La alarma sonó temprano, el sol apenas acababa de salir, así que el cielo presentaba un hermoso matiz de colores que provocaron una sonrisa inmediata en la somnolienta chica, acompañado luego de un largo bostezo. Estiró su cuerpo mientras que su pareja ya se había levantado con intenciones de ir a la ducha, ella se puso en pie comenzando a arreglar la cama. Minutos después él volvió del baño haciendo el intercambio con Jilliane. En una hora ya ambos estaban preparados para ir a buscar cita con el médico y con algo de suerte, ser atendidos ese mismo día, pues Christopher lo consideraba una emergencia. Necesitaba saber que su hijo estaba creciendo bien. Bajaron las escaleras tomados de la mano mientras que Hanna, en la cocina, asoma su cabeza hacia la sala. — ¿A dónde van ustedes? —pregunt

