No puedo creer que después de tanto tiempo lo tenga en mi frente. Lo que me sorprende es la calidad en como su sonrisa torcida hace que mi cuerpo se estremezca de una manera desagradable. Su cabello sigue siendo corto, al estilo militar. Su piel está más tostada, su barba sigue estando poblada. Sus malditos labios están tan hermosos como lo recuerdo. Un hormigueo se difunde desde mi pecho hasta mi estómago creí que iba caer rendido a sus pies, pero me doy cuenta de todo lo contrario. —¿Tienes algún problema amigo? —escucho la retadora voz de Hernán. Mis ojos rápidamente se posicionan en él, ¿cuánto dure en ese trance? Mi piel se eriza en como Iván observa a Hernán. Cierro mis ojos tratando de calmar mi ansiedad. —Pues si —responde tajante—; deberían dejar su mariconeria en sitios públi

