamá! Se despidió la chica dejando un beso en la mejilla de Hanna, mientras volvía a correr para alcanzar a su hermano quien ya estaba saliendo por el jardín. — Tardaste menos de lo que creí. — Pensé que ya no ibas a acompañarme más a la escuela. Eso dijiste cuando comencé este año escolar. — Bueno, como sé que te molesta... seguiré acompañándote. La mirada de la chica se clavó con cierto fastidio en el rostro de su hermano, haciendo una mueca con sus labios y con la mano derecha. — Haciendo esa cara te ves más fea de lo que ya eres. — Como si tú fueras tan guapo, amargado. Christopher dejó salir una pequeña risa ante la respuesta de su hermana, pocos segundos después su rostro volvió a la expresión de siempre, suspirando luego al ver que llegaban a la escuela. Estando ya en el portón del plantel, Christopher se percató del chico que el día anterior le había gritado, Jean. El chico al notar la presencia del mayor, se acercó hasta él, pudiendo ver que Jilliane estaba una vez más a su lado. — ¡Oye! ¿Qué haces con Jill de nuevo? — Jean... basta. — Dijo Jilliane en voz baja evitando que se formara una disputa entre su hermano y el chico. — ¿Acaso eres su novio? Preguntó Jean mostrando gran enojo por la presencia de Christopher con la chica que le gustaba. El mayor de los Becker, entrecerró sus ojos ladeando su cabeza hacia la izquierda, mirando al menor con cierta rabia por su comportamiento tan entrometido. — Y si es así, ¿acaso te importa? Tanto Jean como Jilliane se sorprendieron ante su respuesta, el menor cerró las manos en puño, mientras que la chica tomó a su hermano de la camisa jalándola leve hacia ella. — Si yo estoy con ella no es tu problema, ¿entiendes, mocoso? Es más, deberías de comenzar a pensar en dejarla en paz. Terminó mostrando una sonrisa sarcástica, al momento que le daba la espalda quedando cara a cara con la menor, para luego inclinarse levemente y depositar un suave beso a muy pocos milímetros de la comisura de sus labios. "Esto se queda entre nosotros, nadie sabe del tema, ni siquiera respondas nada si te preguntan de lo que según tenemos". Fueron las palabras de Christopher mientras le susurraba muy suave antes de alejarse de la chica. — Te espero a la salida... Dijo con suavidad mientras comenzaba a alejarse, sin dejar de lado aquella sonrisa traviesa luego de besar a su hermana. Jilliane se encontraba sonrojada y con sus ojos abiertos de par en par, mientras que el pobre Jean yacía en el suelo con una mano en su pecho diciendo "¿Por qué? ¿Por qué?" repetidas veces. Algunas lágrimas, y de hecho, lágrimas bastantes gruesas brotaban de sus ojos, la chica ignorando esto, se mantuvo con la mirada fija en su hermano hasta perderle de vista con sus mejillas que de forma sutil, Christopher había logrado colorear de un hermoso color rosa. "¿Por qué mi hermano está haciendo esto?, y más aún ¿Por qué estoy tan nerviosa ahora? ¿Por qué mi corazón está tan agitado? Esto... Esto no es normal, Chris."
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