Luego de tanto bailar, comer y compartir, los invitados se fueron de la casa, la cumpleañera se quedó en la sala revisando con suma emoción los regalos que sus amigos le habían dado sus amigos aquella noche, mientras que Hanna y Christopher estaban en la cocina limpiando las losas y algunas cosas que quedaron sucias. La ansiedad de Christopher aún no cesaba, lo que había ocurrido horas antes en su departamento con la chica estaba muy presente en su mente y aquello, en ocasiones, le dificultaba un poco las cosas. — Bueno mamá, ya Jilliane cumplió los dieciocho. Ya puedo proceder sin ningún arrepentimiento —acotó sin más. — Espera, ¿qué? —Hanna soltó la esponja que sostenía mientras volteaba a ver a su hijo, bastante afligida y atónita al mismo tiempo. — ¿Cómo que qué? Ya ella es mayor de

