Santiago Miro los números del ascensor, que van subiendo, piso por piso; mi teléfono vibra en mi bolsillo, lo saco, es un mensaje de mi amigo. Joaquín [09:20]: Hoy cena en casa. No vayas a llegar tarde esta noche y no canceles como las demás veces. Suspiro, estuve haciendo eso el último tiempo, no porque no quiera verlo a él o a su esposo, es solo que estoy tapado de trabajo y cuando no estoy en la oficina estoy en casa. Algo bastante raro en mí, pero esa ha sido mi rutina el último año. Santiago [09:25]: Esta noche estoy allá. ¿Llevo algo? Joaquín [09:30]: Tu presencia, tenemos algo que contarte. Respondo el último mensaje y salgo cuando las puertas de ascensor se abren. La primera cara que veo es la de mi pesadilla personal desde hace seis meses, Carolina Andrada, mi asistente. L

