Rápidamente me separo de su latente cercanía. Puedo sentir como su m*****o palpita en mi pierna derecha. Me mira con enojo pero no le prestó atención. Me acomodo mi ropa, permanece sentado en la cama viéndome fijamente. Puedo sentir su respiración a tan solo unos centímetros de donde estoy. —¿Qué sucedió? —su enojo me sorprende. —Quiero que tomemos las cosas con calma, Iván. Su ceño se frunce. —¿Con calma? —repite burlonamente—. He tomado todo esto con calma tres putos meses. ¿Y aun así quieres que todo esto vaya con calma? —la vena de su cuello se marca en como su expresión se va endureciendo fuertemente. —Sí, Iván. Con calma. Le prometí a mi padre que venía a estudiar y a valerme por mí mismo. —¡Me importa una mierda! —se acerca nuevamente y me besa frenéticamente. Intento

